Cuentos rodados en tiempos de coronavirus

Por: Maya Quiroga

Fotos: Pablo Larralde

La arquitectura habanera como telón de fondo. Cine de autor a pulso. Seis cortos rodados en tiempos pandémicos. Personajes con nasobucos o mascarillas, la soledad, la tristeza, el dolor atraviesan las historias mínimas del largometraje Cuentos de un día más (90 minutos) donde se respira el tono y el aliento de Suite Habana y su autor el Premio Nacional de Cine, Fernando Pérez, quien tuvo a su cargo la coordinación general y curaduría de las obras seleccionadas.

Los cortometrajes se van hilvanado en un elocuente ejercicio de montaje donde a pesar de intervenir seis editores (Enmanuel Peña / Jorge Miguel Quevedo González / Maricet Sancristobal Zumeta /  Henry Ramírez Reyes / Enmanuel Peña / Abel Correa) no se ven las costuras de esta pieza coral.

El peso de los días se siente en cada una de las historias que van dando paso unas a las otras cual si hubieran sido escritas de golpe para un solo guion. Así se nos presenta esta cinta, fruto de la primera coproducción entre el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) y un grupo de productoras independientes: i4films, Wajiros Films y DB Studio en Asociación con Cocuyo Media Lab.

La trenza, de Rosa María Rodríguez, habla de los pequeños problemas de la gente común que habita en lugares donde prima la solidaridad en medio de la dura convivencia cotidiana en una ciudadela de La Habana Vieja.

Una niña y su madre hacen lo necesario para sobrevivir en medio de la crisis. La niña tiene dos grandes posesiones: su cabello larguísimo y una paloma de refinado pedigrí que le regalara su padre. Cuando su paloma peligra, Mara lucha por recuperarla y termina sacrificando su valioso tesoro. En un último gesto de amor, la niña pone el ave en libertad. En este corto resalta la espontaneidad de las actuaciones, en especial la de la niña que encarna a Mara.

En La muchacha de los pájaros, Alan González nos presenta a Paloma una joven que arriba a la casa venida a menos, que alguien, al partir, le dejó. En un corto sin diálogos asistimos a una casa con sus fantasmas y un criadero de aves dentro de un cuarto. 

La protagonista evita el pasado y  asume la ausencia llenándose de quehaceres, para protegerse del dolor, pero llegado el momento aprovecha el impulso para afrontar sus sentimientos. Este corto nos lleva a reflexionar acerca de la ausencia y el vacío que dejan los seres queridos cuando parten.

Mercuria, la obra de Carolina Fernández-Vega Charadán tambien tiene como tema la soledad. La protagonista (Amalia Gaute, que convence en su rol de mujer segura de si misma y con mucha autonomía) recorre las calles de arriba a abajo en su moto para entregar  bebidas a domicilio. En cada entrega se asoma a pequeños universos ajenos que la pueden poner al borde del peligro.

Desde París, su amiga Jessy le envía notas de voz y videos que la acompañan en su trayecto, recordando juntas los tiempos en que estaban cerca. Jessy además le advierte que está Mercurio retrógrado, por lo que algunas interacciones pueden tener un peso inesperado…

Le sigue Él y Ella, donde Yoel Infante le rinde homenaje a hitos de la cinematografía nacional justo cuando el arte se restringió únicamente a los sitios redes sociales. La necesidad de afectos y de compañía en tiempos de distanciamiento físico y social se palpan a cada segundo.

Con Él y Ella asistimos, en mi opinión, a uno de los cortos más logrados de la película. Según la sinopsis, después de un tiempo en prisión, Él es puesto en libertad. Necesita afecto y tener contacto con alguien, pero llega a una ciudad en toque de queda. Comienza a trabajar de celador en un cine cerrado por la pandemia y en este lugar recuerda los tiempos felices. Ella llega para traerle la esperanza, quizá el amor.

En los roles protagónicos dos pesos pesados de la actuación: Héctor Noas y Yailene Sierra. Él, un actor camaleónico a quien disfrutamos en múltiples facetas, soñando con sus películas favoritas en la sala oscura o bailando en la inmensidad de un escenario que se ha reinventado. Yailene es una gran actriz que sabe robarse la escena con su naturalidad y su sonrisa encantadora.

Hermoso el plano general final del corto donde los vemos sentados felices en la marquesina del cine La Rampa como espectadores de una urbe detenida en el tiempo debido a la cuarentena.

Los días, de Katherine T. Gavilán en codirección con Sheyla Pool, es el resultado de la adaptación de un guion para un largometraje de ficción. Prolija dirección de arte, con influencias teatrales que resaltan en esta suerte de pieza de un acto donde se encuentran o desencuentran dos personajes en un contexto agreste.

Gaby (Katherine T. Gavilán) pasa los días de cuarentena fotografiando lo que alcanza el lente de su cámara desde su balcón. La sorpresiva visita de Carlos (Carlos Luis González) le dará un vuelco a la aparente quietud que provoca en la noche habanera el toque de queda. La interacción entre ambos irá develando la verdadera naturaleza del encuentro.

La más conmovedora de las historias es Gallo, de Eduardo Eimil, protagonizada por Mario Guerra quien encarna a un trompetista solitario que toca su instrumento desde el balcón de su casa, a cualquier hora, sin importarle que si molesta o no a sus vecinos.

Es este uno de los primeros filmes de ficción cubanos donde se aborda directamente el tema de la separación por un ingreso hospitalario y la imposibilidad de ver, tocar y despedir a los seres queridos que enferman y fallecen como consecuencia del coronavirus.

El plano secuencia con grúa donde Gallo le toca una serenata a su esposa (Natacha Díaz), que se encuentra internada en una institución de salud, es de una ternura sin límites y sirve de preámbulo de la tragedia que se avecina.

Sin embargo, esta historia no deja un sabor amargo. Más bien constituye un canto a la resiliencia y a la necesidad de continuidad adelante aun cuando dejemos atrás a personas que amamos. El Gallo se sobrepone al dolor que produce la muerte en quienes siguen vivos y brinda su música cual sinfonía que se suma a las voces de La Habana.

Otro punto a favor de este corto con que cierra Cuentos de un día más es la dirección de los actores que intervienen en la obra, en especial de Belissa Cruz, Roque Moreno y Beatriz Viñas, esta última con sus miradas, más que elocuentes, dice mucho sin hablar. 

Casi 300 personas conformaron el Staff que rodó en apenas 28 días. Un bajo presupuesto para esta producción solidaria, término con el cual los productores definen la manera de hacer que trajo como resultado un nuevo protocolo de trabajo en medio de los duros momentos impuestos pro la Covid-19. “

Fue un hermoso ejercicio de adaptabilidad, señala Reymel Delgado Rodríguez, a cargo de la producción ejecutiva junto a Inti Herrera Núñez.

“Es justo la película que hacía falta, advierte, a manera de coda de un ballet, el crítico de cine Joel del Río.

Cuentos de un día más, el más reciente estreno del cine cubano, estará en cartelera en las salas Yara y Chaplin hasta el 14 de noviembre.

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