55 años del Departamento de Marionetas de la Televisión

Por: Maya Quiroga

Fotos: Cortesía de Hugo Alea

En este mes de abril se cumplen cinco décadas y media de la fundación del Departamento de Marionetas en los Estudios Fílmicos de la Televisión Cubana, institución donde se formaron grandes artistas de esa especialidad, autores de una vasta obra con elevados valores estéticos que hoy constituye fuente de inspiración para las presentes y futuras generaciones.

Los antecedentes de esa historia se remontan a CMQ TV y su publicitaria Siboney, encargada de realizar dibujos animados comerciales para la televisión. Según recuerda el veterano realizador David Jaime Veitía, en aquel entonces Cuba exportaba sus dibujos animados a Puerto Rico, Venezuela y Panamá, porque eran de muy buena calidad.

En especial el actual director de la serie El Profesor se refiere a una publicidad animada que se llamaba Pron-Tito Alka-Seltzer. “Era una pastilla con bracitos, piernas y un gorrito y promovía las bondades de ese medicamento”.

Una nueva era

En la década de los 60 se hace una convocatoria para formar el Departamento de Animación del Instituto Cubano de Radiodifusión (ICR) con el objetivo de sustituir los dibujos animados de procedencia norteamericana e incorporar la visión de la naciente Revolución.

Una parte del antiguo equipo de publicidad comienza a darle visibilidad a las grandes movilizaciones de la época, a la Zafra de los Diez Millones, a las campañas sobre el ahorro de agua y otras de Bien Público relacionadas con la Campaña de Alfabetización. En ese grupo fundacional estaba el caricaturista, ilustrador, historietista, guionista y realizador de dibujos animados Gaspar González, padre de la carismática Chuncha. Posteriormente se incorporó Reynaldo Alfonso, autor entre otras piezas de El planeta verde y Los zapaticos de rosa, quien llegó a ser Jefe de Dibujos Animados.

Otro grupo de aquellos publicistas pasó a integrar lo que sería el Departamento de Dibujos Animados del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic). Entre esos hombres que revolucionaron el concepto y la forma plástica del animado nacional se encuentran nombres como los de Jesús de Armas (guionista de El maná), Eduardo Muñoz Bach, Hernán Henríquez (creador de la serie Gugulandia) y Pepe Reyes.

Por otra parte, en el Icaic también se había creado un Departamento de Animación Corpórea dirigido por Miguel Fleitas. Allí comenzó a laborar el joven Hugo Alea. Juntos hicieron dos cortos de animación en 16 mm y en blanco y negro: La Quimbumbia y Walo-walo, ambos con guion de Fleitas. Un buen día la presidencia del Icaic decidió disolver ese estudio y tanto Miguel como Hugo pasaron a otras dependencias de la institución.

Hugo Alea, Angel Suárez (fondista), Bernado Cordero (animador), Reynaldo Alfonso y Gerardo Jiménez (guionista)
Hugo Alea, Angel Suárez (fondista), Bernado Cordero (animador), Reynaldo Alfonso y Gerardo Jiménez (guionista).

Orlando Torres, un amigo de Hugo que laboraba en el ICR le avisa que pensaban abrir un nuevo Departamento de Marionetas en el edificio de la antigua Funeraria Caballero. Según le contó a la realizadora Ivette Ávila Martín el creador de Papobo, en el mes de abril de 1966 pidió la baja del Icaic y comenzó a trabajar en el nuevo departamento que al principio solo hacía promociones para programas de televisión y algunos cortos de carácter educativo.

En 1967 nació la primera Escuela de Dibujos Animados que propició el auge del género en el país y posteriormente se unificaron todas las producciones en los llamados Estudios Fílmicos de la Televisión. En el edificio de la Funeraria Caballero lo mismo se hacían cortometrajes animados tradicionales que otros con la técnica de animación corpórea. También existía un laboratorio fílmico de 16mm. Alea asevera que además había una sala de proyecciones y un estudio de grabación. Asegura el creador de Zic y Zoc, que los animadores tradicionales trabajaban en el tercer piso y los de Stop-motion, en el segundo piso de la antigua Funeraria Caballero.

Escucha Zona Podcast sobre la Historia del Stop Motion en Cuba.

En un principio Reynaldo y él no contaban con atrezzistas en el Departamento de Marionetas por lo que se valían de los servicios de quienes elaboraban los títeres destinados a los programas infantiles dramatizados. Entonces ellos iban al sótano del ICR a confeccionar sus marionetas.

Reynaldo Alfonso y Hugo Alea.
Reynaldo Alfonso y Hugo Alea.

En opinión de Veitía, el audiovisual más importante de Alea y Alfonso, entre 1963 y 1968, fue El profesor y el cosmos, serie didáctica realizada con la técnica corpórea, cuyo protagonista era un académico, muy serio, al estilo de los años 30.

Épocas de esplendor

Entre 1974 y 1975, Nivaldo Herrera, el entonces presidente del recién nombrado Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), orienta a los trabajadores de los Estudios Fílmicos la necesidad de hacer de manera masiva dibujos animados para el entretenimiento de los niños. Ya se habían realizado, a partir de canciones infantiles, obras como: Barquito de papel, Marinero quiero ser, Tin tin, la lluvia, Feliz, feliz, Chamamé a Cuba, Los zapaticos de rosa, Juan me tiene sin cuidado, entre otras que algunos especialistas catalogan como los primeros videoclips de la TVC.

Durante esa época se concluyeron igualmente animados didácticos como: Barroco americano, El tesoro del palomar (sobre la lucha clandestina en la ciudad) y El abuelo de la sierra.

Cartel de Papobo, 1986.
Cartel de Papobo, 1986.

En 1986 los animadores de Stop-motion habían alcanzado un alto grado de perfeccionamiento de la técnica. En ese contexto ve la luz el animado Papobo, la obra mayor de Alea con la cual alcanzó varios premios y reconocimientos entre los que se destacan: Primer Premio Coral de Animación en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de 1988, Premio a la mejor fotografía en el Festival de Cine para niños de Guyana, Venezuela, Primer premio Festival de Animación de la Uneac, 1987, Mención de Honor en el Concurso Iberoamericano de Filmes y Videos de Ecuador, Selección Oficial Inpud Philadelphia, Estados Unidos, 1988 y Selección Oficial Festival de Animación, Annecy, Francia, 1989.

El resto de la historia es bien conocido. Llegó el Período Especial. Los Estudios estuvieron paralizados durante mucho tiempo. Se recuperaron brevemente por un corto período. Volvieron a cerrar por espacio de siete años y en 2020 renacieron con el nombre de Estudios de Animación de Cubavisión, en una nueva sede de la calle 27 entre E y F, en el Vedado habanero.

Actualmente un grupo de realizadores e investigadores procura escribir la bella historia de la animación corpórea en la TVC para conservar el legado de tantos hombres y mujeres, muy disperso en el ecosistema digital, que no debemos olvidar.

Muy loable en ese sentido resulta la labor arqueológica de indagación y recuperación de la memoria histórica emprendida por el crítico Juan Antonio García Borrero y por la realizadora Ávila Martín, máxima impulsora de la creación, el pasado 20 de marzo, de la página de Facebook de los Estudios de Animación de Cubavisión donde se comparten no solo noticias sobre las nuevas producciones, sino también fotos, videos, fragmentos de animados y se les pone rostro a los creadores y personajes desconocidos por los televidentes.

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