RTV Comercial apuesta por productos criollos, genuinos y atractivos

Por: Maya Quiroga

 

 

 

Hace dos décadas nació RTV Comercial, empresa comercializadora de la Radio y la Televisión cubanas cuya principal función es exportar productos audiovisuales y radiales del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).

En los últimos años RTV se ha adentrado en una nueva gestión dentro de la producción audiovisual: la realización de programas de televisión donde priman un grupo de códigos y estándares internacionales.

En opinión de Joel Ortega Quinteiro, su director general, una de las fortalezas de RTV es que representa todas las especialidades artísticas audiovisuales y por eso, en la actualidad, la empresa ha logrado aglutinar en su seno a los mejores profesionales en torno a los nuevos proyectos que se transmiten hoy por la televisión nacional.

¿Cuáles son los formatos de televisión que más le interesa producir a RTV Comercial?

–Si hablamos de tipos de producción RTV ha abierto un abanico de géneros: en ficción, ha producido docudramas históricos y largometrajes como Conducta; programas de participación sobre la base de los musicales. Debutamos este año con La Colmena TV, un programa infantil que tuvo la peculiaridad de ser hecho por niños y dirigido a toda la familia.

“Todos los programas están gestados sobre una previa investigación de audiencia, tanto en el país como en el exterior, en cuanto a niveles de gusto, aceptación y segmentación por edades.

“Lo más complicado ha sido lograr posicionar en el mercado internacional todos esos productos. Creo que se ha logrado alcanzar un estándar en materia de calidad, de tecnología. También ha sido un resultado positivo la satisfacción de los públicos nacionales”.

Dentro de ese abanico tan amplio de producciones, ¿cuáles son las que tienen mayor aceptación por parte del público cubano?

–En la recepción de cualquier producto intervienen la cultura, la idiosincrasia de las personas. Hay códigos contemporáneos que tenemos que ir asumiendo.

“Si hablamos del público nacional, Conducta es una película que resultó muy premiada y ha tenido gran aceptación de los públicos. Uno, dentro de los policiacos, ha sido uno de los programas de más audiencia; Lucha contra bandidos (LCB) mostró que es posible ficcionar la historia real de una forma atractiva para todos los segmentos etáreos. LCB tuvo similares niveles de aceptación que la serie Duaba.

“Eso mismo ha sucedido con La Colmena TV; Sonando en Cuba, en todas sus ediciones; Bailando en Cuba y la serie de abogados De Amores y Esperanzas, de la que ahora estamos produciendo otra temporada”.

Entonces, ¿una de las claves del éxito para una buena producción es la investigación previa?

–Estoy convencido de eso. Creo que hay tres etapas en la producción audiovisual. La primera está muy relacionada con la investigación antes de concebir el guion. Puede haber un proyecto pero si no se hace una buena investigación y no se le aplica toda la metodología necesaria tiende al margen de error, al menos en una alta medida. Esa es la etapa de la retroalimentación.

“Sonando en Cuba es el mejor ejemplo de eso. Gracias a la retroalimentación con los públicos se fue modificando su estructura en la segunda y tercera temporadas hasta ser un programa funcional.

“Los creadores de los programas de participación revisan semanalmente las opiniones del público mediante todas las vías posibles: redes sociales, llamadas telefónicas, encuestas. Se van incorporando las sugerencias de los públicos sin descuidar nunca la política de programación del ICRT”.

¿Cree que esa es una diferencia con las producciones tradicionales del ICRT?

–Creo que no debemos hacer comparaciones. Nosotros aplicamos un sistema de producción que no está muy lejos de la producción tradicional. La televisión nacional pasa por temas vinculados a recursos materiales que se escapan de las manos de los creadores y de la institución.

“Pienso que hay que profundizar en la investigación. No se puede concebir un proyecto y sostener un producto audiovisual en el aire sin audiencia aunque cumpla los mayores propósitos sociales.

“A diferencia del cine, con un mayor vuelo artístico, la televisión tiene que comunicar. La televisión entra en los hogares sin que uno quiera. Si un programa de televisión no comunica, si las audiencias potenciales no están sentadas frente a la pantalla de sus casas, ese programa no está cumpliendo con su objetivo.

“En el caso de los programas de participación producidos por RTV Comercial se hacen semanales, para que tengan la mayor actualidad posible. Por problemas productivos y económicos el ICRT, generalmente, graba un programa y sale al aire un mes después.

“La televisión que estamos viviendo en el mundo moderno no permite un distanciamiento tan grande de la actualidad. Esto ha sido uno de los ingredientes más importantes de nuestras producciones porque puedes vincular al programa toda tu realidad social y cultural de ese momento”.

¿Qué ventajas se pueden derivar de la colaboración entre el ICRT y RTV Comercial?

–Muchas. Nos incorporamos de ser una simple comercializadora de los programas del ICRT a aportarle al instituto nuevas producciones. Muchas aportaciones pasan no solo por el resultado y la calidad de la obra, sino también por aportaciones financieras económicas. La mayoría de estas obras son financiadas por RTV Comercial. Después debemos lograr recuperar ese aporte monetario con la gestión de comercialización.

“Estamos dando pasos en materia de coproducción. La Colmena TV es una asociación entre La Colmenita, el Consejo Nacional de las Artes Escénicas, Cinesoft (desde su función educativa) y RTV Comercial. Todos tenemos un mismo propósito: difundir valores vinculados con la cultura y resaltar lo más genuino de nuestra sociedad. Hemos logrado unir los presupuestos y cada cual cumplir con su objeto social”.

Algunas personas afirman que estos nuevos productos de RTV Comercial parecen copias de programas internacionales

–Los programas de participación son un género que nace con la Televisión. Yo creo que no son patrimonio de nadie. Lo que estamos haciendo es vincular las técnicas y las tendencias más modernas en función de hacer un audiovisual porque hoy los públicos están interactuando con ese tipo de programas. Creo que esas comparaciones no son felices. La calidad y la estética modernas no son patrimonio de nadie.

“Hay una franquicia de La voz que, a su vez, está sustentada en programas anteriores como Operación Triunfo. Cuba fue uno de los primeros países de América Latina en tener televisión. Si habláramos de copiar entonces, nos copiaron a nosotros.

“Lo que si puede ser genuino es el contenido. ¿Qué defiende un realizador después de un andamiaje tecnológico moderno, después de esa fotografía moderna? ¿Qué defiende Sonando en Cuba? Nuestra cultura, nuestras raíces, la música tradicional cantada por jóvenes y creo que es una forma de utilizar los medios más modernos en función de nuestros valores más auténticos.

La Colmena TV vinculó todo el pensamiento de José Martí en un programa de entretenimiento y fue una gran experiencia no solo para los televidentes sino también para esos niños que, bajo la égida de Carlos Cremata, salieron del programa con el pensamiento de Nuestro Héroe Nacional en sus corazones.

“Con La Colmena TV, Carlos Cremata demostró que se puede educar, entretener, resaltar los valores auténticos de nuestro país con un código visual atractivo. Esa es la única forma de llegar a los públicos que hoy tienen mucha mayor facilidad de asumir contenidos que llegan de otras latitudes.

“Lo único que puede contrarrestar toda la imposición pseudocultural, toda la globalización cultural –que intenta borrar nuestras raíces– es hacer un producto criollo, genuino, que defienda todos los valores de nuestra cultura y de nuestra sociedad pero que sea atractivo, sino perdemos la batalla”.

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