De Nuestra América… un puente hacia el Nuevo Cine Latinoamericano

Por: Roxana Rodríguez Vila

De Nuestra América es uno de esos programas entrañables de la televisión cubana. No pocas generaciones hemos crecido disfrutando de sus singulares propuestas y nos ha hecho amar el cine que se hace en esta parte del continente.

Para los que no vivimos en La Habana ha sido, además, el punto de contacto con el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. De ahí que se convierta en una extensión del festival y un reservorio de los más importantes momentos de la gran fiesta de la cinematografía latinoamericana.

Filmes como Napoleón y las visitadoras, Macu, la mujer del policía; El lado oscuro del corazón; El Chapotero sentimental o Relatos salvajes nos hacen apreciar el verdadero valor de un programa que llegó para quedarse a nuestras pantallas.

Tanto así, que no pocos le extrañamos cuando se toma un receso durante el verano para dar paso a otras propuestas y recibimos con añoranza en cada septiembre.

Y es que De Nuestra América no es sencillamente un cinematográfico más. Todo lo contrario, es una suerte de reflejo de lo que sucede en los países del área geográfica, un acercamiento a sus conflictos, entramado social, frustraciones e incluso aspiraciones de los que habitamos esta parte del continente. Cada una de sus secciones resulta entonces un fiel reflejo de lo que somos.

Con una estética bien particular, el programa que escribe y conduce el crítico Frank Padrón desde su fundación en 1989 pondera los valores del cine nuestro americano y posee el mérito de haber surgido cuando en la parrilla de la televisión cubana eran muy escasos los filmes extranjeros ajenos a la estética norteamericana.

De Nuestra América es embajador de una mirada más plural e inclusiva, rica y diversa desde el punto de vista formal y de contenido. En este se han exhibido las obras de directores clásicos y noveles. También se han socializado las piezas ganadoras de trascendentales lauros a nivel mundial, como el premio Cesar, el Coral, la Palma de Cannes, entre otros.

Dramas, policíacos, comedias, suspensos y versiones cinematográficas de obras maestras de la literatura latinoamericana han engalanado este espacio que se transmite por el canal Cubavisión cada miércoles en la noche. Y por supuesto, siempre ha dejado un espacio para el cine de autor, ese que no se somete a los dogmas de la industria y propone una visión particular del hecho.

Una propuesta que venga De nuestra América estará siempre cargada de revelaciones inteligentes, sensibles y cuestionadoras de nuestra realidad individual y regional. Se trata de un espacio para quienes están sensibilizados con este tipo de estética, donde los guiones de Frank Padrón son a la postre un ejercicio semanal de buena crítica cinematográfica; en la que tanto especialistas como aficionados aprendemos a ver el cine con otros ojos.

De este modo, el saber académico de su presentador se pone en función de lograr un lenguaje sencillo, que permita la comunicación fluida y directa con un amplio grupo de espectadores.

En medio del auge irrisorio del “american way of life” resulta pues un espacio que apuesta por un cine diferente, que refleja y cuestiona los modos de ser, hacer y pensar en Latinoamérica.

Sólo resta, entonces, desear larga vida a esta excelente propuesta de nuestra televisión que sirve de puente entre los telespectadores y lo más valioso del Nuevo Cine Latinoamericano.

 

 

 

 

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