Santiago Álvarez y Benny Moré: más allá del Noticiero Icaic

Por: Maya Quiroga

Desde el pasado año la Oficina Santiago Álvarez del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) comenzó a celebrar en Cuba la campaña por el centenario del natalicio de uno de nuestros más prolíferos documentalistas.

Y es que no puede contarse la historia del documental cubano sin hablar del Noticiero Icaic Latinoamericano que, durante tres décadas, mantuvo en las pantallas de los cines 1493 emisiones.

Más que un noticiario era un proyecto cultural nacido por encargo del intelectual Alfredo Guevara. Desde sus inicios marcó una estética muy particular y sembró el camino para la llamada Escuela Cubana del Documental. Del Noticiero Icaic Latinoamericano siempre se ha resaltado la edición, la utilización de los más ingeniosos recursos comunicativos y el uso de la música en un primer plano.

Su principal realizador, Santiago Álvarez (1919-1998) fue un verdadero maestro del arte cinematográfico documental al apropiarse de diversas corrientes y estilos para darle un sello muy particular a su obra.

Mucha polémica levantó en su momento la inclusión de la música de Bartolomé Maximiliano Moré, en el noticiero que dedicó al fallecimiento del también conocido como Benny Moré, nuestro Sonero Mayor. Sin embargo, a la luz de nuestros días ha llegado a convertirse en un referente y pieza de culto.

“Ellos se conocían desde antes de 1959”, explicó Lázara Herrera, viuda de Santiago Álvarez en un homenaje por el natalicio de Benny Moré realizado por la Oficina que lleva el nombre del documentalista en Fábrica de Arte Cubano (F.A.C.).

Así recuerda Lázara cómo se conocieron ambos: “Santiago trabajaba en el Archivo Musical de la CMQ –actual Instituto Cubano de Radio y Televisión –. Su trabajo consistía en clasificar la música que se empleaba en los diferentes programas del medio. En una ocasión estaba de guardia operativa. El Benny tenía que ir a un programa. Llegó muy ‘alegre’ y Santiago no lo dejó pasar”.

Cuenta Herrera que al día siguiente uno de los hermanos Mestre mandó a buscar a Santiago para preguntarle en qué estado se había encontrado al Benny y el futuro realizador le respondió que todo había estado bien. Dos días después se encontraron en CMQ y Benny le agradeció lo que había hecho por él. Ahí surgió la amistad de ellos. Por eso, al conocer la noticia de su deceso, Santiago se negó a recordarlo de manera fúnebre y usó su voz y música para recrear la banda sonora del documental.

En el acto de F.A.C. el cineasta Jorge Luis Sánchez, director del largometraje de ficción El Benny, expresó su satisfacción por todos los homenajes que se le han tributado al Bárbaro del Ritmo en los últimos meses.

Confesó que forma parte de la gran familia de Benny Moré. Sus familiares, todos de extracción muy humilde, no tenían explicación de cómo llegó a ser un gran artista. “Eso encierra una gran belleza porque nadie imaginó que a cien años de su nacimiento todavía lo estemos recordando”.

“La película ya tiene 13 años de realizada. La obra de arte es impredecible, es un misterio. En mi caso, la hice, más que todo por un sentido de justicia con esa familia humilde de cuya esencia salió Benny. Nos veíamos cada cinco años, pero siempre estaba el cariño como si nos hubiéramos visto ayer.

“En uno de esos encuentros había muerto la última tía del Benny, una hermana de mi abuela, y me siento al lado de uno de su hermano Teodoro (Tingo) y de Papo, una especie de administrador en la última etapa de Benny. Ahí Tingo me cuenta que una vez el Benny estaba en un bar de la calle Oquendo (Habana Vieja) bebiendo aguardiente Peralta que le gustaba mucho y en el sobre de una cajetilla de cigarro escribe algo. Le dice a Tingo: ‘Esto que estoy escribiendo nadie más lo va a poder cantar’. Era la letra de Santa Isabel de las Lajas que se escuchó en el documental de Santiago.

Un día, el cantante que le puso voz al filme se dio cuenta de que no podía interpretarla porque se ahogaba. Entonces Juan Manuel Ceruto, el compositor de toda la música de la película tuvo que hacerle un arreglo y bajarle el tono para que se pudiera cantar.

Del documental de Santiago, Sánchez destacó el valor de la obra que se desmarca de lo usual al no ser una nota fúnebre. “Y Santiago a través del montaje y del uso de ciertos recursos expresivos, rompe con el tono luctuoso. Entonces uno ve la obra y se emociona, de alguna manera está gozando. Es justamente una manera inusual de recordar a un hombre inusual”, concluyó el cineasta.

Por ese y muchos otros valores formales y conceptuales hace diez años el Noticiero Icaic Latinoamericano fue incluido en el programa Internacional de la Unesco Memoria del Mundo. Gracias a ese reconocimiento se han logrado recuperar la mayoría de los materiales archivados en la Cinemateca de Cuba.

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