Televisión Serrana: la utopía posible

Por: Maya Quiroga

Mucho camino han transitado los fundadores de la Televisión Serrana, productora de documentales de corte social y antropológico con sede en San Pablo de Yao, municipio de Buey Arriba en la provincia Granma.

Como parte del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano tuvo lugar un encuentro, en la sala Taganana del Hotel Nacional de Cuba, bajo el título de Televisión Serrana: Documental y Comunidad. 25 años después.

Daniel Diez Castrillo, realizador, documentalista y fundador de la Televisión Serrana –que el próximo 15 de enero de 2018 arriba a su aniversario 25–, recordó los momentos fundacionales cuando todo parecía una utopía. Sin embargo, él estaba convencido de que ese proyecto le otorgaba una dimensión cultural a la obra de la Revolución.

Diez Castrillo se formó en el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) bajo la guía del maestro Santiago Álvarez. Esos conocimientos los puso a favor de un proyecto que siempre ha contado con el apoyo de la Unesco, la Unicef y el Instituto Cubano de Radio y Televisión.

Con la Televisión Serrana nacieron los video-cartas. “Para nosotros siempre han sido muy importantes los niños porque cuando se veían en las pantallas sonreían”, explicó Diez Castrillo y reveló que la génesis de los video-cartas estuvo en la necesidad de mostrarles a los niños de las serranías cómo era el mar.

Entonces fueron a Pilón, un municipio granmense con costas, para filmar a los niños de allí contándoles a los de Buey Arriba cómo eran sus juegos y actividades marítimas. Por su parte, los infantes de la Sierra Maestra hablaban en los audiovisuales de sus bohíos y sus animales preferidos.

Así nació una importante vía de comunicación, con alto contenido cultural, que ha funcionado en toda América Latina e incluso ha llegado al Bronx, un barrio de la ciudad de Nueva York.

Esas realidades no se reflejan en los grandes medios de comunicación –ni tampoco en televisoras locales como el capitalino Canal Habana–, por eso Diez Castrillo apostó por crear una televisión comunitaria y participativa con una “comunicación dialógica, no vertical, donde se intercambien los roles entre emisor y receptor”.

En otro momento de su intervención, Daniel alabó la labor de las cruzadas audiovisuales que van a las comunidades de Granma, Holguín y Santiago de Cuba, lo mismo en mulas que a pie, o en camiones, para mostrarles sus obras a los campesinos. “Creamos el debate y ellos sugieren los temas para los próximos documentales”.

Muy meritorio ha resultado el trabajo conjunto entre la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV), de San Antonio de los Baños y la Televisión Serrana. Desde hace más de veinte años, alumnos que cursan el segundo año de la especialidad de documentales se insertan durante un mes, en la Sierra Maestra, para hacer el ejercicio práctico integral.

“Esa visión les cambia la mirada porque la naturaleza de la zona tiene magia y ayuda a entender cómo funciona el ser humano”, concluyó el realizador.

Vínculos de la Televisión Serrana con la Muestra Joven ICAIC

Waldo Ramírez, actual Director General de la Televisión Cubana, fue uno de los jóvenes entusiastas que hace cinco lustros se enroló en la creación de un proyecto sui géneris.

Ramírez rememoró unas palabras del desaparecido intelectual Cintio Vitier quien, años atrás, se refirió a la Televisión Serrana como una fuerza telúrica: “Poco a poco, con el pasar del tiempo, fuimos aprendiendo a entender lo que Cintio vio en aquellos materiales imperfectos pero que recogían el sentido de pertenencia de unos seres hacia su comunidad”.

Waldo agregó que la esencia estética y cívica de la Televisión Serrana radica en su valor educativo, no didáctico, y en haber bebido de la sabia nutricia de la documentalística cubana, en especial de la obra de Santiago Álvarez. Todo lo anterior está presente en la manera de contar las historias, en el manejo del lenguaje y en el empelo del sonido directo.

El Director General de la Televisión Cubana también fue testigo de la creación, en 1996 del Centro de Estudios de Comunicación Comunitaria que nació gracias al apoyo de cineastas y críticos de América Latina, con el objetivo de formar a los campesinos de la zona para que contaran sus propias historias.

Como resultado de esa escuela, enclavada en el corazón de la Sierra Maestra, el nombre de Buey Arriba comenzó a socializarse en la capital cubana a través de un evento como la Muestra de Jóvenes Realizadores, hoy Muestra Joven ICAIC.

Ya en la segunda edición de esa cita cinematográfica dos obras producidas por la Televisión Serrana recibieron sendas menciones: Al compás del pilón, de Carlos Rodríguez y Como por primera vez, de Waldo Ramírez y Luis A. Guevara.

Al año siguiente, Waldo Ramírez se alzaba con el premio al mejor documental con Freddy o el sueño de Noel, convertido en todo un clásico dentro del audiovisual joven.

En décadas posteriores se han dado a conocer a través de la Muestra Joven, otras hornadas de realizadores como: Arigna Fajardo, Kenia Rodríguez, Carlos Y. Rodríguez, Lenia S. Tejera y Nairovin Ojeda.

Kenia Rodríguez, en representación de esos nuevos realizadores de la Televisión Serrana, manifestó en el Hotel Nacional su voluntad de mantener vivo el legado de quienes fundaron la productora de documentales. De igual manera se refirió a cómo el trabajo de la Televisión Serrana se ha multiplicado a través de pequeños grupos audiovisuales que hoy existen en otros municipios de Granma.

Por último, Ramírez manifestó que el reto siempre será producir contenidos pero sin perder la esencia cultural.

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