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Un amor lleno de música

Por: Valia Valdés

Magda Rosa Galbán y Juan Antonio Leyva son los creadores de algunas de las composiciones musicales más significativas del cine cubano en los últimos tiempos. Títulos nacionales como Los dioses rotos, Conducta, ¿Por qué lloran mis amigas?, El techo e Inocencia se suman a numerosas producciones extranjeras. Su profusa obra explica por qué pierden tantas noches de sueño.

Al conversar con la pareja, uno complementa la idea del otro. Su labor no se circunscribe solo a la composición y acometen la dirección y la producción musical con la misma artisticidad con que respiran. A pesar de que tributan al mismo proyecto, componen por separado y existe tal integración entre ellos, que es difícil distinguir estilos diferentes pues la génesis intelectual es compartida, de la misma forma que comparten premios Cubadisco, EGREEM, Caracol y otros lauros entregados por la UNEAC y el Festival Nacional de la Televisión Cubana.  

Juan Antonio, antes de conocer a Magda, había recorrido un buen trecho de vida musical con maestros importantes como Federico Smith, Yura Yvanovich y Juan Elosegui. Transitó por varias agrupaciones entre ellas: Bobby Carcasés, Afrojazz, Arte Vivo y Sonido Contemporáneo, fue guitarrista acompañante y entró al mundo de la composición por la puerta grande al resultar ganador del Concurso Adolfo Guzmán con la canción Este canto de amor. Más tarde se integró a los procesos creativos de la danza y el teatro junto a Danza Nacional de Cuba, el Ballet Nacional, Pinos Nuevos, Teatro Estudio, Teatro Guiñol, Teatro XXI y Teatro Buendía.

Magda Rosa se unió a los 16 años como pianista a la agrupación rockera Teatro del sonido, dirigida por Leyva, quien incentivó en la joven las potencialidades para la composición, ya que según el músico: “No se enseña a componer, el maestro aporta herramientas, devela un camino de interconexiones culturales que nutren la sensibilidad del compositor”.

La artista refiere la manera en que alguno ha pretendido encasillar su labor creativa por su condición femenina, pero siempre ha demostrado estar más allá de los esquemas y disfrutar, además del pentagrama, la creación audiovisual y la fotografía.

 Ambos se exigen de forma constante salir de la zona de confort y evolucionar con los tiempos, por lo que han dedicado sus mayores esfuerzos a la música creada para el cine y la televisión, con la mirada puesta en el concepto y la sonoridad que demanda el director, con quien prefieren conversar largamente para comprender sus motivaciones.

 Leer el guión y ver fragmentos de la obra es la metodología habitual que utilizan pues la composición nace de la propia película, lo que requiere un oído muy fino para detectar el sonido particular que inspira. Su condición camaleónica les permite integrarse a estéticas distintas, viajar por los aires musicales de los más opuestos confines y aunque son prolíficos al componer evitan la saturación y resaltan los momentos de silencio debido al valor dramático que contiene.

Cuentan los creadores como, en algunas ocasiones, los directores proponen sonoridades ajustadas a determinadas secuencias para explicar sus intenciones, lo cual puede funcionar o tornarse en un freno a la imaginación del compositor. Los nominados a los Premios Platino insisten en que el sentido de la música en el audiovisual no es asumir el protagonismo sino contribuir al desarrollo de la historia, narrar lo que no dicen las palabras.

 Respaldado por una sólida formación musical, tecnológica y cultural, el matrimonio es capaz de acometer géneros disímiles y acata la disciplina de trabajar diariamente, con un único contrincante: el tiempo.

 La sucesión de encargos para el cine cubano e internacional deja poco espacio a sus sueños dormidos. Uno de esos anhelos logró ser realizado con la participación de Juan Antonio Leyva en el XXVII Concurso de Composición para guitarra clásica “Andrés Segovia”. Su obra: Metáforas, dedicada a Magda Rosa, resultó ganadora y le otorgó el máximo reconocimiento en uno de los más exigentes predios por su “técnica compositiva, expresión musical de gran nivel y gran factura instrumental para la guitarra”.  

Los ganadores del Premio Goya, por el filme Habana Blues del director Benito Zambrano, se encuentran en la terminación de los largometrajes AM PM dirigida por Alejandro Gil, Una noche con los Rolling Stones de Patricia Ramos y la segunda temporada de la serie Calendario, a cargo de Magda González Grau, de la cual también realizan la musicalización.

Magda Rosa y Juan Antonio suman montones de amigos entre los artistas con los que repiten colaboración desde hace tantísimos años, y otros que se unen a una amistad cultivada con cariño, dentro y fuera del medio artístico. Siempre juntos siguen el camino de un amor lleno de música.

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