Salvador Wood era un artista auténtico

Por: Rafael Lam

La noticia del fallecimiento de Salvador Wood ha sido muy sentida en el mundo del teatro y la televisión, vivir 90 años relacionado con el teatro, la televisión y el cine, deja un recuerdo.

Tuve contactos con  Salvador en 1980, cuando fue invitado a un programa televisivo, lo más notable en su arte era la naturalidad con la que se desenvolvía. No era presuntuoso, no creó nunca una imagen falsa. Sus actuaciones eran con toda sencillez.

Lo relacionamos con sus apariciones en los filmes cubanos La muerte de un burócrata El Brigadista, entre otros.

Nació el 24 de noviembre de 1928, en Santiago de Cuba, igual que su esposa Yolanda Pujols. Era diletante de la música, pero el teatro lo perseguía. Sus primeros retos como actor fueron en la radio, en 1943, en un programa especial sobre el fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina, el 27 de noviembre. Hizo el papel de uno de los estudiantes fusilados.

Cuando concluye la 2ª. Guerra Mundial, Salvador encuentra su camino en 1945, solamente contaba 17 años. Esos primeros pasos fueron con el Cuadro de Comedia y Arte Dramático creado en Santiago de Cuba por el actor matancero José María Béjar, en la obra Don Juan Tenorio, de Zorrilla. Béjar hacía el Tenorio y él su contrafigura, Don Luis Mejías; obra en verso, un clásico del teatro romántico español.

Siempre me decía que esa obra y esos parlamentos siempre lo siguieron en su vida, era la etapa de juventud en que todo se graba en la memoria.

A solo dos años de creada la televisión, en 1952, enfrenta su primer reto, en la televisión, en un programa de Paco Alfonso, en el Canal 2, dirigido por Jesús Cabrera, donde hizo por primera vez un personaje campesino.

Con la llegada del cine en grande (Icaic), en 1960, debuta en el cine, en un documental bajo el título de Chinchín, donde interpretó a otro campesino. Eso me lo contó en la Uneac, el director fue Humberto Arenal.

Es sabido que, donde Salvador se sintió a sus anchas fue en la película El Brigadista, en 1976, donde debuta su hijo Patricio Wood, juntos hicieron trabajos muy agradecidos. Anotamos también la película La muerte de un  burócrata.

Fue polifacético, como actor también recordaba mucho el papel de José Martí en un programa que dirigía el actor Pedro Álvarez, en 1968, relacionado  con el centenario del estallido de la Guerra de 1868. Su esposa encarnó la figura de Carmen Zayas Bazán. En el año 2006 participó en otra película, Listos para la Isla.

Haciendo un  análisis de su trabajo actoral, recordamos que era empírico, solamente contaba con  vocación, talento y perseverancia. Era como sus propios colegas Juan Carlos Romero,  Alejandro Lugo y otros que se fueron haciendo en las tablas y frente a las cámaras de la TV.

Desde luego, por cuenta propia, Salvador estudiaba y se aprovechó de las técnicas de Stanislavski después de 1959.

Entre todas las condecoraciones, diplomas, distinciones y medallas que posee se queda con la admiración de su pueblo y el cariño de su esposa, el de sus dos hijos y de sus cuatro nietos.

Las cenizas del destacado actor cubano Salvador Wood, se expusieron en la sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba, de 10 de la mañana a cinco de la tarde, en un espacio dedicado a rendir tributo al artista, fallecido el pasado sábado a la edad de 90 años.

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