Cuando el béisbol se parece a la vida

Por: Rafael Lam

Como verdadero acontecimiento catalogan la presentación del libro Cuando el béisbol se parece al cine (Ediciones ICAIC, 2019), autoría del poeta y ensayista Norberto Codina, título que fuera presentado en la sala Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) el pasado 8 de octubre.

Presentación en la Uneac. Foto Cubacine

           La presentación aconteció en medio de las actividades que celebran la declaratoria a la dimensión cultural del béisbol como Patrimonio Cultural de la Nación, que sucederá el próximo 19 de octubre en acto oficial en el estadio matancero Palmar de Junco.

            La fanaticada de la pelota cubana la componen millones de cubanos de muchos estamentos, esencialmente la más humilde y, aunque de pelota todos somos manager (directores), en el deporte de las bolas y los strikes, no todo es tan sencillo como pensamos. Este es un deporte altamente complicado por las cientos y cientos de reglas, las piruetas que hace la bola, las diferentes jugadas de asombro, casi increíbles. Por ese motivo, el béisbol podemos catalogarlo una ciencia; tanto es así que hoy día se practica con una enorme cantidad de técnicos, entrenadores, estadísticos: una soberana ciencia del deporte. Detrás de cada deportista: pelotero o futbolista hay una industria millonaria.

            En Cuba, mucha de la intelectualidad en las temáticas beisboleras, se integraron al béisbol: Miguel Ángel de la Torre, Víctor Muñoz, Juan Antiga, pelotero del siglo XIX que tocaba la cítara y leía a Baudelaire, Pablo de la Torriente, Raúl Roa, José Zacarías Tallet, Guillermo Cabrera Infante, Luis Marré, Raúl Martínez, José Antonio Portuondo, Arturo Arango y José Rodríguez Feo, Eliseo Diego, Enrique Núñez Rodríguez quien escribió sobre Conrado Marrero, a quien bautizó con elegancia como “El Lezama Lima de la pelota cubana”. También Leonardo Padura en más de una ocasión ha mostrado su pasión por la pelota cubana.

            Por ese motivo, es muy atinado que aparezcan libros analíticos, conceptuales que nos aporten de este deporte tan llevado y discutido del que todos consideramos que somos genios.

            Norberto Codina se ha lanzado en esta aventura, cuenta con sus estudios intelectuales y, la práctica periodística del revisterismo que tiene mucha importancia en la cultura moderna. Se trata de un hombre de la cultura muy estudioso y meticuloso hasta la saciedad.

            También hay que reconocer que el béisbol se interrelaciona con todos los temas de la sociedad, con sus afluentes y con otros placeres artísticos como el cine y la literatura.

            El libro de Codina es un volumen de casi 400 páginas (el autor nos hace saber que era más extenso, en aras de su mejor difusión y edición las normas poligráficas lo limitaron.

Aparecen en este libro testimonios, opiniones, reseñas y vínculos de innumerables y hasta insospechadas personalidades de todos los ámbitos, de Cuba y otras latitudes, tales como José Martí, Domingo del Monte, José Lezama Lima, Nicolás Guillén, José Raúl Capablanca, Wifredo Lam, Marlon Brando, entre otros. El autor tiene la tesis de que la realidad copia a la ficción.

En el libro se conectan, la música, la poesía, el teatro, la radio, el cine, el relato costumbrista, las artes plásticas, la picaresca criolla, las historias familiares, la fascinación, lo sagrado, lo profano y la vida misma. Son algunos de los discursos literarios que acogen las páginas.

beisbol en Cuba
En el libro se conectan, la música, la poesía, el teatro, la radio, el cine, el relato costumbrista, las artes plásticas, la picaresca criolla, las historias familiares, la fascinación, lo sagrado, lo profano y la vida misma.

Por eso se trata de una lectura atractiva, divertida, pero en la que el pensamiento analítico está siempre presente. De ahí la necesidad de enfrentar estos temas con alta cultura y hasta la ciencia socio-antropológica.

 Para contar esta saga del béisbol en la cultura cubana, el autor mezcla personajes de la historia, de las artes, del deporte, del humor y otros, junto a las más insólitas anécdotas. Vincula a grandes figuras de la cultura cubana, como los músicos Sindo Garay y Miguel Faílde, el ajedrecista José Raúl Capablanca, los comediantes Garrido y Piñeiro, hasta nuestro Héroe Nacional José Martí y muchos más, hacen de este texto, como dicen algunos críticos “una aventura maravillosa de un juego que no termina nunca”, certificando que el autor logra con su obra un “juego perfecto”. Por todas estas cosas tenemos que decir que el béisbol se parece a la vida, ya que este deporte ha transcurrido en las etapas más decisivas de la cultura y la vida cubanas; incluso, más allá en otras latitudes como el Japón.

En singular presentación, Arturo Soto, aseguró que Codina nunca podrá cambiar su pasión por la pelota. Valoró el exhaustivo análisis del autor en Cuando el béisbol

“lo respalda un hábil desempeño narrativo, resultado de las estadísticas y abordaje estamental del béisbol como cultura, adquiriendo carácter enciclopédico”.

Arturo Soto

El cineasta Arturo Sotto, que valoró al béisbol tan apasionante como el cine, resaltó el profundo y enciclopédico recorrido que hace Codina en el libro a través de recuerdos memorables, fragmentos de entrevistas y estudios sociológicos de un deporte que demuestra ser parte indisoluble de la cultura nacional.

En ese sentido se le ocurrió compararlo con un artesano chino, por la manera minuciosa en que pudo hilar todas las piezas para enriquecer este ensayo historiográfico, plagado de hallazgos históricos y literarios, acompañados siempre de la gracia consustancial del autor. “Tiene la capacidad inspiradora para abrir nuevos escenarios de investigación y, a la vez, para crear nuevos guiones de películas”, resaltó.

Es cierto que muchas figuras del deporte se relacionan con el cine, aunque nos parezcan lejanos en el tiempo. De compendio de exquisita erudición valoró este libro otro amante de la pelota, el historiador Félix Julio Alfonso. Afirmó que “para Norberto el texto ha sido el juego de su vida y epítome de sus obsesiones. Lo consideró como caja china de historias, crónicas, recuerdos, tradiciones, anécdotas, mitos, fábulas, leyendas y evocaciones ubicados en ámbitos geográficos y culturales diversos”.

Félix Julio aseguró que estamos en presencia de un compendio de profunda y exquisita erudición, de vocación enciclopédica y prosapia ilustrada.

“Lo verdaderamente asombroso de su lectura, que lo hace tan ameno, divertido y profundo al mismo tiempo, es esa monumental ligazón y sorprendentes asociaciones de todo tipo, que demuestran la inteligencia de su autor a la hora de narrar la saga cultural del béisbol, no solamente cubano, sino también estadounidense y de la cuenca del Gran Caribe. De manera ejemplar, Norberto maneja con destreza y naturalidad la historia del béisbol como parte indivisible de esa historia mayor que es la de la cultura cubana y universal”.

Félix Julio Alfonso

Para emprender esta laboriosa obra, Codina ya había calentado el brazo en un anterior libro, para decidirse a lanzar, un decenio después, el juego de su vida, como dicen muchos. El tema merecía la pena, toda vez que se trata de algo muy ligado a los cubanos.

El autor no podía dejar de aprovechar a los tan queridos y recordados comediantes criollos de todos los tiempos, Federico Piñeiro y Alberto Garrido, “Chicharito” y “Sopeira”, convertidos en “manager honorarios” de la Liga Profesional y también aparecen jugadores que tuvieron sus minutos de fama con la farándula, como el Gigante del Central Senado, Roberto Ortiz, interpretándose a sí mismo en la película Honor y Gloria, dirigida por Ramón Peón con guion de Eladio Secades, una bien pensada operación de marketing para el jugador almendarista, encaminada a borrar del imaginario popular un hecho innoble de su carrera, o el marrullero Clemente “Sungo” Carreras y sus polémicas relaciones con el capo mafioso Lucky Luciano y el actor estadounidense Marlon Brando con sus mitos y leyendas habaneras.

Mucho ha de gustar la recopilación de los apodos de los peloteros criollos, desde los simpáticos motes de “Bemba de cuchara”, “El Triple Feo” y “Pata Jorobá”, pasando por los festivos “Papá Montero”, “Cocaína” García y “Bombín” Pedroso, hasta los muy nobles y gallardos “El caballero” Oms, “El profesor” Bragaña, y “El inmortal” Dihígo; así como los perspicaces y rotundos fraseologismos beisboleros, de los que seguimos haciendo uso frecuente en nuestra cháchara cotidiana.

En el orden esotérico, es proverbial la religiosidad popular de un gran número de deportistas criollos, lo que explica que el Santuario de El Cobre esté repleto de ofrendas de peloteros y que la propia Virgen de la Caridad haya sido invocada como símbolo victorioso del club Almendares. Recordemos una salvadora influencia sobre el brazo de lanzar de Conrado Marrero. Hay que agregar el sincretismo y las creencias en potencias de origen africano de muchos beisbolistas, adoradores de Shangó o hijos de Yemayá. No en balde le dijeron a la antropóloga Lydia Cabrera sus informantes abakuá, allá por la década del 50 del siglo XX que: «Las sangrientas contiendas de los efik y los efok, pretenden muchos negros que lo tienen por tradición oral, serían secretamente, para los dueños de los esclavos iniciados y divididos entre estos dos bandos, lo que hoy son los match de baseball entre almendaristas y habanistas.

La música, de manera particular el danzón y el son, ha sido uno de los discursos espirituales que han acompañado al béisbol desde sus orígenes. Aquí están para demostrarlo la estirpe musical y pelotera de Miguel Faílde, jugador de pelota en las Alturas de Simpson, el gran danzonero Raimundo Valenzuela, un clarinetista llamado José de la Caridad Méndez, Bartolo Portuondo y su hija la gran Omara, René González, violinista de la Orquesta Aragón, en cuyo puesto entró Rafael Lay, Raúl “Chino” Atán, Sindo Garay, Rafael Cueto, Ñico Saquito, Alfredo González “Sirique”, Benny Moré, Roberto Faz, Enrique Jorrín, Rubén Rodríguez, Sergio Calzado, Rolando Macías, Eduardo “Tiburón” Morales, Cándido Fabré, Los Van Van, el Dúo Buena Fe y tantos otros.

Sugerencia del autor: La música y el béisbol en Cuba

El libro llega en momentos álgidos de la escena beisbolera en Cuba, golpeada por la crisis del momento, las manipulaciones políticas y la necesidad de un nuevo replanteamiento del béisbol cubano para que siga siendo el deporte nacional. Hacen falta libros, meditaciones de intelectuales, especialistas diversos para que nuestro más querido deporte llegue a la cima nuevamente y sea gloria y estímulo para todo el país. La pelota es nuestra telenovela más discutida y amada, por ella lo daremos todo.

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