Belkis Vega: «Necesitamos esa imagen de nosotros mismos»


Por: Lis Rivas

Dentro del panorama documental correspondiente a la edición 42 del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana hay una selección de veinte largometrajes en concurso. De ellos cinco pertenecen a Brasil y cinco a Argentina, países con la máxima representación.

En la categoría de documentales de cortometrajes Cuba presentó Los niños lobo, de Otavio Almeida; Los Puros, de Carla Valdés León; la coproducción Carbón, de Davide Tisato; y Terranova, de Alejandro Alonso y Alejandro Pérez Serrano. La cinematografía cubana, en cambio, no aparece representada en el terreno del documental de largometraje. «Creo que es un problema serio», consideró la presidenta del jurado en el género documental, Belkis Vega.  

Esta directora, guionista y docente, con una obra que supera los cincuenta títulos centrados principalmente en temas sociales y culturales, ha dirigido tres largometrajes de ficción para la televisión.

Sobre su participación en la presente etapa, liderando un jurado compuesto por la cineasta alemana de multifacética trayectoria que incluye cine, docencia y escritura Christiane Burkhard; la productora y gestora cultural colombiana Lina C. Echeverri Osorio, Vega expresa el honor que significa para ella formar parte del evento, lo cual le da mucha felicidad.

«Soy una ferviente defensora del género documental, que históricamente ha sido muy maltratado. Nos parece que es una muestra bastante fuerte y esperamos que el premio que otorguemos ayude después a la visibilidad de las obras».

_ ¿Por qué afirma que este es un género maltratado? ¿ A qué se refiere?

«A pesar de que el cine nace como imagen de la realidad, el género documental no ha sido valorado como se merece.

«El documental de largometraje, que en los últimos años había logrado un espacio en las salas de cine, ahora aparece en plataformas como Netflix, etc… – los que logran llegar hasta ahí- y su distribución es mucho más difícil. Generalmente se queda en estas plataformas online. Prácticamente se ha perdido la presencia que algunos buenos documentales habían logrado en las salas cinematográficas.
«Creo que es este uno de los grandes problemas del cine documental: la falta de visibilidad y las pocas plataformas de exhibición que tiene en este momento.

La ausencia de tales espacios bien pudiera dificultar la producción de obras de este género. Sin embargo, no ha limitado la creación: existen obras de gran valor incluyendo las producidas por las nuevas generaciones de cineastas.  Pero sucede que muchas veces ni siquiera llegan al gran público. Algunas solamente se proyectan en festivales o son compartidas por los propios cineastas.  

El hecho de que no haya ningún largometraje cubano en el concurso, para Vega significa algo muy triste.

«Solo hay uno que está filmado en Cuba con dos excombatientes de Angola como protagonistas, pero está filmado por una directora española que estudió aquí, en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños y que después fue coordinadora de la Cátedra documental. O sea, conoce la realidad cubana. Es una coproducción entre España y Colombia con apoyo de Cuba».

__ ¿Cuáles han sido los antecedentes de esta problemática?

«En Cuba, hace muchos años, la exhibición cinematográfica habitualmente comprendía un largometraje de ficción, un noticiario y un documental. Estos documentales hechos en cine 35mm, podían tener entre nueve y 27 minutos, y esa producción de cortometrajes documentales, que tenían una visibilidad y una distribución aseguradas se perdió. «A partir del Período Especial desapareció. Hasta entonces existían varias instituciones que hacían cine de 35 y 16 mm. Se encontraba el ICAIC como productor mayoritario; los Estudios de Cine de las FAR, que contemplaban una producción no solo militar sino política y social; los Estudios de Cine de la Televisión, y hubo un tiempo en que Cinematografía Educativa, además de los didácticos, también producía documentales». Toda esta producción sumaba más de 80 documentales en cine al año. Con la crisis de los `90 no se ha recuperado el volumen de producción cinematográfica que tenía nuestro país, ni siquiera en formato de video. La pérdida de muchas de esas obras no siempre fue por falta de producción, sino por la ausencia de espacios, porque no están en los cines o en la televisión.


__ ¿En qué radica la valía de un género como este? ¿Qué aporta?

«El documental puede ser complejísimo, incluso más que la ficción. Cuenta una historia de la realidad, que puede ser de tu realidad inmediata o una historia ya pasada, que traes a este momento por la pertinencia que tiene. «El documental cumple también un rol social en tanto que hace una mirada aguda y crítica a la realidad. Muchas personas hoy en día temen y no valoran  la labor de crítica social necesaria que puede hacer un documental. Cuando digo necesaria me refiero a que si los problemas no los tocamos ni los visibilizamos, no van a arreglarse. Pero los documentalistas no inventamos la realidad. Si contamos algo es porque existe y si a alguien no le gusta, que lo arregle, no que nos impida realizar un documental sobre eso. «El documental de crítica o denuncia social muestra una problemática y puede despertar la búsqueda de soluciones. Ese documental crítico tiene una incidencia social que puede ayudar en el enfrentamiento y solución de esos problemas».


Belkis Vega es también asesora y productora de filmes documentales y, desde 1993, alterna su labor artística con la docencia en escuelas de cine e instituciones de Cuba, España, Estados Unidos y países latinoamericanos. Desde 1998 es docente de la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños, y a partir de 2009 de la Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Catalunya (ESCAC). Estuvo al frente del Taller Documental del Centro de Cultura de Mujeres de Barcelona durante nueve años, y ha sido directora académica de dos laboratorios iberoamericanos de cine documental.

Documentales brillantes en las sombras
En la actualidad hay una producción independiente que está creando documentales, dirigida sobre todo por jóvenes y muy valiosa, pero con pocos espacios para su salida. Según Vega, muchas veces se proyectan en la Muestra de Cine Joven, una vez al año y luego durante la gira que la muestra pueda hacer por varias provincias a partir de la selección que realiza. Más allá de la Muestra, muchas de estas obras se quedan varadas, no encuentran espacios de exhibición ni promoción, a pesar de la excelencia de muchas. «Hay documentales cubanos dirigidos por jóvenes que alcanzan importantes premios internacionales, reconocimientos de primer nivel y sin embargo, el público cubano no los conoce». «Y es una contradicción porque necesitamos esa imagen de nosotros mismos».

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