Félix B. Caignet: paladín de la radio, la tv y el cine

Por: Rafael Lam
Se está conmemorando el aniversario 45 de Félix Benjamín Caignet Salomón (San Luis (Palma Soriano, Santiago de Cuba, Oriente), 31 de marzo de 1892 – La Habana, 25 de mayo de 1976): escritor y autor musical cubano. Su legado alcanzó gran realce en puestas radiales, aportando parte de su identidad cubana a cada una de sus creaciones.
En la década de 1970, mientras me encontraba haciendo contactos y entrevistas al director de televisión Joaquín M. Condall, conocí por medio de él a Félix B. Cainet. Vivía en una residencia que había comprado en los días en que se llenaba los bolsillos con los éxitos de El derecho de nacer, telenovela venezolana realizada por la cadena RCTV entre los años 1965 y 1967. Basada en la radionovela cubana del mismo nombre, producida por Martin R. Reynolds, primer gran éxito de la historia de la telenovela venezolana, y una de las telenovelas más exitosas de los años 60. Fue protagonizada por Raúl Amundaray y Conchita Obach.
Por esas cosas de las circunstancias, muchas cosas pasaron al olvido. Y Félix se echó a vivir de los recuerdos y, hablaba de aquellos éxitos alcanzados con su obra trascendental. Sabía que había dado un vuelco al mundo de las series radiales y televisivas.
Comienza colaborando en la revista habanera Teatro Alegre, a la que reportaba la crónica artística de Santiago de Cuba. A partir de 1918, El Diario de Cuba, lo reseña como miembro de la Asociación de Reporteros y le asigna una sección titulada Vida Teatral, que asume con su primer apellido.
Quería triunfar a toda costa, por eso decide introducirse en la competencia de la capital. Llega a La Habana por vez primera en 1920 gracias a la invitación que le envía Enrico Caruso para que presenciara sus ocho funciones, la que acompaña con un giro por doscientos pesos para los gastos. Detrás de este hecho hay una hermosa anécdota.
Después de aquel acontecimiento de Caruso, Félix sabía que podía competir en la vida bohemia y las tertulias habaneras. Logra publicar en espacios muy reconocidos: las revistas El Fígaro, Bohemia y el periódico El Sol.
Félix me cuenta que aquellos eran sus días de ilusiones, llenos de esperanza. Es entonces, cuando se anima a difundir sus escritos heredados de viejos cuenteros de Santiago de Cuba.
Eso marca un hito en su llegada a la emisora CMKC, de su ciudad natal a principios de los años treinta, cuando ya se perfila también, como prolífero compositor musical. Su primer programa se denominó: Buenas Tardes Muchachitos, que contenía cuentos de su autoría.
De esa manera se introduce el ingrediente de la radio-comedia infantil de continuidad. Escribió y recitó por radio poemas de tema negro, hasta sale a la luz el primer serial dramático y policíaco de América Latina, que dio inicio al espectáculo radial episódico, al poner en antena por vez primera en 1934, a Chan Li Po, con el título La Serpiente Roja, en las actuaciones estaba Aníbal de Mar. Surge además el narrador radial que en aquella ocasión fue oficiada por Matías Vega Aguilera.
Félix Benjamín regresa a La Habana en 1936 y después de algunos obstáculos logra que Radiodifusión O´Shea someta a Chan Li Po a la radio-audiencia.
De regreso a Cuba, en 1938, pone en el aire nuevamente a Chan Li Po, esta vez por la COCO, patrocinado por la firma Sabatés SA. y utiliza a Oscar Luis López en el papel de Chan Li Po. Precisamente allí se inicia Oscar Luis como actor. Este espectáculo se mantiene hasta 1941. En el propio año se transmite por RHC Cadena Azul Aladino y la lámpara maravillosa, con la firma de Caignet. El 5 de junio de 1944 comienza en CMQ.
Caignet escribió unas 200 comedias y sobre 300 obras musicales: sones, guarachas, boleros, guajiras, música infantil, decenas de composiciones de honda raigambre cubana surgen de su fecunda inspiración. Su más sonada obra es: Frutas del Caney, estrenada por Franz Antúnez y popularizada por el Trío Matamoros, Te odio, que recrea Rita Montaner, el 18 de abril de 1928 en el Teatro Payret, en la Habana; Carabalí, Montañas de Oriente, Quiero besarte, Mentira, En silencio.

La radionovela “El derecho de nacer”

Con esta novela Félix B. Caignet llega a la fama, primigenia en Cuba, América y el Mundo: El derecho de nacer, paradigma de las telenovelas en el archipiélago cubano.

Esta obra resultó de tal impacto que por ella llegaron a suspenderse secciones del Congreso de la República y cambiar el horario de iglesias. Alcanzó resonancia internacional en filmes y versiones de radio y TV, fue escrita en la década de los años 40 del pasado Siglo XX.
Esta novela suscitó en Cuba y más tarde en el extranjero un enorme interés en toda la población. Se daba el caso que muchos cines y teatros, para que el público asistiera a las funciones, a la hora del comienzo de la novela, cortaban la producción cinematográfica mientras aquella se radiaba. Si no lo hacía de esta manera la asistencia de público era muy escasa. La inmensa mayoría de los personajes de la novela se habían adentrado en el alma de los radioyentes. Queda para la historia el personaje de Don Rafael del Junco.
Félix B. Cainet, un poco olvidado, fallece en La Habana, el 25 de mayo de 1976. Germán Pinelli y Raúl Selis despidieron sus honras fúnebres. El 25 de diciembre de 1992, sus restos fueron trasladados a la Ciudad de Santiago de Cuba atendiendo a su deseo de “Descansar junto a mis padres, frente a las lomas de El Caney”.

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