Homenaje a Juan Padrón: un hacedor de sueños

Por: Lis Rivas

Fotos: Cortesía Estudios Animados del Icaic

En los Estudios de Animación del ICAIC una muestra fotográfica íntima rinde un homenaje a Juan Padrón, hacedor de sueños, magia, felicidad. El ingenioso creador de tantos dibujos animados inmortalizados en niños y adultos, que durante años encabezaron y aún protagonizan las principales listas de los favoritos por todos los públicos.

En este 2022 se cumplen 63 años de la creación del ICAIC. Y el mismo día se adolecen y honran a la vez dos años de la muerte del hombre tan querido que fue Juan Padrón. Y puede una coincidencia dolorosa ser que dos hechos sustanciales se crucen en un mismo día. Uno de los ilustradores más grandes de Cuba, creador de Elpido Valdés y Vampiros en La Habana, junto a montones de obras que hicieron historia en Cuba y el mundo.  

La exposición fotográfica que este 24 de marzo colmó de recuerdos a Animados ICAIC, amigos, familiares, y colegas de Padrón, rememora momentos de su trayectoria artística, e instantes inolvidables de su vida personal con familiares y amigos.
El historietista, caricaturista, realizador de dibujos animados, ilustrador, y guionista, licenciado en Historia del Arte en La Universidad de La Habana estrechó su vínculo con el ICAIC como director de cine de animación en 1974.  

En la exposición estuvieron presentes su hermano Ernesto Padrón Blanco; su hija Silvia Padrón Durán; el periodista, director de filmes de animación e ilustrador Jorge Oliver; el director de la Cinemateca de Cuba, Luciano Castillo, quien, en palabras inaugurales habló sobre los inicios de Padrón en el ICAIC y su desempeño en Elpidio Valdés, el primer largometraje de animación en la historia del cine cubano. Asimismo, apreció su versatilidad para abordar cualquier tema desde el recurso del humor.

Castillo mencionó el trabajo que ya se realiza en la restauración y digitalización de la obra de Juan Padrón para socializarla y difundirla. Igualmente declaró que el nuevo aniversario del ICAIC es inconcebible sin Juan Padrón.  

Silvia, por su parte, enalteció el sentido del humor de su padre, y su capacidad para hacer reír y divertir con todo lo que le sucedía. Agradeció por el homenaje y calificó de «potente» la conexión que existía entre el caricaturista y el ICAIC, explicando que gracias a la institución su padre pudo realizar su sueño de hacer cine: «el ICAIC fue ese espacio», dijo.

Añadió que el rescate de toda su obra fílmica para que no se pierda, puede ser otra forma de homenaje en compensación de todo el aporte a la cultura cubana que tras años de trabajo el artista perpetró.

Su hermano Ernesto contó anécdotas de cuando elaboraban guiones juntos, el trabajo conjunto y las colaboraciones en Vampiros en La Habana, así como las historietas. «Todo lo convertía en humor», acotó.

El compañero de aventuras de Juan Padrón, Jorge Oliver, comentó el privilegio que siente por haberlo conocido. Acto seguido, una tristeza, contenida para hablar, lo colmó y no pudo continuar. Se abrió paso el silencio. La emoción de Oliver era la misma de tantos colegas y amigos que de cerca tuvieron la oportunidad de conocer a Juan Padrón, y mejor aún, de trabajar con él.

Fotografías donde se plasman momentos entrañables como el casamiento de Juan y Berta el 10 de mayo de 1975; Juan de pequeño; con su amigo y colaborador Reinerio Tamayo; junto al equipo de realización de Mafalda, en 1993; grabando Zip Xerep junto a Manuel Marín, Frank González, entre otras instantáneas.

En la cita fue presentado el libro Mi vida en Cuba, una obra que el realizador no pudo concluir, nacida de la colaboración con Mauricio Vicent y coprotagonizada por Ernesto Padrón. El libro cuenta con caricaturas sobre sus orígenes, realizadas por él, que demuestran su capacidad creativa e histriónica.

El volumen, un viaje a través de su infancia y primera adolescencia, comienza con la fundación de su familia. Cuenta con diagramas, historias del servicio militar, anécdotas con su hermano, y las experiencias de cuando empezó a conocer personas importantes en su carrera.

La obra autobiográfica, editada por Random House Inc., finaliza con su regreso a Cuba y posee un emotivo epílogo escrito por su esposa Berta, con entrevistas al autor.

Sugerencia de la autora: Un divertimento en formato de historieta

Juan Padrón está inmortalizado, como los Vampiros en La Habana, los Filminutos, Elpidio, El enanito sucio, Tabey, y todos los personajes que han calado profundo en el público, feliz ya por el amor y el ingenio con que están creados cada uno de sus dibujos, y el placer profundo de reír y pensar al mismo tiempo.

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