El dolor en el cine de Rolando Díaz Rodríguez: Dossier de ausencias

Por: Lis Rivas

La historia de Moraima, una niña dada en adopción siendo una bebé y devuelta a sus padres biológicos a los 12 años, concentra la búsqueda de la periodista Elaine Pérez, mientras otros casos de adopción salen a su paso. Protagonizado por la reconocida actriz Judith Rodríguez, Dossier de ausencias es un docudrama dominicano dirigido por Rolando Díaz Rodríguez y la producción de Alfonso Quiñones, con guion de ambos.

En noviembre de este año la película obtuvo el premio en Mejor Producción junto al filme Malpaso, de Héctor Valdez, que recibió el Premio Especial del Jurado, y Amalgama, de Carlos Cuarom en el XXXVI Festival del Cinema Ibero-Latinoamericano de Trieste.

Durante ochenta minutos, Dossier de Ausencias ocupó no solo la gran pantalla de los cines Yara y Acapulco en la 42 edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, sino también la atención de los espectadores con una historia desgarradora que socava el dolor.

Una historia real

Nace de una idea del periodista y poeta cubano Alfonso Quiñones, uno de los productores del filme, hace más de veinte años radicado en República Dominicana.

Rolando Díaz Rodríguez, su director, cuenta que la idea surge a partir de un reportaje que realizó Quiñones para buscar a una joven que había sido dada en adopción por una familia muy pobre en República Dominicana. Ella no tenía noción de la pobreza infinita en que vivía hasta que pasó a integrar una familia burguesa de padres adoptivos en Santo Domingo donde aprendió varios idiomas y tuvo una vida de abundancias.

Cuando tenía trece años, la madre adoptiva tuvo un hijo, y con él conflictos sentimentales y un comportamiento bastante crudo. La niña sabía que había sido adoptada, y con trece años comenzó a interesarse por conocer quiénes eran sus verdaderos padres, y de dónde venía. Esa es la historia real.

«La madre adoptiva se atribuló ante toda esa información, se marchó del país, y lo que decidió hacer con la niña fue devolverla a su provincia de origen. Por lo que se da un choque brutal a partir de ahí: el regreso de una muchacha burguesa a una pobreza infinita. Piso de tierra, sin posibilidades económicas, de un día para otro. Sufrió un trauma brutal. Con quince años abandonó aquel lugar, a su familia, aparecía esporádicamente, yendo y viniendo del extranjero. Hasta que se le perdió a todo el mundo. El periodista no la podía encontrar, nadie sabía de su paradero. Por lo que la película va de esa búsqueda, de ese reencontrar a la persona», comenta Rolando Díaz.

Puritanismos, libertad y realidades

Rolando Díaz no cree en los géneros puros en el cine. Esto lo sabía desde que muy joven comenzó a hacer cine en el ICAIC. Ha dirigido y trabajado en el documental y cree que el cine es cine, no importa si es ficción o documental, o lo que sea. Cree en la preponderancia de la perspectiva del director. No cree en los documentales puros: «la realidad pasa por el ojo del director, su interpretación, la que tú ves y crees que los demás están viendo. Siempre hay un punto de vista», explica.

Rolando Díaz no cree en los géneros puros en el cine.

__ Judith Rodríguez es una de las mejores actrices del cine latinoamericano. ¿Cómo fue el trabajo con ella en este documental? ¿Cuáles fueron las mayores exigencias de su papel? ¿Qué significó trabajar con ella?

«Al principio yo no sabía quién sería Moraima. Son los riesgos de este tipo de cine que me apasiona. 

«Empecé a trabajar y contratamos a Judith Rodríguez. Quince días trabajamos juntos ella y yo nada más para intentar que no actuara. Cuando hago este tipo de trabajos los actores no pueden actuar porque se desvirtúa. Ella apareció casi por casualidad. La primera regla que puse fue que la actriz que seleccionáramos tenía que ser periodista. Teníamos que buscar una actriz periodista para que al serlo supiera de qué estábamos hablando, y no tuviera que simular el periodismo.

«Por lo que tuve la tremenda suerte de que Judith es graduada de Periodismo en la Universidad Católica de Santo Domingo. También buscaba que fuera una mujer que hubiera vivido el sufrimiento muy de cerca, pues íbamos a trabajar en una historia de sufrimiento. Y ella había superado dos cánceres desde muy joven y eso me servía para que entendiera el dolor que yo quería que ella pudiera asumir, para que hiciera el camino de la búsqueda del personaje de Moraima. Y trabajamos la improvisación de los textos a partir de la realidad de los personajes que ella iba encontrando.

«Al hacer el camino para buscar a Moraima -que es el nombre de esta mujer perdida- ella va encontrando otros casos de adopción diferentes que se dan en esa zona específicamente de República Dominicana, el pueblito de Jarabacoa, situado en medio de una zona montañosa donde se practicó en los años noventa el tema de la adopción»

Moraima es un misterio. El espectador conoce que vive sola. «Quise hacer un ejercicio donde el espectador tuviera que esforzarse en saber quién era ella y qué buscaba. Al final navega con su propio dolor entre toda esa gente».

Rolando describe a Judith Rodríguez como una actriz camaleónica, que son los actores que a él le gustan. Confiesa que es un gran fan de Reynaldo Miravalles, con el que tuvo la suerte de trabajar en el filme Los pájaros tirándole a la escopeta, una comedia de 1985, y luego en Cercanía (2008). Es uno de los grandes actores latinoamericanos, del que terminó siendo muy amigo hasta su muerte.

«Judith es una actriz y una persona magistral. De los actores que puede improvisar a partir del dolor, la realidad y tomando de su propio sufrimiento, su vida y su experiencia como periodista. Estoy muy satisfecho con todo lo que salió de ahí. Todo fue muy espontáneo. Aunque doloroso y difícil de filmar. Pero tenía dos cámaras y con ellas podía hacer los cortes y darle continuidad al relato cinematográfico. Para mí fue muy interesante».

***

Moraima no comprendió jamás la ausencia de un referente familiar a su lado. Hubiera preferido ser una campesina pobre toda su vida y tener una madre. Para ella la figura materna era esencial. Un dolor que cuenta desde el alma abierta, marchita ya por el vacío de una ausencia. Su pasado se revela de manera confusa al final de la película: Rolando Díaz obligó al espectador a que pensara y creara sus fábulas. Él quiso que cada uno hiciera su propia película con la película. 

Trilogía del dolor

El dolor es un elemento recurrente en la obra de Rolando Díaz, como es el caso de Dossier de ausencias. Sus producciones lo enfatizan y buscan, y este sentir encuentra en ellas una fuga para la emancipación -quizás- de todo el sufrimiento que pudo dejarle la pérdida de su esposa, mujer a quien amó profundamente, y sin proponérselo hizo tres películas de mucho dolor que reunió en lo que él le llamara Trilogía del dolor. Entre ellas, Los caminos de Aissa (2014), Dossier de Ausencias (2020), y Una elefanta sobre la tela de una araña, su película más reciente, a estrenarse en el 2022.

Sin embargo, el director también ha explorado los caminos de las comedias de ficción con filmes como Melodrama (1996) y La vida según Ofelia (2007).

__ ¿A qué recurso  técnico y expresivo dio más connotación?¿Por qué?

«Trabajé enfáticamente en el sonido, con Bolívar Gómez, un sonidista extraordinario y muy profesional. Una de las cosas que hice de manera intencional fue apenas utilizar música. La música es el sonido de la ciudad, el agobio del tráfico que impera tanto en ese país, y el silencio de la soledad. Entonces, solo utilicé música en un momento muy específico donde me interesaba intentar usar la emoción. Fue muy bonita la experiencia en el trabajo del sonido».

Los caminos de Aissa (2014) (argumento)

Una madre presa por menudeo de drogas y el sufrimiento de una niña de once años sola en España llegan a agobiar. Los caminos de Aissa serán muy duros, severos, ásperos.

__ ¿Cuán pertinente es un género como el docudrama en el momento de reflejar eso que usted pretende? ¿Cuáles son sus ventajas para visualizar aquello que usted quiere transmitir?

«A mí siempre me interesó intervenir el documental.  Yo hice Redonda y viene en caja cuadrada en el año setenta y nueve. El festival le dio un reconocimiento en una categoría que llamaron Documental Destacado. Al hacer esta película filmé la espontaneidad, pero la reconstruí a su vez, lo hacía como si fuera cine de ficción para mí, para integrarlo.

«Eso no lo descubrimos ninguno de nosotros. El juego con el documental, los actores, modificar la realidad… Si un plano espontáneo no le gustó mucho y lo repitió tres veces. Cuando lo repitió tres veces ya no es verdad. Yo lo intervengo como muchas personas en la historia del cine desde hace tiempo.  No es un recurso nuevo. Ahora ese híbrido o lo que se llama comúnmente género híbrido, donde quiera está a flor de piel. Hubiera querido hablar mucho de eso con especialistas o periodistas porque Dossier de ausencias fue clasificada por el Festival de La Habana como una película de ficción, y hay gente que me ha dicho que iba a tener menos oportunidades por eso.

«Y para mí sigue siendo cine. No me preocupa que esté en ficción o documentales. Es una película y realmente creo que influye siempre la mirada del autor en todo lo que haces. Casi todos los documentales que he hecho tienen recreaciones»

__ ¿Cuáles serían las desventajas entonces del género?

«El riesgo puede ser que personas con prejuicios, por ejemplo, un jurado compuesto por personas con una visión más purista, juzga la obra desde esta apreciación, o puede haber otro jurado al que sí le guste mucho. Depende de quién la mire, cómo la mire, del criterio y la formación personal, de puntos de vista que son más abiertos y libres. Lo que sí está claro es que el cine de fusión es una tendencia muy en boga.

«Tú puedes trabajar un proyecto aparentemente documental desde una estructura de ficción. Una estructura dramatúrgica que obedece a la ficción y también de alguna manera está manipulando la realidad. Por eso digo que a mí todo eso me gusta, me parece libre, y con esto la gente se puede expresar como quiere. Casi todo el cine documental ya se hace de esta manera incluso dirijo un laboratorio desarrollo de proyectos en España hace muchos años, y la mayoría de los proyectos que nos llaman son proyectos de fusión, o proyectos que tratan un documental con un personaje real, pero desde la ficción».

Una elefanta sobre la tela de una araña (2021)

«Entonces empecé a trabajar el sin sentido que tiene para mí que una señora siga viva con ciento nueve años. Me propuse llegar a entender cómo una persona puede vivir por tanto tiempo.

«Una mujer con cuatro hijos nunca quiso salir de un pequeño pueblo. Me costó muchísimo que pudiera expresar elementos muy profundos que tenía dentro de su relación con su esposo, un militar republicano que estuvo en la guerra civil. Al final era un campesino también proveniente de esas realidades y tuvo una relación machista con ella. Para que ella me pudiera contar- porque yo le resultaba una persona extraña- decidí trabajar con tres artistas que establecieran la comunicación con ella».

La realidad y su dramatización

«Los teóricos a veces lo llaman docudrama, cine de no ficción, pero es una locura porque el cine de no ficción sí utiliza la ficción. Yo no soy un teórico, aunque he escrito sobre cine. Hay sin dudas puristas del género que creen tener la verdad y que lo que hacen es muy honesto con la imagen y la realidad. Por otro lado, hay mucha gente que recrea. En estos momentos los grandes documentales ya son híbridos y se está reconociendo en casi todos los festivales los documentales híbridos. Incluso el género se llama no ficción en muchos lugares también.

«Digo que no ficción me parece poco objetivo, porque se refiere muchas veces a no ficción a cosas que están ficcionadas. En cambio, docudrama me parece un nombre bastante adecuado pues dramatizas la realidad. Por ejemplo, en la película Dossier de ausencias todo es verdad, todos son hechos reales. El personaje es un Alter ego del periodista que hizo la investigación, y todos los personajes que ella conoce y con todas las personas con que se relaciona son personajes reales».

Rolando Díaz fue asistente de sonido de Sara Gómez en varios de sus documentales. En casi todas sus películas las mujeres asumen roles protagónicos: dice que debe ser por su madre. No se plantea los temas de sus películas por tendencia, sino por sentimiento. Nunca piensa en tendencias y estilos a la hora de hacer algo, sino en aquello que le interesa contar. «Es un trabajo hecho por la humanidad y el deseo de descubrir esos temas tan delicados que calan hondo», argumenta.

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