El cine en la cultura cubana

Por: Rafael Lam

Foto: Tomada de El cine es cortar

            El cine cubano, aunque no lo creamos, se remonta al siglo XIX, el 24 de enero de 1897, Gabriel Veyre llevó el primer cinematógrafo a La Habana desde México. La primera presentación se llevó a cabo en el Paseo del Prado, al lado del Teatro Tacón, (actual Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso).

Como vemos, la capital de Cuba fue uno de los primeros lugares en Latinoamérica a los cuales arribó la novedad tecnológica en tan temprana fecha.

Cuatro cortometrajes fueron mostrados: “Partida de cartas”, “El tren”, “El regador y el muchacho” y “El sombrero cómico”. Poco después, Veyre protagonizó el primer filme producido en la isla, llamado “Simulacro de incendio”, un documental sobre los bomberos de La Habana en 1897.

El Teatro Irioja (actualmente llamado Teatro Martí) fue de los primeros en presentar películas como atracción. Los primeros teatros para cine fueron instalados por José A. Casasús, actor, productor y empresario. El primero llamado Floradora y que luego fue renombrado por Alaska. El primer género que se produjo en Cuba fue el de revisión histórica. Películas como “El Capitán Mambí y Libertadores o guerrilleros (1914), de Enrique Díaz Quesada con el apoyo del General Mario García Menocal se destacan. Díaz Quesada adaptó a la película una obra española del novelista Joaquín Dicenta en 1910. El período de producción de películas mudas se extendió hasta 1937.

La producción cinematográfica durante las dos primeras décadas del siglo tuvo un carácter marcadamente nacionalista y patriótico, de 1897 a 1936. El principal pionero y animador fue Enrique Díaz Quesada, de cuya amplia producción El capitán mambí, La manigua o La mujer cubana, El rescate de Sangüily solo se conserva el corto documental El parque de Palatino.

A finales de los años veinte se logra una estabilidad en la producción, pero los filmes eran de escasa calidad. Ramón Peón García, otro de los principales fundadores de una cinematografía cubana, realiza la memorable La virgen de la Caridad en (1930), considerada por algunos historiadores uno de los filmes latinoamericanos más importantes de este período.

De las primeras filmografías recordamos: 1897 Simulacro de incendio. (CM. Doc.) / 1898 El brujo desaparecido. (CM. Doc.) / 1901 Asamblea Constituyente de 1901. (Doc.) / 1906 El Parque de Palatino. (CM. Doc.), La Habana en agosto de 1906. (CM. Doc.)

De 1937 a 1958, amparados por el auge que registraba el folletín radial, se realizó la primera película sonora cubana en una fecha tan tardía como 1937, La serpiente roja, bajo la dirección de Ernesto Caparrós y basado en los episodios radiofónicos del detective Chan Li Po, episodios creados por el célebre Félix B. Caignet.

En estos veinte años, la mayor parte de la producción estuvo signada por el folclorismo, la música y el teatro popular vernáculo, o imitaba el melodrama mexicano y los folletines radiales: Romance del palmar, Estampas habaneras, y otros.

En 1938 el Partido Comunista fundó la Cuba Sono Film, que realizó con regularidad el Noticiario Periódico Hoy, además de numerosos documentales y dos cortos de ficción.

Las décadas de los años cuarenta y cincuenta abundan en numerosas coproducciones con México, de bajo costo y escaso relieve artístico.

En 1951 se creó la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, incluye a varios artistas e intelectuales de los que luego fundarían el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos. En 1955, Julio García Espinosa realiza el corto documental El Mégano, con la colaboración de Tomás Gutiérrez Alea, Alfredo Guevara y José Massip, propuesta de un nuevo tipo de cine crítico y problemático, que daría lugar a la creación del ICAIC, luego del triunfo de la Revolución Cubana, en 1959.

Con el advenimiento de la Revolución, comienza la epopeya cinematográfica cubana. Crean el Instituto Cubano de Industria Cinematográfica (Icaic), en 1959. La dirección corre a cargo de Alfredo Guevara.

Surge la posibilidad de crear en Cuba un cine entendido como el más poderoso y sugestivo medio de expresión artística, y el más directo y extendido vehículo de educación y popularización de las ideas.

En 1960 crean el Noticiero ICAIC Latinoamericano, realizado por Santiago Álvarez. En todos los años en que se mantuvo el Noticiero Icaic, quedaron plasmadas buena parte de la historia de nuestro tiempo; un verdadero patrimonio nacional.

Tomás Gutiérrez Alea se transformaría en el más destacado realizador cubano desde que dirigiera el primer largometraje cubano de ficción, “Historias de la Revolución”, La muerte de un burócrata y Memorias del subdesarrollo. La más extraordinaria, libre y sugestiva década del cine cubano registró también imprescindibles obras de Julio García Espinosa (Aventuras de Juan Quinquín), Humberto Solás (Manuela, Lucía) y Manuel Octavio Gómez (La primera carga al machete), entre un movimiento documental que se colocaba entre los más interesantes y aportadores del mundo.

FUENTE: Cubacine, Cine Cubano, Douglas, María Eulalia. Catálogo de cine cubano 1897-1960. La Habana: Cinemateca de Cuba. 2008.

Juan Antonio García, Guía crítica del cine cubano de ficción. La Habana: Editorial Arte y Literatura. 2001, p. 288.

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