Inocencia: mirada estremecedora a la historia colonial cubana

Por: Maya Quiroga

La película Inocencia, del realizador Alejandro Gil Álvarez, llegó al Circuito Nacional de Estreno de la calle 23 y a la sala Acapulco, en la capital cubana, luego de haber recibido uno de los Corales Especiales del jurado en la edición 40 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Además, en ese certamen se alzó con el lauro de la popularidad, el que otorga el Círculo de Periodistas Culturales, el Ciber voto de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano y el Premio Signis.

Inocencia es un relato conmovedor, que establece un diálogo con el aquí y el ahora. Al tocar las fibras más íntimas de cada espectador, se disfruta y se sufre con igual intensidad.

Es que Inocencia es una película que logra convencer a través de la emoción porque en ella se respira una gran dosis de humanidad. Expone valores universales como el amor, la hermandad y la solidaridad, en medio momentos muy adversos.

Su realizador se propuso revelar aspectos poco conocidos sobre uno de los pasajes históricos más horrendos, protagonizados por el gobierno colonial español en la Mayor de las Antillas el 27 de noviembre de 1871: el asesinato de ocho jóvenes estudiantes de primer año de Medicina que no habían cometido crimen alguno.

A través de dos relatos paralelos –que transcurren en diferentes períodos de tiempo– el director nos va conduciendo por los entresijos de los acontecimientos hasta su desenlace fatal mientras, por otro lado, conocemos de los ingentes esfuerzos desarrollados por el doctor Fermín Valdés Domínguez, el mejor amigo de nuestro Héroe Nacional José Martí, para demostrar la inocencia de sus hermanos fusilados y encontrar el lugar donde fueron enterrados en secreto.

Fermín –encarnado magistralmente por el joven y destacado actor Yasmany Guerrero– había sido testigo presencial de los hechos hace más de una década y media atrás. En el presente no descansa hasta encontrar la fosa común donde fueron arrojados los restos en el antiguo cementerio de San Antonio Chiquito, a las afueras del campo santo principal de la ciudad.

Finalmente, por iniciativa del doctor se construye un bellísimo monumento funerario que hoy se puede visitar en el Cementerio Cristóbal Colón de La Habana. Se trata de uno de los actos de lealtad más hermosos que ha conocido la historiografía nacional. Reivindicaba así, simbólicamente, la memoria de los estudiantes que eran casi unos niños al momento de ser asesinados.

En mi opinión, por solo citar dos ejemplos de escenas que se distinguen por su gran valor artístico destaco la de los jóvenes estudiantes que entonan La Bayamesa en la cárcel mientras la jauría de voluntarios intenta penetrar por la fuerza en el lugar y aquella en la que cinco negros ñáñigos, integrantes de la Sociedad Secreta Abakuá, tratan en vano de rescatar a los jóvenes poco antes de su fusilamiento, hecho real muy poco divulgado actualmente.

El filme está precedido de un profundo proceso de investigación acometido por Gil Álvarez para una serie documental donde el historiador Eusebio Leal abordaba en diez capítulos momentos cumbres de la historia patria. Luego realizó un documental sobre el suceso histórico acaecido en 1871. Para esta nueva película el director –lleno de pasión, amor y entrega– se valió del guionista de televisión Amílcar Salatti, hecho que para nada condicionó que Inocencia dejara de ser un valioso texto cinematográfico.

Este largometraje de época se inscribe dentro de la larga tradición del cine histórico cubano. Fruto de un riguroso trabajo técnico y artístico, dentro de sus valores se cuentan la producción de Carlos de la Huerta; la dirección de fotografía del experimentado Ángel Alderete; la edición de Fermín Domínguez; el diseño de sonido de Javier Figueroa; la música original de Juan Antonio Leyva y Magda Rosa Galbán; y una preciosista dirección de arte de Aramis Balebona Recio.

La cinta sobresale por su nómina de actores donde descuellan figuras como Osvaldo Doimeadiós, Héctor Noas, Luis Manuel Álvarez, Yadier Fernández, Yaremis Pérez, Ray Cruz, Fernando Hechavarría, Néstor Jiménez, Yailene Sierra, Patricio Wood, Omar Alí, Jorge Treto, Niu Ventura, Edwin Fernández, Carlos Solar, Renecito de la Cruz y Caleb Casas, junto a noveles intérpretes, en su mayoría provenientes del medio teatral.

Gil Álvarez asegura que esta es una película dirigida al público joven y por ello hay tantos rostros nuevos en la pantalla que asumen la diégesis con un alto sentido de responsabilidad hacia la historia que se cuenta.

Inocencia, segundo largometraje de ficción de Alejandro Gil Álvarez, iniciará en el mes de marzo su recorrido por los cines del resto del país.

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