Vestido de novia: mucho más que una película con mirada de Género

La ópera prima Vestido de novia (Premio de la Popularidad en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, La Habana, 2014) de la realizadora cubana Marilyn Solaya (1970) es más que todo, una historia muy dura de amor que va más allá de la violencia de género y de los sentimientos más oscuros.

Por: Maya Quiroga

con qué ojos
va a mirarse este muchacho de manos azules.
Con qué sombrilla va a atreverse a cruzar el aguacero
y la senda del barco hacia la luna. Cómo va a poder
Cómo va a poder así vestido de novia
si vacío de senos está su corazón si no tiene las uñas pintadas
si tiene sólo un abanico de libélulas.

Con estos versos que integran el poema Vestido de novia, el poeta, dramaturgo y crítico Norge Espinosa Mendoza (Santa Clara, Villa Clara, 1971) marcaba un antes y un después en la Cuba de finales de los años 80 y principios de los noventa. Aún hoy el poema se alza como himno de la comunidad LGTB.

No es casual entonces que la cineasta cubana Marilyn Solaya, nacida en 1970 y que estudió junto a Norge en la Escuela Nacional de Arte, titulara su tesis de teatro precisamente así. Más de veinte años después, la Solaya debuta con su primer largometraje de ficción, una ópera prima que lleva por nombre Vestido de novia.

Inspirada en la vida de Mavi Susset, la primera transexual que fue operada en Cuba en 1988, la película de Marilyn, autora del documental En el cuerpo equivocado (Premio DocTv Latinoamérica II), está bordada con mucha sutileza para visibilizar la violencia estructural en cualquier sociedad moderna: esa que se manifiesta en las relaciones entre los hombres y mujeres y en la discriminación hacia toda manifestación de lo diverso.

Para llegar a la escritura de Vestido de novia, la realizadora cubana realizó un proceso de indagación de la realidad circundante sin dejar a un lado el compromiso ético que entraña para cualquier investigador no revelar más allá de lo que fuera permitido por los testimoniantes. Es por ello que Marilyn prefirió esta vez abordar su historia desde la ficción y recrear la diégesis del filme con elementos de la vida de varios transgéneros de Cuba y otros países con los cuales conversó a lo largo de siete años.

Y es que la homofobia es una herencia universal, un tema sin resolver en muchas latitudes del mundo. En el siglo veintiuno, el concepto de familia y de sociedad es mucho más amplio. Sin embargo, en Cuba la película de Marilyn se alzó con el Premio de la Popularidad en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, La Habana, 2014.

Como señaló el doctor Julio César González Pagés, autor del volumen Macho, varón, masculino. Estudios de masculinidades en Cuba (Editorial de la Mujer), el éxito que ha alcanzado el filme entre el público cubano “tiene que ver con la preparación y el guion de la película y a que aborda una realidad que supera la diversidad sexual. Veinte años después del filme Fresa y Chocolate el país ha cambiado. Sin hacer cantos de sirena podemos afirmar que existe una generación de cubanos que ya vemos de otro modo esa problemática”.

En los roles protagónicos de la película se encuentran los grandes actores cubanos Laura de la Uz, Luis Alberto García e Isabel Santos. El rol de la transexual a la cual se le realizó la cirugía de reasignación de sexo – término que se refiere a los procedimientos quirúrgicos mediante los cuales se modifican los genitales por nacimiento- fue interpretado magistralmente por Laurita, una actriz que al decir de Marilyn “representa a la mujer cubana y no es una barby. Es una persona que logró salirse del cuerpo equivocado y entonces empieza a entrar a la presión social sexual de la nación cubana”.

Laura explicó que para darle vida a su personaje de Rosa Elena: “tratamos de entender qué es ser una mujer transexual. Fue todo un proceso sobre todo porque es algo de lo que no nos interesa informarnos. Conté con la colaboración de muchas mujeres valientes”.

Por su parte, Luis Alberto agregó: “Me apasionó la historia desde que la leí hace unos siete años atrás. A ciencia cierta no sabía cómo interpretar el personaje. Debía hacerlo desde la verdad más absoluta: un asco debido a la presión de la sociedad, a los prejuicios. Ernesto es un personaje extremadamente difícil porque en un acto de valentía extrema reconoce que está enamorado de esa mujer”.

En Isabel Santos descansa una de las mayores y más verosímiles caracterizaciones de la cinta: ese grupo de transexuales que no han podido alcanzar la tan añorada cirugía de reasignación de sexo. “El personaje de Sissi está muy lejos de mi. Lo empecé a buscar en la realidad que pasa en las calles,  cárceles, hasta en las escuelas donde cualquier niño que sea diferente es mal mirado por los padres y sus compañeros. Me dio mucha tristeza todo lo que me contaba la verdadera Sissi. Le pedí a Marilyn usar muchas pelucas, como la posibilidad de vivir muchas vidas y el grito de poder decir todo lo que nos han hecho”.

Vestido de novia es más que todo, una historia muy dura de amor que va más allá de la violencia de género y de los sentimientos más oscuros. Por eso Marilyn, madre soltera que se arriesgó con valentía y se impuso para lograr rodar su primer largometraje, se lo dedica a sus dos hijos Carolina y Raúl “mis dos grandes obras. Estoy muy orgullosa de ellos”, acotó.

 

 

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