El poder de la ficción para visibilizar la violencia (+Video)

Por: Maya Quiroga

Gran expectativa ha dejado entre los televidentes el estreno de la segunda temporada de la serie Rompiendo el Silencio con dirección general del Chino (Rolando Chiong) y co-dirección de Legna Pérez Cruzata. Se trata de una producción de RTV Comercial y Cubavisión, con once capítulos, de 45 minutos de duración.

Con la asesoría especializada de Marelén Díaz, en la serie se aborda la violencia por motivo de género en sus diferentes manifestaciones (económica, psicológica, simbólica, física, sexual, de la mujer hacia el hombre, entre representantes del sexo masculino, entre féminas, hacia los niños y las mujeres), un flagelo presente en la sociedad cubana contemporánea.

Al decir de la asesora dramatúrgica, Marisel Pestana, esta segunda temporada parte de una profunda investigación social. Contó con varios guionistas: Legna, Lucía Chiong, Mariela López, Max Álvarez, Yasmín de Armas y el propio Rolando quienes recibieron preparación en talleres impartidos por los especialistas del Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR). Además, los escritores tuvieron la posibilidad de participar en eventos nacionales y conferencias de cuyos resultados se han nutrido a la hora de esbozar los argumentos y guiones.

El primer capítulo estrenado lleva por nombre Aurora y se inspira en el libro de testimonios Sobrevivientes.
El primer capítulo estrenado lleva por nombre Aurora y se inspira en el libro de testimonios Sobrevivientes.

Narra la historia desgarradora de una mujer abusada sexualmente en la infancia por su hermano mayor quien ya en la adultez continúa ejerciendo sobre ella violencia económica, psicológica y verbal. Fue protagonizado por Daysi Quintana y el propio Rolando Chiong, quien encarna a un hombre abusivo, acosador, posesivo, prepotente e incapaz de darse cuenta del daño que le ha provocado a su hermana.

Ver primer Capítulo

A lo largo del capítulo vemos como a la protagonista le vulneran constantemente sus derechos y revive, una y otra vez, la situación traumática de su niñez, sin recibir ningún tipo de apoyo psicológico por parte de la familia, amigos, instituciones de salud o de otro tipo, a tal punto que se ve obligada a vivir bajo el mismo techo con su violador. Algo no queda claro en el capítulo: ¿quién es el padre de la hija de Aurora, dado que el acosador no permite a ningún hombre acercarse a su hermana?

Una escena de gran fuerza simbólica es el asesinato a machetazos del arbusto que Aurora tenía en el patio de la casa. Ese acto cometido por su hermano deja a la víctima en un estado de total indefensión, desolada y llena de terror y le demuestra que un tipo así puede llegar a cometer feminicidio.

Solo al final del capítulo, Aurora parece tomar verdadera conciencia de su situación, deja de sentirse culpable y decide denunciar a su hermano, motivada por una estudiante que se acerca a ella con la intención de recoger su testimonio para una investigación.

A propósito de la serie

La productora general Pérez Cruzata, dirigió y escribió dos de los capítulos: Potestad, sobre la violencia intrafamiliar entre dos hermanas y otro relacionado con el bullying o acoso escolar de un niño supuestamente homosexual. Del casting para los niños y adolescentes que actuaron en esos capítulos se encargó Mariela López.

Un elenco de lujo interviene en la serie. Lo integran 124 actores entre los que sobresalen: Jacqueline Arenal, Jorge Perugorría, Irela Bravo, Bárbaro Marín, Alejandro Palomino, Rubén Breña, Julio César Ramírez, Tahimí Alvariño, Yenisse Soria, Luis Alberto García, Yerlín Pérez, Sheyla Roche, Edith Massola, Roly Chiong (hijo), Cristina Obín, Cruz Pérez, Linda Soriano, Carlos Solar, Yuny Bolaños, Armando Miguel, Ana Gloria Budúen, Neisy Alpízar y Yazmin Gómez. De los más jóvenes resaltan Sandra Castillo, Ingrid Lobaina y Jennifer González.

Rompiendo el silencio significó un reto desde el punto de vista productivo. El equipo de realización trabajó durante tres meses de rodaje en exteriores, así como en las casas de viviendas particulares con los inquilinos dentro de las mismas durante las horas de grabación.

Tony Sánchez fue el director de fotografía; Yasser Canals se encargó del sonido directo, de la edición Daniel Diez, Maykel Pardini, del diseño de banda sonora y de la musicalización, Rubén Gómez. Amaury Ramírez Malberti compuso la música incidental y el tema Tu voz, interpretado por Kelvis Ochoa y la rapera Danay Suárez.

La primera temporada partió de una idea original de Lucía Chiong. Tuvo nueve capítulos enfocados solamente en la violencia hacia las mujeres y las niñas. Aunque no se transmitió en un horario apropiado, ni contó con una buena promoción, si gozó de la aceptación tanto por parte de la crítica como del público que la pudo ver.

Rompiendo el silencio forma parte de las acciones que desarrollan de conjunto el Centro OAR y la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) como parte de la Campaña Nacional por la No violencia hacia las mujeres y las niñas en Cuba.

Previo a su puesta en pantalla se transmitió el programa tipo panel Miradas sin excusas, conducido por la psicóloga y Máster en Sexualidad y en Pedagogía de la Sexualidad, Beatriz Torres Rodríguez y en la jornada siguiente se realizó un foro debate virtual a través del Portal de la Televisión Cubana.

En lo particular pienso que algunos programas didácticos, conducidos por personas que no son carismáticas ni poseen todas las habilidades comunicativas que demanda una puesta en pantalla, pudieran resultar contraproducentes y provocar el rechazo de la teleaudiencia a la cual van dirigidos en última instancia.

Los programas didácticos estrenados la semana pasada pueden funcionar más en la radio o en el ámbito académico, donde la imagen del ponente -independientemente de su prestigio o saberes sobre una materia dada- es menos importante que el sonido.

En los medios de difusión masiva se debe apelar a los mensajes de bien público, de manera más creativa, para incidir en la opinión de la población y lograr que finalmente se tipifique como delito la violencia doméstica.

Los mensajes de las obras de ficción como bien se conoce y ha sido ampliamente estudiado por los especialistas, penetran en la conciencia de modo emotivo, no por medio de lo racional.

Ese papel de catalizador y movilizador de la sociedad en torno a la necesidad de empoderar económicamente a las féminas, de educar a las nuevas generaciones, eliminar estereotipos sexistas naturalizados, prevenir todas las manifestaciones de violencia y contribuir a la toma de decisiones sobre salud sexual y reproductiva, lo puede desempeñar la serie Rompiendo el silencio que, desde el audiovisual, aporta su grano de arena al Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres, aprobado por el Consejo de Ministros de la República de Cuba, el 30 de octubre de 2020.

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