Memorias del cine

Bailando Cha-cha-chá: un canto a la esperanza

Por: Rafael Lam

El cha cha chá cumplió sesenta años. Un ritmo cubano que ha hecho su propia historia en el cine. El 18 de agosto de 2005 se estrenó en la Isla Bailando Cha-cha-chá, un filme de Manuel Herrera protagonizado por Eslinda Núñez. La idea original de la cinta es de ese director y su hijo, el productor Inti Herrera, aunque el guion fue escrito por Herrera padre y Alejandro Brugués.

Es una narración cinematográfica muy cubana, no solo por el ritmo que escoge como pretexto central sino porque la vida de los personajes es bien cercana a la realidad de cualquier hogar habanero de los años cincuenta del pasado siglo. El tema de la emigración tenía connotaciones fuertes.

Mercedes es una profesora particular de música que sueña con el regreso de su esposo Ramiro, quien no ha dejado de escribirle y mandarle un cheque todos los meses. Vive con sus hijos: el mayor, Sebastián, es cadete, y al graduarse después del golpe de estado del 10 de marzo, pasa a ser censor de la revista Carteles; Alicia estudia en la universidad y su aspiración es buscar a su padre.

Junto a Eslinda Núñez (Mercedes), se desempeñan Goya Toledo, Teherán Aguilar, Roberto Perdomo, Vladimir Villar, Sandy Marquetti y Abel Rodríguez. Son invitados especiales Rafael Lahera, Manolín Álvarez y Serafín García; además, la película cuenta con actuaciones especiales de la diva Omara Portuondo y del extraordinario actor español Sancho Gracia.

La fotografía de la cinta es de Raúl Rodríguez Cabrera; la edición de Enrique Ríos y Julia Yip Nodarse; la música original del maestro Edesio Alejandro e Idolka Derviti; el sonido de Raúl García Aparicio; la dirección de Arte, de María Isabel Torras y la producción de Rafael Rey Rodríguez. El filme mezcla, con la narrativa de ficción, marcada por la angustia existencial, la inseguridad y frustración de la época, elementos y personajes de la realidad, como es el caso de Enrique Jorrín, interpretado por Erman Xor Oña, y Bola de Nieve, representado por Rafael Antonio Pérez.

El cha cha chá será también protagonista. Piezas emblemáticas como “La Engañadora”, “Silver Star”, “Constancia” o “Almendra” son versionadas con oficio por Edesio Alejandro para dotarlas de una sonoridad actual, sin que por ello pierdan todo el sabor de su época.

El crítico Frank Padrón, considera que “lo más interesante en este filme es su indagación en la diferencia, en la otredad que significa el propio personaje enlazado con el travesti, quien aún después de ese affaire exhibe, al menos, una indefinición erótica que parece inclinarlo al bando gay: su pasividad cuando un colega le toma la mano en un bar, la inexistencia de relaciones heterosexuales, la constante referencia del narrador en off a la necesidad de ser auténtico y vivir su propia vida así lo reafirman. Sin embargo, en los abundantes “cabos sueltos” y problemas dramatúrgicos que evidencia Bailando Cha-cha-chá, el interesante conflicto se diluye, y resulta lamentablemente desdibujado y débil”.

Lo cierto es que, Bailando Cha-cha-chá, película de ficción que parte de la premisa de que el hombre necesita la esperanza, y de un concepto: el derecho a ser diferente; es una mirada a la esencia de la familia cubana, con personajes inmersos en su cotidianidad y la voluntad de ser fuertes, en lucha contra la frustración, y apostando en todos los casos por la realización personal.

Ahora, que el cha cha chá como ritmo ha cumplido sesenta años, volver a ver esta película pudiera ser también como bailar.

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