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Club de Jazz: una película contada con total honestidad (+Trailer)

Por: Maya Quiroga
Entre el 7 y el 18 de noviembre el público habanero puede apreciar en los cines Charles Chaplin, Acapulco y Riviera, Club de jazz el tercer largometraje de Esteban Insausti (La Habana, 1971), una obra que al decir de su director y guionista es anterior a Larga distancia y contemporánea con Tres veces dos.
El filme, construido narrativamente en tres actos, tiene como epicentro a un viejo club de jazz que será demolido en breve. El largometraje gira en torno a la envidia, en opinión de Esteban “una emoción demasiado oscura para dialogar con ella, un sentimiento poco tocado en el audiovisual y creo que vale la pena hacerlo”.
Para el actor Héctor Noas, uno de los protagonistas de la película, otra de las temáticas que atraviesa la trama está relacionada con el uso del poder como medio para avasallar al prójimo y usar el talento de otros en beneficio propio, un tema muy importante en tiempos en que se están derrumbando tantos paradigmas políticos.
Narrada en tres épocas diferentes, la película tiene como intención rendirle homenaje a tres figuras revolucionarias dentro del jazz: Charlie Parker, Jaco Pastorius y Emiliano Salvador, quien fuera el suegro de Esteban.
La primera historia (saxo alto) está protagonizada por un niño pobre, pero prodigioso, con el talento suficiente para ganar el concurso de solos más importante del pueblo a fines de los años 50.
El segundo relato (contrabajo con arco) relata la decadencia de un bajista de vanguardia que sufre el asedio enfermizo de un crítico mediocre.
Por último, el tercer cuento (piano solo), presenta la carrera prometedora de un joven pianista católico y de pueblo, en la actualidad, quien tendrá que enfrentar el mal, más allá de su propio talento e ingenuidad.
Se trata del último homenaje de Esteban al cine cubano clásico, a Humberto Solás y su largometraje Lucía. Con Club de jazz vuelve a transitar con éxito el camino de su cine autoral con un sello propio.
Rodada totalmente en blanco y negro, para su concepción el director tuvo como premisa fundamental alcanzar la mayor austeridad escenográfica posible. Entre sus referentes visuales está el filme Ida, de Pavel Pawlikowski, que obtuvo un premio Óscar en el 2015.

“Club de jazz estaba pensada para el color gris por la inmovilidad de los personajes. Para mi el blanco y negro tiene muchos matices y hoy se está produciendo un regreso al cine que no es a color, es una tendencia. Esta es una película atemporal que no se circunscribe a una realidad concreta. El diseño escenográfico, de vestuario y las texturas están en función de alcanzar ese objetivo”, explicó el director en un encuentro con la prensa.
Muy a tono con los principios esbozados por el director desde el guion estuvo todo el tiempo el director de fotografía Ángel Alderete, quien había trabajado con Insausti hace algunos años atrás en la realización de la foto fija para un disco de jazz.
“Me gusta mucho el blanco y negro”, confesó Alderete, quien comenzó como asistente de cámara en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Allí aprendió que para trabajar el blanco y negro todas las paredes se pintaban de gris.
“Desde el principio me gustó mucho el guion de Club de jazz. Me dediqué a estudiarlo, cuento por cuento, para mantener una misma estética y que no se sintiera ninguna diferencia cromática ni de encuadre en el filme. Siempre he sido amante del cine europeo y de la pintura. Estudié un año en San Alejandro. Por eso busco en mis obras un pintor como referente.”, explicó el fotógrafo, quien en este caso se inspiró en el diseño y la iluminación logradas por los checos dentro del antiguo campo socialista.
Alderete compartió su responsabilidad con el también director de fotografía Alejandro Pérez, quien fuera su operador de cámara en La Botija. Por primera vez en la historia del cine cubano revolucionario un filme cuenta con dos fotógrafos que, además, mantuvieron un mismo diálogo durante toda la producción.
El audiovisual fue rodado totalmente en estudio. Se procuró alcanzar un diseño de iluminación sin grandes contrastes. Solo se mantuvo el código del espectáculo, con luces duras y teatrales, dentro del cabaret.
Club de jazz marca el debut actoral de los adolescentes Álvaro Rodríguez y Pedro Pablo Bernal, quienes todavían cursan estudios de saxofón y guitarra, respectivamente, en el sistema de enseñanza artística nacional. Llegaron al largometraje a través del casting realizado por el joven y experimentado actor Yasmani Guerrero.
El director del filme tuvo el cuidado de crear una atmósfera de seguridad dentro del set para los adolescentes, con un adecuado clima de iluminación donde la luz se moviera poco, y evitó por todos los medios posible no expresar ningún criterio desfavorable delante de ellos durante el rodaje.
Luego de terminar la docencia, los pequeños recibían un entrenamiento actoral, tres veces por semana entre las 6 de la tarde y las 8 de la noche, de la mano de Yailene Sierra, quien procuró crear un clima de total confianza con los estudiantes. La actriz destacó el esfuerzo realizado por los niños durante tres meses, pues a los ensayos se sumaban las clases de preparación para aprender a tocar jazz con el productor musical Juan Manuel Ceruto.
Yailene Sierra disfrutó mucho su labor de entrenadora de los pequeños actores algo que le proporcionó el placer de la empatía con los otros y el abandono de los egos que acompañanan a algunos actores. De igual manera, la sedujo haberle dado vida a un personaje intenso, humano, con pocos textos y muchos matices.


El director solo tenía claro desde el principio que quería trabajar con tres actores: Yailene Sierra, Héctor Noas y Mario Guerra. De la selección del resto del elenco se encargó Yasmani. Esteban resaltó su trabajo de casting tan descomunal. “Le pedí como norma que los actores tuviesen una contención y una austeridad en la cadena de pensamiento”.
“Nunca había visto juntos tanto talento y tanta bondad”, sentenció Insausti para quien considera que esta película es muy sincera.
Mario Guerra expresó que lo importante en el arte es la honestidad, ser consecuente con los principios que uno se trace, ser solidario, valiente e inteligente y esas cualidades acompañana a Esteban Insausti.
En ese sentido, Club de jazz se rodó en condiciones difíciles pero tanto los actores como el equipo técnico se sentían totalmente comprometidos con la historia y eso se respira en el resultado final.
El elenco de Club de jazz está integrado por actores de gran experiencia y otros más conocidos en el mundo del teatro como: Samuel Claxton, Alicia Hechavarría, Patricio Wood, Yailín Coppola, Raúl Capote, Claudia Valdés, Pancho García, Jassel Rivero, Claudia Monteagudo, Luis Alberto García, Waldo Franco, Yaité Ruiz, José Luis Hidalgo, Lola Amores y Mariana Alon.
La dirección de producción fue de Rafael Rey; el montaje lo realizó Angélica Salvador; Onelio Larralde corrió a cargo del diseño escenográfico y Liz Álvarez, del diseño de vestuario. La música es de Juan Manuel Ceruto y el diseño de banda sonora, de Osmany Olivare.
Club de jazz, fue producida por Ibermedia, el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos y Sinconver Film. La película será distribuida internacionalmente por la prestigiosa casa productora Deux Film, la misma que financió la producción del largometraje Ida.

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