Pedro Almodóvar: al borde de un ataque de nervios

Por: Rafael Lam

El reconocido y multipremiado cineasta español Pedro Almodóvar, amante de la música cubana y creador de películas bien surrealistas y estrambóticas no podía dejar de visitar a La Habana. Lo hizo de una manera muy singular, como incógnito junto a la actriz transexual Bibi Anderson (Bibiana Fernández).

Almodóvar se aventuró a caminar por la barriada del Cerro, hasta llegar al cine Yara en El Vedado, donde lo descubrió una cinéfila. Eso fue en el mes de noviembre de 1997, en vísperas del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de aquel año, cuando estaba en la cima el Boom de la salsa cubana.

Después le hicieron honores, brindis, invitaciones y entrevistas, en las que reconoció que “no hay otra isla en el mundo, y posiblemente ningún otro país, tan musical, tan rítmico, tan rico en esa materia como ustedes”.

El cineasta reconoció amar, incluso, la llamada por algunos cubanos “música populachera, del mal gusto”. También se lo impugnó a esos sesudos intelectuales que creen que la música se mide por el buen gusto artístico y la calidad estética. “Disfruto lo mismo a Miguel Matamoros –expresó– que Los Van Van, La Charanga Habanera y ese Paulito que va sofocando a La Habana”. Esto último se lo dijo al poeta ya fallecido Bladimir Zamora.

Al Paulito a que hace referencia, no es otro que Pablo Fernández Gallo “Paulo FG”, salsero estrella, uno de los líderes vocales del Boom de la salsa de la década de 1990.

Almodóvar se marchó de Cuba con el sueño de realizar una película algún día en Cuba, un lugar maravilloso, donde el surrealismo está por todas partes, brota como el agua de la fuente.

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