Santiago Álvarez en la memoria

(Centenario de un coloso del documental)
Por: Rafael Lam
Santiago Álvarez Román, fue parte de la cotidianidad del documental cubano que disfrutábamos para estar al día en los cines de toda Cuba. Y tanta importancia reviste su obra que pertenece al Patrimonio Visual de la Humanidad.
A diferencia de los otros grandes fundadores del nuevo cine cubano como Tomás Gutiérrez Alea y Julio García Espinosa, Santiago Álvarez no mostraba antecedente alguno en el orden fílmico una vez que triunfa la Revolución de 1959.
Era un artista natural, inquieto, audaz, ingenioso. Recordemos su documental Now (1965), que denuncia la discriminación racial en los Estados Unidos, es considerado por especialistas como un antecedente del videoclip actual. Mientras LBJ (1968) y 79 Primaveras (1969) cuentan sobre las principales figuras de la Guerra de Vietnam, Lyndon B. Johnson y Ho Chi Minh respectivamente.
Nació en un barrio muy popular de La Habana, el 8 de marzo de 1919, su centenario para el nuevo año será de gran trascendencia dentro de los festejos del V Centenario de La Habana.
Aunque era de padres de origen español, era el típico cubano, preocupado por todo, un hombre de la calle. Como muchos dicen, Santiago era un animal político, conoció el mundo de la injusticia y las desigualdades muy de cerca, en los propios Estados Unidos. “Allí fui minero, fregador de platos, corrector de pruebas, pulidor de metales y por último –antes de que intentaran reclutarme para el ejército norteamericano-, vendedor de ropa interior de mujeres. Y regresé a Cuba en 1941”.
Su vínculo con la creación artística hay que buscarla en la década del cincuenta, con su ingreso a la emisora CMQ. Sobre sus inicios él mismo ha recordado: “Tengo cuarenta años cuando Fidel triunfa y comienzo a hacer cine. Me sorprendo a mí mismo cuando hago el noticiero dedicado al cantante Benny Moré cuando él muere. Ahí veo por primera vez el traslado de mis sentimientos al cine. Veo el lenguaje del cine sirviendo para expresarme. Veo mi emotividad reflejada”.
En 1968 colaboró con Octavio Getino y Fernando E. Solanas en el documental La Hora de los hornos, sobre los efectos del Imperialismo en Sudamérica.
Su carrera profesional no tuvo descanso, los dos primeros documentales de Santiago Álvarez que aparecen en su filmografía fueron codirigidos: Escambray (1961), junto a Jorge Fraga, y Muerte al invasor (1961), al lado de Tomás Gutiérrez Alea. En el primero se habla de la lucha desatada entre revolucionarios y grupos de alzados que intentaban derrocar el nuevo poder; en el segundo, se aborda la fracasada Invasión por Playa Girón, a partir de lo filmado por Tomás Gutiérrez Alea.
Un aspecto importante que se puede apreciar a partir del documental Ciclón (1963) es la notable sensibilidad en el contenido de sus películas. Esa obra colocó a la cinematografía cubana en el mapa del cine mundial, al obtener una docena de premios internacionales. Desde ese momento su cine fue toda una proyección de imaginación, una búsqueda sorprendente de soluciones propiamente cinematográficas.
Defendía la importancia del periodismo cinematográfico como enriquecedor del documental y afirmaba: “Yo informo de acontecimientos a partir de ideas que tengo sobre esos acontecimientos”.
Por su labor como cineasta recibió más de 80 primeros premios en festivales internacionales y concursos nacionales. Hasta su muerte en 1998, a los 59 años de edad, había dirigido más de 700 películas y supervisado la producción de cerca de 1 500 noticieros cinematográficos semanales. Trasformó un género completamente rutinario, en un verdadero laboratorio de innovación radical.
Fue nombrado miembro de la Academia de Artes de la República Democrática Alemana y maestro perenne de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños. Fue asesor del Ministro de Cultura, Presidente de la Federación Nacional de Cine – Clubes y hasta 1986, fue miembro de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Obtuvo los títulos de: Gran Brujo de los Andes y Cronista del Tercer Mundo.

En su honor, actualmente se celebra anualmente, en la ciudad de Santiago de Cuba, el Festival Internacional de Documentales Santiago Álvarez in Memoriam.
La filmografía es gigantesca y no cabe en un capítulo, algunas para recordar: Muerte al invasor, 1961. (Doc.16´ en coodirección con Tomás Gutiérrez Alea), Crisis en el Caribe. (Noticiero No. 125 y 126 20´). 1963 El Bárbaro del Ritmo. (Noticiero No. 142 10´). Ciclón. (Doc. 22´). Fidel en la URSS. (Noticiero No. 134 y 135). 1965. Now. (Doc. 6´). Solidaridad Cuba y Vietnam. (Doc. 9´). Camilo antimperialista. (Noticiero No. 339 10´). Hanoi, martes 13. (Doc. 34´). Hasta la victoria siempre. (Doc. 19´). Morir por la Patria es vivir. (Noticiero No. 784 30´).
Alcanzó todos los galardones que confiere el estado cubano: Orden Félix Varela de Primer Grado: la más alta distinción cultural en Cuba, la Orden Félix Elmuza, la más alta distinción de la Unión de Periodistas de Cuba y el Premio Coral Especial al conjunto de su obra en el X Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Y los premios internacionales hacen una larga lista.

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