Memorias del cine

Leo habla de cine

Por: Rafael Lam

En las muchas conversaciones que sostuve con Leo Brouwer, allá por la década de los setenta, nunca faltó el tema del cine. Ahora a la espera de su cumpleaños 80, seguramente el ICAIC le dedique algún espacio, y es que  él fue uno de sus iniciadores, allí encontró todo el apoyo deseado.

Leo fue llamado para musicalizar películas, trabajo que realizó con rapidez y motivación, por ese motivo le dijeron: “Tú eres el que necesitamos aquí” (un músico un poco todo terreno). Como la ocasión lo merita retomo fragmentos de aquellas charlas.

“Yo tengo contactos con el cine desde mi etapa de juventud, cuando era miembro fundador del Cine Club Visión en la Víbora. Tú sabes que le debo al cine algunas formas composicionales de mi música. De verdad que el cine es mi cuna, un arte que me ha sido enormemente útil desde el punto de vista de la creación. El cine obliga a tener una vasta cultura para ampliar el campo visual. Escribir música para cine me ha llevado a cambiar patrones en la manera de componer. A mí nunca me intereso componer a través de fórmulas estrictamente musicales, hago analogías con formas geométricas, estructuras arquitectónicas, formas biológicas de la naturaleza o estructuras novelísticas. El cine me permite todo eso, de ahí que yo tenga que decir que para mí es ético y necesario decir que el cine me aportó muchas cosas importantes”.

Por supuesto que, para el maestro, la música contemporánea fue de enorme importancia a la hora de sus composiciones para el cine. “Es muy efectiva, el cine como arte polidimensional necesita de todos los estilos, aún en los ‛clisés’ clásicos”.

Cuando se haga la historia del cine en Cuba, habrá que dedicar un capítulo especial a Leo Brouwer. Su catálogo musical de obras para cine es asombroso: Historias de la Revolución, La montaña nos une, El joven rebelde, Palmas cubanas, El retrato, El cofre, La decisión, La estructura, Oro de Cuba, Papeles son papeles, La muerte de un burócrata, El llamado del nido, Aventuras de Juan Quín Quín, Hanoi Martes 13, La llamada del nido, La guerra olvidada, La lechuza, Memorias del subdesarrollo (1968), Lucía (1868), La primera carga al machete, Los días del agua, El extraño caso de Rachel K, Una pelea cubana contra los demonios, El hombre de Maisinicú, Simparelé, El otro Francisco, Cantata de Chile, La última cena, El recurso del método, Wifredo Lam, La guerra necesaria, Habana Vieja, Roque Dalton, Tiempo de amar, Amada. Hasta cierto punto, entre muchos otros trabajos.

El 1 de marzo del 2019, en el año del V Centenario de La Habana, Leo Brouwer es uno de los grandes homenajeados por su obra clásica, inconmensurable y genial.

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