Hay un grupo con mucho que decir todavía

Por: Maya Quiroga

Fotos: Juan Carlos Borjas

En un momento de vanguardia política, vio la luz a finales de 1969 en los predios del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) el Grupo de Experimentación Sonora del Icaic (GESI) con el propósito de alcanzar una renovación estética, poética y de asimilar las mejores tradiciones musicales en la Mayor de las Antillas.

Según la visión del compositor Roberto Valera lo anterior fue posible porque en el Icaic había un micro clima cultural, permeado por el desarrollo intelectual de creadores como Alfredo Guevara, Saúl Yelín, Julio García Espinosa, José Massip, Humberto Solás, Tomás Gutiérrez Alea (Titón) y Santiago Álvarez, por solo citar algunos ejemplos.

“Los músicos, los camarógrafos, todos íbamos a los cine-debates y a conocer a grandes cineastas como Glauber Rocha, que estaban influyendo en nosotros. Ese clima era muy bueno para los jóvenes que se enteraban de lo que pasaba en la música, la plástica, el cine y la poesía”.

En apenas una década, haciendo uso de la rumba, el son, el guaguancó y otros géneros raigales de la música popular cubana mezclados con sonidos electroacústicas, con influencias del rock británico, la música norteamericana y sonoridades caribeñas, se compusieron cientos de canciones bellísimas, que renovaron conceptual y formalmente el panorama musical cubano. Entre ellas se encuentran: ¡Cuba va!, Canción de la nueva escuela, ¿Qué dice usted?, No tenemos derecho a esperar, Canción de los CDR y Canción para la Columna Juvenil del Centenario.

Bajo la conducción musical del maestro Leo Brouwer, el GESI reunió a un excepcional conjunto de talentos individuales como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Sara González, Noel Nicola, Sergio Vitier, Leonardo Acosta, Emiliano Salvador, Eduardo Ramos y Pablo Menéndez. También contó con la contribución artística y la colaboración técnica de destacados arreglistas, instrumentistas y sonidistas quienes tenían como premisa renovar la música cubana en un contexto de grandes cambios sociales y políticos a nivel de país.

Fue la heroína Haydée Santamaría, presidenta de Casa de las Américas, quien preocupada por el futuro de las nuevas expresiones musicales que nacían en Cuba y por la salvaguarda de la identidad latinoamericana, le propone al presidente del Icaic, Alfredo Guevara que creara el GESI.

En un conversatorio realizado en el Centro Cultural Cinematográfico Fresa y Chocolate donde estuvieron presentes el compositor Leo Brouwer, Silvio Rodríguez, Pablo Menéndez, Dolores Calviño, subdirectora de la Cinemateca de Cuba y el sonidista Jerónimo Labrada, Premio Nacional de Cine, el autor de Ojalá rememoró que en aquella época fundacional Leo tenía la teoría de que todo lo enseñado en los Conservatorios se podía sintetizar más y los conocimientos fundamentales de la música se podían transmitir en muy poco tiempo, sobre todo a las personas que tenían talento.

Al decir del crítico Joel del Río, quien fungió como moderador del conversatorio, el GESI constituyó un grupo de enorme trascendencia para el arte y la cultura audiovisual de nuestro país.

“La aparición del GESI fue un chorro de aire fresco en el sector de la música en Cuba. Por primera vez empezaron a aparecer canciones en las que se hablaba de Revolución, con una gran belleza y una gran fuerza”, recordó Labrada quien fue designado como el grabador del grupo.

Pablo Milanés, Leo Brower y Silvio Rodríguez, miembros del GESI.

Para Leo se hizo poesía de la más alta. En tanto, Silvio afirmó que el GESI fue una fuente de aprendizaje colectivo “porque hasta ese momento yo era un trovador solitario y por primera vez empecé a compartir, no solo mi música sino la música de los demás compañeros”.

Fue el ingeniero Ángel Díaz –con ese sentido de pertenencia que caracterizaba a los trabajadores del Icaic– el encargado de armar de la nada con una consola de radio, una cámara de eco y una máquina monofónica el local donde se gestaron esas canciones inigualables, acotó Labrada.

Menéndez explicó que se grababa en un estudio con condiciones muy precarias. En una sola pista todo el mundo a la vez y si algo salía mal había que repetir las canciones. “De manera que a veces empezábamos a las 8 de la noche y terminábamos a las 8 de la mañana, pero se podía grabar a diferencia de otros músicos jóvenes que a lo mejor tenían las mismas intenciones que nosotros y no lo lograban. Además, existía la posibilidad de que esa música fuera utilizada en una película y vista por multitudes”.

Muchas canciones se hicieron famosas porque se escuchaban en las salas de cine como parte de documentales, largometrajes y el Noticiero Icaic Latinoamericano de Santiago Álvarez. El cineasta Manuel Pérez confiesa que se enriqueció espiritualmente al dirigir en 1973 el largometraje El hombre de Maisinicú que contó con la canción tema de Silvio.

Llegaron a ser tan influyentes que el pueblo los seleccionó para participar en el Festival Varadero 70. Igualmente realizaron algunas colaboraciones con el Instituto Cubano de Radio y Televisión. Silvio compuso la canción de la serie Los comandos del silencio dirigida por Eduardo Moya.

Ese tema fue interpretado por la inolvidable Sara González, la única voz femenina del GESI. En aquella época era una muchachita rubia que había abandonado los estudios de viola. Fueron Pablo y Silvio quienes se la presentaron a Leo. El maestro la recuerda como dotada de una voz privilegiada, sin dudas una de las voces más admirables que ha conocido.

Mucho se ha debatido en torno a si el GESI fue precursor del Movimiento de la Nueva Trova. Sobre el tema comentó el poeta y cineasta Víctor Casaus que este proyecto constituye una salvaguarda de la verdadera cultura y muchas obras posteriores de la nueva y la novísima trova fueron posibles porque el grupo había existido antes.

En el segundo piso del Icaic, antes del conversatorio quedó develada una caricatura de Juan Padrón alusiva a los fundadores del Grupo y una tarja conmemorativa a la entrada del local donde sus integrantes realizaban los ensayos. En los pasillos se pueden apreciar fotos emblemáticas tomadas durante el homenaje por el aniversario 30 del GESI, que fue organizado por la Cinemateca de Cuba.

GESI 50 AÑOS
En el segundo piso del Icaic quedó develada una caricatura de Juan Padrón alusiva a los fundadores del GESI y una tarja conmemorativa.

En el encuentro Ramón Samada, Presidente del Icaic, explicó que ese piso se dedicará también a las mujeres creadoras a quienes se les rendirá tributo a través de una exposición de carteles sobre directoras y actrices. En tanto, el aula del GESI será la videoteca de la Cinemateca.

Como parte de esa caracterización de las distintas áreas del inmueble el tercer piso exhibirá las obras de Santiago Álvarez; el quinto, estará dedicado a Titón y el octavo, donde se fundó el Icaic, al nuevo Fondo de Fomento. Se encuentra en fase de recuperación el Salón de los cineastas, testigo de las discusiones artísticas entre intelectuales como Alfredo y Carlos Rafael Rodríguez. Allí se conservan las obras Moncada y Sierra, de Servando Cabrera Moreno.

Por estos días, la Televisión Cubana repondrá el documental Hay un grupo que dice, de la realizadora Lourdes Prieto que ofrece un recuento de esta legendaria agrupación.

En el marco de los festejos por el aniversario 60 de la Cinemateca de Cuba, el próximo 6 de febrero, la institución organizará el concierto Los jóvenes cantan al GESI, adelantó Dolores Calviño.

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