25 años de Locura Azul: la película de Los Zafiros

Por: Rafael Lam

Foto: Cortesía de Regino Sosa

La película Locura Azul dedicada a Los Zafiros, cumple 25 años, parece que fue ayer, soy de los testigos de ese estreno en el cine Yara, dentro del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana. El éxito era de esperarse, se trata del cuarteto más impactante que ha tenido Cuba, un verdadero fenómeno de popularidad.

            Eso se demuestra en la propia película cuando, en un  programa de televisión mostrado, los auténticos Zafiros aparecen en un  video o kinescopio y, la ovación fue asombrosa.

            En realidad es un  soberano homenaje a ese excepcional grupo, fue presentado, en el contexto del XIX Festival Internacional del Nuevo Cine y que alcanzó el premio de la popularidad.

            El guión de Raúl Macías y Miguel Cancio fue realizado, según testimonios del propio Miguel Cancio único integrante vivo, de la etapa de oro. En esa etapa todavía  se mantenía vivo el director del grupo Manuel Galbán. Aunque hay que aclarar que, en la película no se otorgó el más mínimo crédito a los datos tomados de la revista Bohemia en los artículos y entrevistas a Manuel Galbán y otros de los integrantes de Los Zafiros en vivo. Muchas de esas publicaciones pertenecen a este redactor y, los datos pueden buscarse en la Bohemia de ese año 1997.

La película tiene el argumento bastante real de Miguel Cancio quien queda sin empleo al disolverse el cuarteto de Facundo Rivero que integraba. Miguel genera la idea de organizar un nuevo cuarteto con una línea renovadora dentro de la música cubana. Miguel conoce e Leoncio Moría “Kiki” o “Kike” de Matanzas. Kike, a su vez descubre a la voz de tenorio de Ignacio Elejalde, quien era bailarín venido de una gira por Europa. A su vez, Ignacio presenta al  Chino amulatado Eduardo Elio Hernández del central Tinguaro en Matanzas. 

Deciden acompañarse de un guitarrista en sustitución de un pianista, tomando en cuenta que los pianos no abundaban ya en esa etapa. Muy pronto saltan a los planos superiores de la popularidad, pero las contradicciones entre sus integrantes provocan su temprana desaparición. El filme concentra su atención en Eduardo, Miguel, Leoncio e Ignacio, integrantes del Cuarteto. La historia, transcurre en nuestra capital a principios de los años sesenta.

      Los actores fueron: Luis Alberto García, Sirio Soto, Bárbaro Marín, Néstor Jiménez. El Guión: Raúl Macías, Miguel Cancio Soria, Dirección: Manuel Herrera, Dirección de Fotografía: Raúl Rodríguez Cabrera, Montaje o Edición: Pedro Suárez, Música Original: Juan Piñera, Sonido: Alberto Álvarez, Dirección Artística: José M. Villa, Producción General: Hugo M. Cancio

            En un encuentro con los integrantes de la película Locura azul, el director Manuel Herrera declaro que “con Los Zafiros sucedió algo muy especial que ocurre pocas veces. Un  tema que es muy caro al gran público cubano que tuvo a Los Zafiros como sus preferidos por muchos años”.

            Ya, en días más reciente, en entrevista especial Manuel Herrera me expone: “No conocí personalmente a los integrantes de Los Zafiros, pero fui admirador de su música, Mi generación cursó su adolescencia admirando la música norteamericana. Mis héroes culturales eran Elvis Presley, Frank Sinatra y los Platters. Cuando el dogmatismo se adueñó del ámbito cultural revolucionario, nos cortó el hilo umbilical con esa cultura, pero no mató la añoranza y aún hoy los sigo admirando. Fue entonces que surgieron los Zafiros, para llenar ese vacío, en una Habana llena de cuartetos. Prendieron en la juventud como una explosión y nos fuimos detrás de ellos. Fue sin dudas un suceso cultural. Mi esposa, Eslinda Núñez y yo, enamorábamos con La luna en tu mirada canción que convertí en uno de los ejes de la película. Pero de pronto un día desaparecieron sin más ni más. Algo no “cuadraba” en ellos. Se alimentaron sus contradicciones internas. Quienes habían abierto las puertas de la música moderna cubana en Europa desaparecieron sin dejar rastros. Se disolvieron, solo se mantuvieron vivos en la nostalgia de muchos y en algunos viejos disco que circulaban de mano en mano.  En la radio, la TV, el cine, mutismo total”.

            Acerca de los misterios que rodearon a Los Zafiros, Manuel Herrera confiesa: “Nunca pude conocer las verdaderas causas de esta situación, aunque de manera superficial se buscaba la causa en el alcoholismo.  No lo creo. Por eso cuando me propusieron hacer esta película acepté sin vacilar porque la sentía parte de mis necesidades expresivas. Pero su guion, escrito por Raúl Macías, escritor de talento, autor de varios guiones de calidad entre ellos el de la película Caravanas de Rogelio Paris, me dejó mucho que desear.  Era el guion de una revista musical que apenas alcanzaba una hora de metraje. Tuve que tomarme un tiempo, no muy largo y desarrollar aspectos que se insinuaban en el libreto original e investigar sobre otros por medio de personas y las reseñas periodísticas y sobre todo encontrar los conflictos necesarios a toda estructura dramática. Encontré muchas personas que cooperaron de buen grado, pero también encontré enemigos de Los Zafiros”.

            El concepto de la película, según Manuel Herrera se basó en “dos objetivos esenciales: el rescate de los Zafiros para la cultura cubana, situarlos en el lugar que creo merecían y de donde no pudieran ser removidos. Y como estábamos en un momento del “período especial” donde se sentía una cierta angustia generalizada en mis contemporáneos, hacer una película que relajara las tensiones, que al menos por dos horas se divirtieran, se rieran y disfrutaran y con esas premisas enfrenté la película. No esperaba que fuera entre mis películas la más premiada con esos premios que mencionas y otros. Lástima que cierto sector de la crítica cubana no entendiera estos propósitos que creo son enteramente artísticos porque si un artista no se preocupa de su cultura, ni de sus contemporáneos, no sé de qué se ocupará y le dieron el tratamiento de un cine comercial o del absoluto silencio”.

            Sin  dudas, a la distancia de 25 años, la película Locura azul fue muy bien compensada para todos: Fue multipremiada y en reiteradas ocasiones no se le menciona entre los premios de la popularidad del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

            Por demás el público cubano la ha hecho una película de culto, la pide a la televisión a pesar de la mala copia que tiene y que por el amor de ese público por Los Zafiros originales y por su reflejo fílmico, merecerían una mejor copia. “No fue fácil la producción de esta película porque fue, además, la primera película de largometraje rodada de una forma enteramente independiente y  un suceso cultural. La única cuyo nombre lo ostenta una sala de cine en el país”, termina diciendo Manuel Herrera.

            Mientras redacto este homenaje a la película Locura azul, tengo estoy escuchando las canciones de Los Zafiros, es un grupo que no pasa de moda. Ellos llenaron la banda sonora de una época, de vinos y rosas y de muchas contradicciones.

            Ahora en la distancia comprendemos que ese cuarteto poseía voces y personalidades muy especiales que solamente se dan en pocas veces en un  siglo, como dice Leo Brouwer.

            Para alcanzar triunfos en la música es necesaria una excelencia técnica artística; pero también un encanto sin igual y, Los Zafiros lo lograron en esos tiempos de revoluciones.

            Después de este artículo los invito a escuchar la voz de tenorino de Ignacio Elejalde con  esas glosas asombrosas, al Chino Eduardo Elio con esa voz grave de boleros, congas  y rumbas. A Leoncio Morúa “Kiki”, con esa voz picadita, aceptable para el twist, el calypso, el samba. Y, la experiencia inteligente de Miguel Cancio, organizador inicial y, en buena medida, historiador del cuarteto de los mulatos cantores. Y, qué decir de Manuel Galbán, artífice del acompañamiento musical, mentor constante del grupo, organizador y creativo. 

            Todavía quedan muchos mitos de Los Zafiros, todo grupo musical famoso genera mitos y leyendas: Sin mito no hay cultura, lo decían los griegos de la antigüedad y los más calificados estetas de hoy. Sigamos con  los mitos para generar la sorpresa y las emociones en el arte.

  “A veces uno no tiene el concepto ni la dimensión de lo que hace, pero con Los Zafiros pasó algo especial. Pocas veces puedo hablar de un proyecto hecho con tanto amor y que al final dejara esa sensación de que hicimos algo bueno, como un legado. El arte, si no conmueve, no tiene sentido y Los Zafiros conmovieron. Los Zafiros trascienden, quedan para siempre, están ahí”.

            Este artículo lo dedico a Manuel Galbán quien fue mi amigo y un  gran testimoniarte, al Chino Eduardo Elio al cual lo entrevisté con  grabaciones para la radio en la década de 1990, a Ignacio Elejalde, que conocí en la Empresa Musical que se encontraba en el edificio Focsa. A Miguel Cancio  quien me acepto una entrevista especial en el cabaret Capri, en los días del rodaje de la película, en 1997, y al Kike con  quien  compartí muchas veces en el hotel Internacional de Varadero que ya no exulte. Para ellos este recuerdo amistoso.

Sugerencia de lectura: Manuel Herrera: el cine que nos une

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