Las Sábanas Blancas de una Habana mágica

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Por: Maya Quiroga

San Cristóbal de La Habana, con sus calles, sus leyendas, su arquitectura colonial y moderna, sus símbolos y su rico imaginario colectivo –donde no puede faltar el Caballero de París y el parque John Lennon–, ha sido motivo recurrente de creación para el cantautor cubano Gerardo Alfonso.

Dentro de su obra hay una canción muy especial: Sábanas blancas, compuesta en la década de los 90 para el programa de televisión Andar la Habana, cuando el espacio ya llevaba casi seis años en el aire.

“Nací en La Habana, una ciudad mágica, cosmopolita, a la que le tengo mucho cariño. Empecé a escribir canciones hace muchos años y los motivos que encontré fueron las circunstancias que estaban alrededor de mí. Así fueron surgiendo temas relacionados con el entorno donde yo vivía: Aquí cualquiera tiene, Hola Habana (escrita para ese espacio televisivo del Canal capitalino) y Habana llena de gente.

“Teresa Ordoqui, realizadora de Andar La Habana –después de su director fundador Arístides Estévez–, me pidió una canción inspirada en determinados aspectos que nunca pude escribir. Cuando estaba en medio de la frustración de no responder a sus exigencias, me vino la inspiración y nació Sábanas blancas, que dura más de cuatro minutos”, confiesa el trovador.

¿Alguna vez pensó que la canción se mantendría, durante más de veinte años, como tema de presentación de un programa conducido por el Doctor Eusebio Leal Spengler,  Historiador de la Ciudad?

–La verdad es que no. Uno nunca tiene la seguridad de que una canción va a trascender y eso me hace trabajar incansablemente. Cuando sucede, eso te da la medida de que la meta es andar. Uno va escribiendo, unas obras se quedan y algunas mueren al otro día de haberlas compuesto.

¿Dónde se estrenó públicamente la canción?

–Después que me apuraron para escribirla estuvieron un año preparando el programa. En ese tiempo, Julio Pulido hizo un espacio que se llamaba La mochila y me invitaron a interpretar seis canciones, dentro de ellas estrené Sábanas blancas.

“Al salir del estudio, Teresa me recriminó porque ese era un tema exclusivo para Andar La Habana. Al poco tiempo salió por fin en ese espacio y más tarde la canté, con mi guitarra, en un concierto en el Karl Marx pero todavía no estaba confiado de que le gustara a la gente.

“Luego, viajé a Italia y en cada recital me pedían concluir con esa canción. En la gira tenía organizados diez recitales y terminé haciendo 36 presentaciones porque siempre venía alguien que me invitaba a otro concierto”.

Varios músicos cubanos y foráneos le han dedicado melodías a La Habana. ¿En su opinión es una de las ciudades con más ofrendas musicales?

–Sí. La Habana es una de las ciudades más cantadas. De hecho, estoy preparando un libro que nació de una conferencia donde compilé 135 canciones, unas compuestas por compositores que radican en Cuba; otras, que llevan la firma de cubanos que viven fuera del país; o aquellas escritas por autores fallecidos y compositores extranjeros como George Bizet, autor de La habanera Carmen.

“De La Habana se dice que es una de las siete ciudades mágicas. Es única. No es abstracta. Tiene una singularidad por todo lo calamitoso y lo divino que la acompañan, su eclecticismo, su historia, por la gente que convive en ella, que nace y flota en la urbe.

“A esta capital le han cantado desde Ricardo Arjona hasta una joven que se llama Camila Cabello, con una canción pegada ahora mismo en las listas de Estados Unidos. Así, constantemente, la ciudad genera temas musicales por todas partes”.

Todavía se recuerda la peña Almendares Vivo que usted organizaba desde el Parque Metropolitano de La Habana.

–Estuve diez años organizando esa peña. La idea era tomar el Anfiteatro del parque y realizar actividades culturales con el propósito de ayudar al saneamiento del río Almendares. Son once kilómetros de área urbana y en el río desembocan las aguas albañales de las casas y los residuos de algunas fábricas cercanas.

“En aquella época no había ningún tipo de vínculo entre proyectos musicales y ecológicos. Ese trabajo se realizaba a partir de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) o de foros culturales. Yo traté de unir ambas visiones y tuve unos resultados impresionantes pero después el apoyo institucional fue mermando, poco a poco, hasta que un día, hace como diez años, desapareció la peña”.

¿Y habrá nuevas canciones de Gerardo Alfonso dedicadas a La Habana y a sus programas de televisión?

–Claro que sí. Si me lo piden, a lo mejor me inspiro y le escribo algo a la esquina de 12 y 23, en el Vedado, donde han ocurrido tantos acontecimientos históricos.


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