Distribución cinematográfica y otros demonios en la Muestra

Por: Maya Quiroga

Gran asistencia de público tuvo este fin de semana la última de las actividades teóricas de la Muestra Joven ICAIC. Como parte del espacio Moviendo Ideas, Tania Delgado, Vicepresidenta de Relaciones Internacionales del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos impartió en el Centro Cultural Fresa y Chocolate la conferencia “Cómo distribuir cine en Cuba sin perderse en el intento”.

Primeramente, Tania alertó a los realizadores presentes sobre la necesidad de estar bien informados en torno a estos temas y a buscar asesoría legal para no cometer errores que luego den al traste con la distribución de un audiovisual.

Manifestó que el productor ejecutivo es la persona facultada legalmente para hacer cualquier negocio con una obra y no debe pasar por alto que los dos primeros años de una película son cruciales para su comercialización.

A lo largo de su disertación fue explicando cuál es la cadena lógica por la que debe transitar una película una vez terminada su post-producción: cine, televisión por pago, en todas sus variantes, después Home video y finalmente la televisión abierta e Internet. En ese sentido, el productor debe saber qué va a negociar. “Licenciar no es ceder. Licenciar es dar por un tiempo determinado, un derecho dado”, señaló Tania.

En la conferencia la especialista se refirió a términos como contrato de pre-venta y dijo que todo documento legal que se pretenda firmar debe ser leído antes, minuciosamente, para estar al tanto de lo que vamos a enfrentar.

Insistió en que cuando se haga un negocio de este tipo no puede primar la desesperación por obtener ganancias económicas rápidas en aras de recuperar una parte de la inversión inicial porque luego nos podemos ver amarrados a un agente de ventas por cinco años.

Es vital establecer el tiempo del contrato, el territorio donde se va comercializar la obra, tipos de derecho y cómo se va a hacer la traducción, si se requiere. Cuando posteriormente se firma con un agente de ventas debe comunicársele sobre los compromisos que ya tiene anteriormente con su obra.

No se puede desdeñar a instituciones interesadas en adquirir cine no comercial como las Universidades y los museos porque esos públicos especializados son los que van a estar ahí para hoy y mañana.

Los realizadores no pueden vivir en una burbuja de cristal. Tienen que auxiliarse de personas que crean en su película y la amen. Ya desde la fase de pre-producción hay que pensar en una estrategia de distribución que puede comprender los carteles, la creación de un sitio web o la generación de noticias en las redes sociales.

Como profesional del medio a Tania le preocupa que la gente joven no tenga conciencia de la realidad. “Una vez que su película salga y se cuelgue en Internet está fuera de su control. Si apuesta por esa opción, automáticamente, está invalidando el resto de las ventanas de promoción. Si uno sabe que su película no va ser seleccionada para un festival de cine, ni para la televisión por pago y quiere que se vea, por ese romanticismo que nos caracteriza a todos los creadores, entonces asuma ese riesgo, de manera consciente”, apuntó.

Cada mercado y cada territorio es un mundo y el comprador define cómo va a ser la publicidad y cómo va a ser la promoción. El realizador debe estar dispuesto a que se le cambie el título a su película si así fuera necesario.

Ya no funciona el mecanismo de enviar la obra en un DVD para que los programadores la vean y decidan si quieren incluirla en un festival. Al respecto, la plataforma www.Festhome.com –cuya suscripción lamentablemente hay que pagar– deviene un facilitador de la red de redes para inscribir la obra en varios festivales. Sin embargo, para los cubanos de a pie es muy difícil, en ocasiones, acceder a este sitio web por las limitaciones tecnológicas que aún tenemos.

Cada festival de cine tiene sus requerimientos y no siempre se puede llegar al que aspiramos. Para los que anhelan hacer cine en la Mayor de las Antillas todo es complicado porque en los certámenes catalogados como de categoría “A” hay que pagar altas cuotas por inscribir la obra. Cuando estos festivales rechazan un audiovisual cuesta más trabajo que sea aceptado en otro de menor categoría.

Contra viento y marea los realizadores cubanos van venciendo algunos de esos escollos. No se cansan y siguen luchando por acceder al mercado internacional sin morir en el intento. Por eso se agradece mucho la conferencia impartida por Tania Delgado como colofón de las actividades teóricas de la Muestra Joven.

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