Jorge Negrete, el charro cantor en Cuba

Por: Rafael Lam

Aprovechamos que los cubanos celebramos el Grito de Dolores, considerado el acto  inicial de la guerra de Independencia de México. Según la tradición, consistió en el llamado que el cura Miguel Hidalgo y Costilla, en compañía de Ignacio Allende y Juan Aldama, hizo a sus feligreses con el fin de que desconocieran y se sublevaran contra la autoridad virreinal de la Nueva España en la mañana del 16 de septiembre de 1810, para lo cual tañó una de las campanas de la parroquia de Dolores, hoy municipio de Dolores Hidalgo, estado de Guanajuato.

Celebrando en Cuba tan importante fecha, el Teatro Nacional programó este fin de semana al Ballet Libertadores de México. Huelga decir la importancia de las relaciones entre México y Cuba, desde los tiempos precolombinos. Desde aquellos lejanos tiempos, las tribus y civilizaciones ancestrales tuvieron contactos personales.

  ¡Ay Jalisco no te rajes!

(Guanajuato, México, 30 de noviembre de 1911/Los Ángeles USA, 5 de diciembre de 1953)

Negrete es el símbolo de la música mariachi en México, como lo es Benny Moré en Cuba. Simbolizó el hombre gallardo, el ídolo, la ranchera, el tequila, los chiles, los tacos, el sombrero charro, el folclor azteca, las películas de los años 40 y 50.

Cantante y actor mexicano formado en técnica de canto de ópera y que revolucionó la música ranchera mexicana, dándola a conocer por todo el mundo. Ha sido el actor de la “época de oro” del cine mexicano que más impacto ha tenido en Iberoamérica.

Alberto Negrete Moreno vino al mundo, en plena efervescencia de la Revolución Mexicana, su tierra natal fue cuna de la independencia de México.

Carrera de cantante

Estudió canto en 1931 con el grado de Capitán Segundo. Solicitó licencia ilimitada del Ejército Mexicano para dedicarse completamente a su carrera de cantante, comenzando en la radiodifusora XETR. Interpretaba entonces romanzas mexicanas y canciones napolitanas, además de piezas de autores como María Grever, Alfonso Esparza Oteo y Manuel M. Ponce.

La familia reconocía las posibilidades de Albertico pues ya no era un misterio para nadie la belleza de su voz, según cuenta el periodista Ricardo Vasconcellos, en el Diario La Prensa de Nueva York.

En el Café Tupinamba del centro de la Ciudad de México, sobre 1936, se reunía con Ramón Armengol y Emilio Tuero quienes tenían planeada una gira a Nueva York. Pero Tuero desistió debido a otros contratos y Ramón Armengol propone a Jorge Negrete que lo acompañe en su lugar. De modo que en noviembre de 1936 viajan hacia la frontera camino a Estados Unidos. En Monterrey se presentan como el dueto “Par de Ases” y finalmente en Nueva York como The Mexican Caballeros para la cadena NBC.

El dueto se desintegra en abril de 1937 y Jorge participa en una audición para aspirar a formar parte del elenco del Metropolitan Opera House. En la década de 1930 se necesitaba para esto un aval o un depósito de diez mil dólares. Negrete no encuentra muchas facilidades por ser extranjero y latinoamericano. Después de unas actuaciones, Armengol decidió regresar a México y Negrete se quedó varado en la ciudad de acero, fue a vivir en “El Barrio” latino, solamente le ofrecieron trabajar por la propina, de ayudante de mesero, en el bar Yumurí.

El cantor tuvo que atravesar la apasionante y dramática vida de la bohemia, como le sucedió a Carlos Gardel años antes y a Benny Moré, en la década de 1940. Pero el arte tiene sus casualidades y un buen día faltó el cantante titular del bar Yumurí, de ambiente latino, y ahí mismo Negrete aprovecha su gran oportunidad. El éxito fue apoteósico y esa misma noche se quedó contratado como crooner y maestro de ceremonia.

Gana algún dinero haciendo adaptaciones de canciones estadounidenses al castellano. Una noche en la que el cantante de la orquesta de baile no se presenta, Jorge lo suple, y debido al éxito de esa modesta presentación es contratado por el músico cubano Eliseo Grenet para que cante con su orquesta.

Carrera de actor de cine

El mismo año de 1937 en el cortometraje de la Warner Bros. “Cuban Nights”, hace su primera aparición en cine caracterizado como trovador cubano. Posteriormente viaja a México para actuar en “La madrina del diablo” donde comparte créditos María Fernanda Ibáñez, hija de la gran actriz Sara García (amiga de la familia Negrete), quien recomienda al joven Jorge para el estelar de ésta película. El año 1938 permanece casi todo el año en México protagonizando Caminos de ayer, Perjura, El Fanfarrón, Juan sin miedo, Juntos, pero no revueltos y El cementerio de las águilas. En ése año se casa con Elisa Christy en la ciudad de Miami.

De vuelta en Estados Unidos en 1939 consiguió un contrato con la compañía 20th Century Fox, para filmar películas en español en Hollywood, pero el proyecto no llega a realizarse debido a un boicot por parte de la Unión de Actores de Estados Unidos (American Actors Union) en contra de los actores latinos.

El papel de Negrete “El Ametralladora”, lo llevó al estrellato, casualmente allí conoció a la actriz Gloria Marín con la que mantendría una relación amorosa por diez años. Esta película lo lanzó a la popularidad en todo el continente.

Pasa una etapa en Hollywood y sigue camino en 1939 a Nueva York. Allí se reencuentra en el cabaret La Conga con su novia Elisa Cristy. En esta etapa, en La Conga, estaba de moda la rumba cubana con Desi Arnaz, Panchito Riset y Eliseo Grenet. Arnaz y Negrete se unen, dos estrellas emblemáticas de Cuba y México.

Negrete en La Habana de 1940

La Cadena Azul de Cuba le ofreció -al ya famoso actor- cantar en vivo en sus canales radiofónicos en combinación con el Teatro Nacional.

El propio Eliseo Grenet es el que se encarga de invitar a Negrete a Cuba en 1939. La llegada de Negrete a La Habana fue un acontecimiento que devino en apoteosis tumultuaria.

El día 10 inicia sus actuaciones en el Teatro Nacional (actual Gran Teatro de La Habana). La prensa se hace eco: “Que nosotros recordemos, la ciudad de La Habana no le ha dado a artista alguno, un recibimiento como el prodigado al actor y cantante mexicano Jorge Negrete, en la tarde del lunes 3 de enero de 1939”.

Según me cuenta Leonardo Depestre Catony, Negrete tuvo que andar oculto en La Habana, los admiradores se contaban por miles, a la salida de sus presentaciones todos querían verlo.

Se le obsequió un traje de charro confeccionado por Suscripción Popular, entonces le manifiesta al cronista de la revista Carteles: “Ay Jalisco no te rajes!”

“Volveré, no a actuar, sino a vivir un buen rato aquí. Muy tranquilo, muy alejado de toda actividad teatral o cinematográfica. ¡Qué delicia unas vacaciones en Cuba!”.

La visita no fue en plan de turista, resulta que en octubre de 1944 un huracán azotó al país y Negrete alteró su itinerario, canceló sus contratos con empresas de Puerto Rico y se presentó inesperadamente en La Habana para dar una función de beneficio. El 27 de octubre actuó en el Teatro Nacional en un gesto que enaltece, con el objetivo de recaudar fondos para los damnificados del violento ciclón del día 18 de octubre. La revista Bohemia reportó los hechos.

El azteca estuvo 72 horas en La Habana y a su partida declaró: “Ustedes saben bien que no es ni cortesía ni halago decir que considero a Cuba mi segunda patria. Quiero venir cuantas veces pueda; unas veces a pasear, otras a actuar”.

La última visita de Negrete fue en 1950 contratado por el Circuito CMQ. El éxito fue arrollador. La despedida fue con el corrido mexicano ¡Ay Jalisco no te rajes!

Y qué decir del éxito de las películas: Así se quiere en Jalisco, Sangre y sol, Historia de un gran amor, Tierra de pasiones, El peón de las ánimas (con María Félix). Cuando María Félix visitó La Habana, la prensa constantemente le preguntaba a la Doña acerca de los amores efímeros con el Negrete, iniciados desde el 18 de octubre de 1952.

Después de sus primeros grandes éxitos, justamente a partir del melodrama ranchero “¡Ay Jalisco, no te rajes!”, la fama de Jorge Negrete se expandió rápidamente de México a todos los países de Iberoamérica, contribuyendo al estereotipo del mexicano alegre y temerario, con el imprescindible sombrero ancho, que había comenzado con Tito Guizar, pero que con la fuerte personalidad de Negrete se convierte en símbolo sexual. Quizás el primero que movilizó grandes masas y que fuera imitado por los jóvenes en su modo de hablar y ademanes resueltos.

En el mundo la imagen del charro, el cine mexicano, la moda del tequila, y las canciones con mariachi se difundieron a través de la popularidad de Jorge Negrete, así como el interés por México y sus costumbres.

Final de su vida

Estuvo casado hacia el final de su vida con la actriz María Félix, una de las grandes divas del cine mexicano. La Boda con María en la finca de Catipoato (hoy ex-Hacienda de Tlalpan), fue considerada como la “Boda del Siglo en México”; al evento asistieron las celebridades más connotadas del espectáculo, además de personajes del medio intelectual, como Diego Rivera, Frida Kahlo, María Teresa Montoya, Octavio Paz, además de toreros y deportistas famosos.

Jorge Negrete falleció el 5 de diciembre de 1953 en la ciudad de Los Ángeles, California, a causa de una enfermedad crónica originada por una hepatitis “C” contraída en su juventud. Nunca bebió alcohol, y en cambio fumó toda su vida, sin que esto afectase a su voz.

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