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La nueva radio y la televisión cubana

Por: Rafael Lam

Como parte de la lucha ideológica que enfrentan los medios de difusión masiva, el Primer Ministro Manuel Marrero Cruz, junto a Víctor Gaude, Jefe del Departamento Ideológico y Alfonso Noya Martínez, presidente del Icrt, fueron abordados el 17 de febrero del 2012, para coordinar los objetivos de una nueva radio y televisión que imponen los tiempos. El objetivo esencial es elevar la calidad de la vida del pueblo, para todos los procesos en aras de lograr una comunicación de alta calidad.

Hoy día, lo dijo a través de la TV, el cantante Israel Rojas (Dúo Buena Fé), al igual que en la economía, hay que aplicar la ciencia. Ciencia de las comunicaciones. Manuel Marrero lo dice de esta manera: “Potenciara aún más la investigación y la innovación, aplicar la ciencia a todo lo que hagamos, una de las premisas de la gestión del gobierno implementada por el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez”.

Aplicar la ciencia de las comunicaciones, quiere decir, elevar el nivel; pero, elevar el nivel no quiere decir complejizar el mensaje que es el fin. Para los niños y jóvenes (y aquí muchas veces gira el error), no es hacer incomprensible el mensaje, no quiere decir hacer más catedrático y doctoral el mensaje.

Los investigadores de la música cuando mandan a pedir libros de música a Cuba, lo primero que dicen es: “No me mandes libros, tan catedráticos que nadie entiende”. Es sabido que en Cuba existió un musicólogo que nunca pudo publicar un libro porque, ni los editores llegaron nunca a entender su redacción.

El fruto cultural hay que ofrecerlo a las grandes masas, especialmente de jóvenes iniciados, de una manera “atractiva”, vale decir sencilla, comprensible, amena y amable. El musicólogo Leo Brouwer le llama a eso: “Una comunicación inteligente y despierta”. Hasta el trovador Silvio Rodríguez comprende este asunto de las
comunicaciones con los jóvenes. “Llegar a los jóvenes no es fácil, no es coser y cantar. Ellos reciben las influencias de la moda, de los medios, de lo mediático, como decimos hoy día. Al periodista Orlando Castellanos, Silvio le manifiesta que no le ha sido fácil la tarea. En algunos casos el trovador contó siempre con fieles seguidores. “En cuanto a lo de fácil, no lo debe ser tanto cuando me ha costado casi 20 años llegar a ellos…”.

La sencillez, la nitidez, la claridad es lo más difícil de aplicar en todo. Las grandes revoluciones han estado llenas de sencillez y naturalidad. Por ese motivo el Primer Ministro Marrero exhorta a que “debemos escuchar la voz de pueblo, detenernos en qué es lo que demanda el pueblo, y producir materiales que toquen sus fibras”. Y es ahí donde entra a jugar la ciencia, la ciencia de la socio-antropología. Hace poco, en la Mesa Redonda fue dedicado una tarde al Centro Juan Marinello, centro que está interconectado con otros centros investigativos del país.

Precisamente para eso están los centros de investigaciones, para aplicar todo el trabajo de años en las ciencias sociales. Desaprovechar toda esa“inteligencia”, en momentos como estos, es injustificable. Hace poco me llamaron para que expusiera qué le falta a la radio y la televisión cubanas, les dije que al contenido hay que cambiarle la cara. Un mensaje sin atractivo, es un mensaje fallido y hasta contraproducente.

Vuelvo a las palabras del Primer Ministro Marrero, quien llamó a priorizar la generación de contenidos para jóvenes y adolescentes, “rompiendo los esquemas, haciendo cosas diferentes”. Pero, para eso hay que ser audaz, errar si es preciso; pero sin el atrevimiento de la juventud no se puede lograr nada en los medios educativos.

Hace muchos años, la Unesco acogió con mucho entusiasmo aquellos programas perteneciente a Sesame Street, conocida en España como Barrio Sésamo y en Hispanoamérica como Plaza Sésamo, es una serie de televisión educativa dirigida a los niños en edad preescolar y pionera en el estándar educativo de la televisión contemporánea, combinando la educación y el entretenimiento. Sesame Street es muy conocida por sus personajes, Los Muppets en América o Los Teleñecos en España, marionetas creadas por Jim Henson. Su primera emisión fue el 10 de noviembre de 1969, llegando a un total de 4.378 episodios en su temporada 37, convirtiéndolo en el programa para niños más duradero de toda la historia de la televisión.

Dicho programa usa una mezcla de títeres, animación y acción que enseñan a los niños pequeños sobre lectura y aritmética básicas, colores, letras,
números o los días de la semana. También incluye secciones que se centran en habilidades básicas, como el cruzar la calle con seguridad, la importancia de la
higiene básica, etc. Muchas de las secciones del programa son parodias o copias de otros programas televisivos convencionales.

A raíz de la retransmisión mundial del programa, empezaron a aparecer en el mundo versiones locales, en decenas de países, adaptadas a las necesidades y realidades de cada país o región, siendo las primeras versiones en surgir la brasileña y la mexicana. Algunas de estas versiones contaban con sus propios personajes. Se incluyen a lo largo del programa diversos elementos de humor menos infantiles para animar a los adultos a ver el programa con los niños,
haciéndolo así apto para todas las edades.

¿Para qué contamos con más de un millón de graduados universitarios, si no es para aprovecharlos en estos medios y otros? Por falta de alto nivel cultural y científico no vamos a perder la batalla. Lo que se sobra en Cuba es alto nivel; lo que nos falta es la manera de aplicarlos y, para ello no se puede ir a la exageración. Entonces sería como esos niños que quieren zafarse los cordones de los zapatos y lo que hacen es enredarlos más.

¿Qué hacer? La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), la Unión de Periodistas de Cuba (Upec), cuentan con miles de especialistas, muchos de
ellos sentados en sus casas. Hay que aprovechar todo lo que el Ministerio de Educación (la escuela cubana) ha aportado en todos estos más de seis décadas. Volvemos a aquella frase que dijo uno de los presidentes del Instituto de la Radio y la Televisión, de hace más de 30 años: “El Icrt debe tener el tamaño
de Cuba”. Quiso decir que el organismo debe echar mano, aprovechar la “inteligencia” donde quiera que esté. Todos somos cubanos y pertenecemos al
mismo organismo cultural de nuestro país.

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