Ensayos y selfies del Festival de Cine Latinoamericano

Por: Maya Quiroga

Foto: Tomada de Internet

En un contexto marcado por la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 muchos eventos del Séptimo Arte han tenido que reinventarse debido a la imposibilidad de que se reúnan grandes concentraciones de espectadores en las salas de exhibición. Aun así, la edición 42 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana no ha dejado de celebrarse en la capital cubana, pero esta vez de una forma diferente.

 

Por iniciativa del grupo Nocturnal –integrado por los diseñadores Nelson Ponce, Raúl Valdés (Raupa), Michelle Miyares Hollands, Giselle Monzón y Edel Rodríguez (Mola)– esta vez la identidad visual que acompaña al Festival tiene como eslogan “Lo que recetó el doctor”.

 

Es que en la cita cinematográfica se cumplen, estrictamente, las orientaciones de las autoridades sanitarias para evitar la propagación de la Covid-19, entre ellas, los llamados baños podálicos en el suelo y la desinfección de las manos a quienes asisten a las salas del Proyecto 23 y al Acapulco, en Nuevo Vedado. Una novedad que se ha recibido con beneplácito son los nasobucos desechables que el personal de los cines obsequia a los espectadores antes del comienzo de cada función. También se garantiza el distanciamiento físico de los pocos presentes dentro de las instalaciones y fuera de ellas.

 

CUBANOW les ofrece algunas opiniones y selfies recogidas entre una parte de la población habanera durante estos días de Festival, cuya primera dosis concluirá el domingo 13 de diciembre.

 

Me llamo Rogelio Castro, tengo 31 años. Soy traductor y profesor universitario. Me parece que la realización del Festival en esta situación actual de pandemia mundial, es una buena oportunidad ya que se están respetando las medidas de higienización y distanciamiento físico para el acceso a las salas. Además, debemos tener en cuenta que en este 2020 los festivales de cine, en todo el mundo, se han hecho “en línea” y conocemos la brecha tecnológica de los países subdesarrollados como es el nuestro. No podíamos hacerlo de esa forma en Cuba por las dificultades en el acceso a Internet y a la conectividad. Por otra parte, el cine es un espacio físico donde se disfrutan las películas y es lo que estamos haciendo en La Habana. Es una oportunidad incomparable para que el público cubano pueda celebrar, como cada año, en esta fecha de inicio de diciembre, la primera dosis del Festival que incluye una muestra no competitiva. Hasta ahora todo ha marchado muy bien.

 

Mi nombre es Rodney Bravo, tengo 45 años y soy técnico en electricidad. Me parece magnífico. Realmente no lo esperaba. Pensé que no se iba a realizar este año. Muy buena la idea de haberlo dividido en dos partes para tener más oportunidades de ver las películas. Dediqué el día 20 de noviembre a comprar las entradas. Muchas personas no alcanzaron, sobre todo, mayores que no podían hacer hasta ocho y nueve horas de cola para adquirirlas. Pero es válido celebrar el Festival que es una tradición de los habaneros y para mí

que lo mantengan es fundamental. Las medidas de protección han sido excelentes. En los cines no se llena toda la capacidad y se han quedado asientos vacíos para que se mantenga el distanciamiento físico entre las personas.

 

Soy Xiomara Almeida Rodríguez, de 55 años. Trabajo como especialista de Recursos Humanos. El Festival es una buena opción, sobre todo ahora con la pandemia en que hay poco lugares donde ir y es una gran oportunidad para todo el que le gusta el cine. Las medidas de protección son muy buenas. A la entrada de la sala nos entregaron un nasobuco y nos desinfectaron las manos. Se cumplen todas las orientaciones sanitarias para evitar la contaminación con el virus.

 

Mi nombre es Juan Camilo Viana, soy un médico colombiano residente en Cuba y tengo 32 años. El hecho de que podamos disfrutar del Festival, aún en estas condiciones especiales que impone la pandemia de la Covid-19, creo que es muy importante. Hemos visto buen cine mundial, y sobre todo latinoamericano, que nos permite conocer diferentes realidades. La obtención de las entradas fue bastante complicada, pero ha sido una medida necesaria para evitar las aglomeraciones. Se ha hecho todo con orden y hemos podido reservar para ver las películas que nos interesaban y no tener la incertidumbre de no poder entrar a la sala. Dentro del cine se mantiene la distancia de dos asientos entre una persona y otra y es obligatorio portar el nasobuco.

Hemos visto buen cine mundial, y sobre todo latinoamericano, que nos permite conocer diferentes realidades. Juan Camilo Viana.

 

Luz Marina Casas. (No dijo su edad). Soy auxiliar de sala en el cine Charles Chaplin (actualmente cerrado por reparación) pero estoy prestando servicios en el 23 y 12. Hay una tranquilidad enorme en el Festival. Las películas están buenas. Dentro de la sala se han tomado medidas para proteger la salud del público y los espectadores han entendido que son necesarias.

Mi nombre es Hortensia Miriam Lunchán García. Tengo 61 años. Soy acomodadora del cine 23 y 12. Los espectadores se están comportando muy bien. Mantenemos la higiene dentro de la sala. Cuando termina la función limpiamos todos los asientos.

 

 

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