Esa música se escucha en la montaña

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Por: Bruno Suárez Romero

Diversos géneros y formatos radiales hacen uso de la música como elemento protagónico. Los espacios musicales clasifican dentro de los más seguidos por el público y su repercusión social ha influido, históricamente, en el establecimiento de patrones de gusto.

Existen en nuestro país emisoras dedicadas a difundir música especializada. Un ejemplo de las mismas son: Radio Enciclopedia (música instrumental) y CMBF, Radio Musical Nacional, la cuál cumplió recientemente 70 años, al ser fundada en 1948, por iniciativa del pianista e investigador Orlando Martínez, su primer director hasta 1969.

Como bien se conoce, CMBF cuenta con una programación cultural informativa especializada en la difusión de música de concierto, ballet, cine, teatro, artes plásticas, literatura y espacios de análisis sobre música y cultura general.

El lenguaje radiofónico establece sus pautas y mediaciones en la difusión musical. El que disfrute la música de concierto por la radio no entrará en contacto visual con los ejecutantes ni recibirá la señal sonora proyectada desde el escenario.

Por eso razón, ciertos análisis han llevado a considerar que la radio, desde su condicionantes tecnológicas, no es un medio ideal para la difusión de esta música, por lo general compleja en sus estructuras, pero la permanencia, por décadas, de una audiencia cautiva en CMBF lleva a defender un punto de vista diferente.

En algunos parajes remotos de nuestra geografía existen las conocidas zonas de silencio y por azares de las radiocomunicaciones la señal de CMBF ha cubierto esos espacios.

Resulta impresionante encontrar, en lo más recóndito de la Sierra Maestra, a los oyentes cultivados por la métrica de Johann Sebastian Bach, las melodías de Wolfgang Amadeus Mozart y la fuerza interpretativa de Leo Brouwer.

Se trata de un público habitual que escucha la radio mientras labora en la recogida de café, en la ladera de una montaña o en el manejo de los mulos, al transportar una carga.

Los diálogos sobre la música de su preferencia entre los jóvenes de esas localidades poseen un matiz peculiar por el intercambio entre las tradiciones del lugar y la información que les llega mediante la escucha de la emisora.

La presencia de CMBF en las zonas de silencio demuestra, de una manera especialmente hermosa, el rol que aún puede desempeñar la radio en la formación cultural y estética de los pueblos.

Una figura imprescindible dentro del quehacer de esa emisora es Juan Piñera Infante, músico, asesor, escritor y director de programas quien, por su destacada trayectoria laboral, recibió el 24 de mayo, la condición de Artista de Mérito del Instituto Cubano de Radio y Televisión, junto a grupo de creadores de los medios audiovisuales.

La jornada de celebraciones por el aniversario 70 de CMBF, se extenderá hasta octubre próximo y estará especialmente dedicada al profesor Ángel Vázquez Millares, quien desde hace medio siglo brinda sus conocimientos a través de las ondas de la emisora


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