Los espacios de opinión en la radio cubana

Por: Bruno Suárez Romero

La historia de la radio en Cuba registra ejemplos notables sobre el ejercicio de la opinión, los que han resultado hitos en la memoria colectiva nacional. El Último aldabonazo, de Eduardo Chivás, el editorial del Periódico del aire, de Guido García Inclán y la presencia del joven Fidel Castro en la propia emisora C.O.C.O., son sucesos que reafirman lo anteriormente dicho.

El ejercicio de la opinión ha acompañado el desarrollo del medio radial en nuestro país y se ha expresado de manera directa en sus programaciones a través de espacios tipo panel, mesas redondas, programas de debate y comentarios periodísticos de opinión, dentro de noticieros y otros proyectos informativos.

Por las características de su lenguaje la radio resulta un medio que favorece el ejercicio de la opinión. En ella se establece un ambiente de confianza, ya que los participantes no están sujetos a los requerimientos de maquillaje, vestuario y poses propias del lenguaje televisivo, y los programas de este corte suelen ser de mayor duración por la ventaja económica que propicia su sencillez tecnológica, en comparación con la televisión.

Dentro de esta tipología de programas uno de los más complejos de realizar es aquel que incluye las opiniones de los oyentes a través de la línea telefónica. Para estos espacios se requiere de una organización de sus contenidos que permita la progresión dramática a través de las opiniones.

Sus maneras de hacer están estrechamente ligadas al alcance y responsabilidad del medio. La efectividad de los mismos es especialmente notable en las emisoras municipales y/o comunitarias, donde la radio se torna en vitrina que visibiliza las problemáticas más acuciantes de la sociedad.

Fuera de la capital cubana existen propuestas que son reconocidas por los oyentes como emblemas de este tipo de tratamiento en la radio. Algunas de ellas son: Alta Tensión, de la CMHW, en Villa Clara, conducida por el periodista Abel Falcón; De primera mano, de Radio Angulo, Holguín, fundada por Félix Hernández y el programa Sentir y decir, conducido por el arquitecto Alberto Mora Reynaldo, en la CMKB Radio Gibara “La Voz del Atlántico”.

Los llamados móviles en la calle constituyen un ejercicio especial, tanto de opinión profesional como de recogida de criterios de la población sobre diversos temas. Un nombre a destacar en este tipo de trabajo, en nuestro país,  es el del periodista Carlos Rafael Jiménez, del programa Haciendo Radio, de Radio Rebelde, apodado por sus colegas y el público como el Caballero de la calle.

Muy reconocido por la audiencia nacional es Hablando Claro, también de Radio Rebelde. Desde estás líneas recordamos  a su fundador Antonio Moltó Martorell, quien fue presidente de la Unión de Periodistas de Cuba hasta su fallecimiento el pasado 15 de agosto de 2017.

Hablando Claro cuenta con un equipo de periodistas muy ligado al ejercicio del  periodismo de opinión como Luis Sexto, Pepe Alejandro Rodríguez y Alina Perera Robbio.

No podríamos terminar este comentario sin mencinar el antológico espacio de Radio Progreso Punto de Vista en el que por décadas el periodista Julio Batista, Premio Nacional de la Radio por la obra de la vida, nos llevó a la reflexión sobre agudos temas sociales.

La existencia de los programas de opinión en la Radio Cubana constituye un patrimonio indiscutible que favorece la diversidad de pensamiento y el espacio de dialogo que toda sociedad en desarrollo debe poseer para un funcionamiento cabal.

Sin dudas, los programas de opinión son un aporte esencial que hace la radio a la comunicación social. En ella la palabra puede existir con fuerza mayor, aún en los tiempos del apogeo de las redes sociales.

 

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