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El cómic también mira hacia el este

Por: Haziel Scull

Las Jornadas ArteCómic es el evento más esperado por los historietistas en Cuba. Se celebran anualmente en la ciudad de Camagüey durante la primera semana de julio. Reúne durante esos días a artistas, editores y público en general que aprovechan para tomarle el pulso al panorama creativo nacional. Dirigidas por Alfredo Fuentes Fernández, especialista del Consejo Provincial de las Artes Plásticas (CPAP), estos dos últimos años fueron realizadas bajo las condiciones restrictivas de la situación epidemiológica.

No obstante, al mudarse hacia la plataforma virtual, no mermó en calidad ni en dinámica. Talleres, conferencias y debates se llevaron a cabo desde el espacio digital (sobre todo en Facebook, WhatsApp y Telegram), confirmando una realidad que todos conocemos: la historieta en Cuba tiene fieles seguidores.

La génesis de estas Jornadas, nos cuenta Alfredo, se encuentra en el año 2009, cuando la ONG suiza Camaquito, que opera solamente en la provincia y está enfocada en la promoción cultural, sobre todo hacia los jóvenes, organiza la exposición Suiza, país de cómic. Aquí se exhibía una muestra de paneles que contaban la historia de la historieta del país europeo, con sus personajes más icónicos y sus autores más reconocidos, que provocó gran entusiasmo entre los artistas camagüeyanos quienes, en otro espacio del salón expositivo, presentaron No tengo a Superman, tengo a Elpidio Valdés, con obras de un grupo de jóvenes creadores, estudiantes y graduados de la Academia de Artes Vicentina de la Torre, estudiantes del Instituto Superior de Arte (ISA) y artistas independientes, que utilizaban en ellas la estética y los códigos del cómic.

El resultado de este primer evento, donde además se realizaron conversatorios y conferencias, fue el surgimiento de un grupo de creadores interesados en participar del conocimiento del lenguaje de la historieta, fundamentalmente artistas gráficos profesionales o amateurs que derivó en la fundación del grupo creativo Estudios ArteCómic; y, por otra parte, un grupo de seguidores del noveno arte que con el tiempo se constituyó en el actual proyecto MangaQba, enfocado sobre todo en el estudio de la estética del cómic japonés, está  organizado más en la idea de los fansclubs de otakus, aunque realizan acciones y actividades culturales enfocadas a un público que trasciende a esto.

Por otro lado, el CPAP decidió al año siguiente volver a realizar el evento, concibiéndolo con una planificación más elaborada y un comité organizador que se convirtiera en el encargado de prestigiar un espacio no solo creativo, sino teórico, de crítica y pensamiento, donde la historieta, como manifestación del arte y producto cultural, fuera el centro.

ArteCómic es, sin que nadie lo dude, el espacio más profesional donde se habla de cómic en la isla. Un evento de confluencia de creadores del género, o al menos los más reconocidos. Estos provocan una sinergia en cuanto a proyecciones y miradas que hace posible luego la existencia de proyectos y actividades afines donde el cómic siga presente.

Una de las singularidades de este evento es la realización, en paralelo, de un concurso nacional: el único de su tipo en Cuba que premia con tres lugares a los mejores trabajos de historieta presentados. El concurso, con un elevado nivel de participación tanto de artistas profesionales como de aficionados, tiene la particularidad que más allá de los cómics premiados, todos son expuestos en la galería del CPAP para que, de esa forma, el público las conozca y pueda otorgar el premio de la popularidad.

Como todos los de su tipo, el galardón es tal vez el más polémico: no depende de la crítica técnica de un jurado especializado, sino de la decisión mayoritaria de los lectores. Pero es precisamente esto lo que le imprime más valor, pues es esta la función del cómic como elemento distintivo de la cultura de masas y de consumo.

Desde el año 2020 el evento se realiza de manera virtual, lo que ha provocado su reinvención y el volver la mirada hacia el mundo virtual. De manera general, durante estos casi dos años, el universo del cómic se ha fortalecido y profesionalizado. El festival camagüeyano no ha estado exento de esto. Las plataformas Telegram, Facebook y WhatsApp se han erigido como los sitios donde se desarrolla el evento en pleno.

Si bien en el 2020 se dieron algunas dificultades en cuanto a la logística, debido sobre todo al desconocimiento en cuanto a organización de eventos virtuales, ya en el 2021 se aprecia una mejor planificación y resultados en cuanto a lo que se efectuaba.

ArteCómic cada año dirige su mirada a un país o región donde el cómic sea parte de su cultura y hace especial énfasis en su producción, se invitan a artistas de estos lugares y son ellos los que cuentan cómo se mueven los resortes de la industria en cada sitio. Han estado presentes en él Étienne Schréder, artista belga; los canadienses Catherine Lamontagne-Drolet (Cathon) y Guillaime Demers, además del español Ángel de la Calle, este último a través de una videoconferencia. Producto de esto los artistas cubanos se han prestigiado con la presencia de disímiles personalidades del universo de la historieta y estas, a su vez, se han nutrido de la experiencia y de la mirada de los creadores nacionales.

Lysbeth Daumonth, especialista principal de Vitrina de Valonia, institución que desde La Habana promociona la cultura belga, específicamente el cómic, comentaba la importancia de que ArteCómic no sólo sea ArteCómic en julio, sino que este evento sirva para que otros proyectos entusiastas beban de su experiencia y transiten por el mismo camino que, a golpe de fuerza y tesón, ha labrado Alfredo y su Jornada a lo largo de todo el año. Es la misma opinión que brinda Rocío Cruz, gestora del proyecto santiaguero Mangakure-San, que ha encontrado en ArteCómic un ejemplo para sus actividades y eventos. Y de esta manera opinan de manera general todos los historietistas de Cuba: ArteCómic llegó para salvar el Noveno Arte cubano.

Hoy, más de una década después de su primera realización, nos encontramos con un evento más maduro, profesional y centrado en la idea de teorizar el cómic como una manifestación del arte. Marcado por los signos de la modernidad, las jornadas transitan hacia un punto de consolidación que hace irreversible su marcha y sobre todo su influencia.

Muchos artistas, escritores y lectores tienen como la puerta hacia su introducción al mundo del cómic a este evento y a su organizador principal, quien anualmente hace todo lo posible porque no solo se realice, sino que sea con la calidad y el prestigio que siempre ha mantenido.

Muchos reconocen a Camagüey por su excelente escuela de ballet, o por su interesante calle temática de cines; sin embargo, muchos llevamos el recuerdo de las conferencias en el Centro de Convenciones Santa Cecilia, en la Plaza de los Trabajadores, donde se realiza el evento teórico, o de la presentación de exposiciones en la diversa red de galerías de una ciudad laberíntica, o de los conversatorios en el paradisíaco Lago de los Sueños.

Todos vamos a Camagüey, en los primeros y calurosos días de julio, con la sensación de que viviremos experiencias únicas y eternas como es el propio evento.

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