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Memorias del cine

Arsenio Rodríguez, uno de los arquitectos del mambo y del son en la capital

Por: Rafael Lam

Fotos: Cortesía del autor

Arsenio Rodríguez es uno de los arquitectos del mambo y del son en la
capital. Músico de fundación de los que abrieron un camino de la nueva
música de la década de 1940 en Cuba y América.
Todo este año se está celebrando su aniversario 110, hay muchos miles
de jóvenes que no tienen idea de quién es Arsenio Rodríguez y, aún muchos
músicos de academia no han sabido aprovechar esa veta musical que nos legó
un verdadero genio de la música cubana.
Desde hace ocho años se ha proyectado como parte de la XVII Feria
Internacional Cubadisco 2013, el audiovisual, concebido en soporte DVD,
dedicado a las grabaciones de Arsenio en los Estados Unidos, donde vivió casi
dos décadas.
La leyenda de Arsenio se titula el documental dirigido por Rolando
Almirante. Tiene como hilo conductor a la hija del finado músico, Regla
Travieso, y registra testimonios de su familia habanera, de amigos y
colaboradores en Nueva York y Puerto Rico, así como de expertos cubanos en
la Isla.
El DVD lo auspició la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales
(Egrem) con motivo del centenario natal del desaparecido tresero y
compositor cubano Arsenio Rodríguez (1911-1970).
En apenas 59 minutos de duración, las imágenes repasan momentos
clave en la conmemoración del centenario natal del también conocido ciego
maravilloso: el poblado matancero de Güira de Macurijes, la velada en el
habanero teatro Mella, y el acto homenaje en la ciudad de
Nueva York.

Arsenio en Nueva York
Arsenio en Nueva York.

La vida de Arsenio es merecedora de varios documentales y alguna
película. Su vida atravesó todo tipo de penurias. En otros tiempos el músico
era uno de los oficios menos remunerados y más relegados por los padres para
sus hijos.

Arsenio procedía de un padre que sobrevivía cortando caña en un
central en el entorno de Güira de Macurijes. A su regreso al pueblo de Güines,
en 1926, el ciclón destruyó su casucha.
Emigran a La Habana y la ceguera lo iba persiguiendo; padecía de
diabetes (tara familiar). En 1940 tiene su primer gran punto de giro al poder
magnificar el formato del conjunto de son. Le aplica dos o tres trompetas,
piano y tumbadora. Le añade dos voces primas y un coro para dar potencia
vocal.
El son hecho por Arsenio era de nuevo tipo, con un baño africano
(toques salidos de los experimentos con tambores batá). Canciones (crónicas)
dedicadas a temas patrióticos, con una lírica sorprendente (Cárdenas), Temas
de protesta (Me estoy comiendo un cable). Composiciones de doble sentido:
(El reloj de pastora, Vecina préstame el cubo, Como traigo la yuca, Dame tu
yoyo Ma´Belen, Dame un cachito pa´huelé). Sones dedicados a los barrios (A
Belén le toca ahora, Los Sitios asere, El Cerro tiene la llave, Juventud
amaliana), a las sociedades, afro, rumbas, boleros trágicos y amorosos (La
vida es un sueño, Acerca el oído, Pregones (El dulcero de Güines).
En 1947 intentó una operación para recuperar la vista que fue
infructuosa. De esa decepción escribe el bolero La vida es un
sueño:”Después que uno vive veinte desengaños / qué importa uno más… / La
vida es un sueño y todo se va/”.
En 1950 emprende la emigración hacia la ciudad de Nueva York, ciego
y negro, tuvo que batirse en la selva de asfalto de Nueva York. Sufrió el frío,
la soledad, el desarraigo, el desprecio. Pero creyó en su música, en su arte, en
sus canciones. Sabía que estaba creando para la eternidad. “Uno siembra un
palito y, después ese palito resulta ser una mata que da frutos”.

Arsenio a su llegada de Nueva York. Lo recibe su familia y el presidente de la sociedad Club Social Buena Vista.
Arsenio a su llegada de Nueva York. Lo recibe su familia y el presidente de la sociedad Club Social Buena Vista.

Arsenio trabajó para dejar una escuela, una historia, una leyenda aguda.
Todavía no se le ha reconocido todas sus contribuciones a la música cubana y
a la salsa internacional, y se desconocen muchos de sus aportes en la música
sonera y el mambo de los 40.
Vean ustedes que, Arsenio –unido a otros muchos de nuestros músicos
de adentro y de afuera- merece un soberano documental y merece una película.
La realidad supera la ficción.

Arsenio, Desi Arnaz, Mario Bauzá, Machito, Miguelito Valdés, Chano
Pozo, Panchito Riset, Vicentico Valdés, hicieron parte de su obra en el
exterior. Fueron como “Caballos de Troya”, en los Estados Unidos; pero
siempre mantuvieron su identidad ante todo. Sus creaciones dedicadas a su
país de origen.
Todos esos creadores están en el Hall de la Fama de la música cubana
(inscritos en el Diccionario Historiográfico de la música popular cubana de
este redactor).
Escribo esta crónica en este aniversario 110 de Arsenio Rodríguez para
que no olvidemos, porque olvidar a nuestros músicos de fundación sería
imperdonable.

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