Arte, el modo más corto de llegar a la verdad

Texto y fotos: Taissé Del Valle Valdés

El editor y poeta, ministro de Cultura Alpidio Alonso Grau, intercambió con realizadores audiovisuales de programas dramatizados que están en la parrilla de programación de la Televisión cubana. El encuentro ocurrió en el Centro Cultural de Artex El Sauce y fue presidido, además, por Abel Prieto, exministro de Cultura y actual presidente de Casa de Las Américas, y Waldo Ramírez, director de la Televisión cubana.

Alpidio Alonso agradeció a los presentes por el trabajo sobresaliente que realizan y calificó como descolonizadores a espacios televisivos como La pupila asombrada, Tras la huella, La neurona intranquila, la telenovela Entrega, LCB: la otra guerra, entre otros. Son programas que hacen a la Televisión cubana distinta a la mayoría porque posibilitan la formación de valores en nuestra población, resaltó.

La reunión tuvo como objetivos principales reconocer el rol de la Televisión cubana como ente decisivo en la formación del público, entendido este como un espectador crítico; así como intercambiar desde la experiencia de actores, guionistas y realizadores de programas.

Se generó entonces un fructífero debate en el que prevalecieron diversos puntos de vista y alternativas. Entre los más frecuentes se alertó sobre la preparación del claustro de la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual, que deriva en la formación e intereses de los egresados.

El reconocido actor Manuel Porto explicó que hay muchos en el medio que no tienen ganas de trabajar y que se ha perdido el espíritu de creación artística de antaño. “Ahora se graba una escena, otra, y otra. Viene el ambientador y llega la próxima escena. ¿Dónde está el espíritu de creación? No generalizo, pero está pasando. ¿Cómo hacemos para que algunos de los más jóvenes se monten en ese carrito que se llama creación artística?”.

Además, apuntó que hay un nivel de desinformación porque muchos que hacen la televisión no la ven. Manifestó que los más consagrados tienen la responsabilidad de que los jóvenes se interesen por ver televisión.

Por otro lado Jorge Martínez exhortó a proteger al guionista, no solo de los dramatizados sino de todos los programas. “Que se respeten los guiones aprobados y todas sus escenas”, instó.

Al intervenir, Roly Peña, director de la gustada serie LCB: la otra guerrase refirió a los problemas a los que se enfrenta un realizador cuando pretende contar sobre la historia de Cuba. El problema, dijo, empieza en que los propios implicados desconocen la historia.

Roly Peña, director de la gustada serie LCB: la otra guerra
Roly Peña, director de la gustada serie LCB: la otra guerra.

Posteriormente se abordaron diversos aspectos, entre los cuales se puede mencionar que muchos programas no cuentan con horarios adecuados de transmisión, específicamente, los cinematográficos porque se dan muy tarde en la noche e impiden al espectador (que tiene que despertar temprano al día siguiente) terminar de ver la película.

Se llamó a evaluar consecuentemente la calificación de los dirigentes, la calidad de los mensajes de bien público, así como a los decisores en cuanto a la ubicación laboral de los egresados. También se dialogó sobre la formación de los guionistas.

Waldo Ramírez agradeció la oportunidad de intercambio con colectivos de creación, lo que, agregó, debe ser un diálogo permanente. El director de la Televisión cubana comentó sobre la situación del Instituto Cubano de Radio y Televisión ante el recrudecimiento del bloqueo. Exhortó a seguir haciendo, pese a todo, una televisión de calidad porque el público cubano lo merece.

La reunión sirvió para abrir un camino de diálogo permanente entre los que dirigen y los que hacen la televisión, destacando que contenido y forma deben ir de la mano en cada una de las producciones aprobadas. Hay que seguir buscando alternativas viables para esquivar las dificultades, sobre todo las relacionadas con la disponibilidad de diesel en el país. Los realizadores cubanos, una vez más, deben aportar ideas creativas para que fluyan los procesos de rodaje, y los decisores deben acompañarlos de manera proactiva.

Tomado de La Jiribilla

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