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Aurélie en La Habana

Por: Haziel Scull Suárez

Cualquier paisano pudo pensar, al verla, que se trataba de una de las tantas turistas que caminan las calles de La Habana por el sencillo placer de conocer y llevarse la experiencia de ser parte de la cotidianidad capitalina; y si bien ella asumió su rol de visitante extranjera a la perla del Caribe, Aurélie Neyret (Lyon, 1983) ilustradora y dibujante francesa, visitó la ciudad para formar parte, junto a una pléyade de artistas francófonos, de la Jornada de la Historieta Francófona, que tuvo lugar en la capital cubana entre el 12 y el 15 de enero del 2022.

Aunque comienza su formación en la École Émile Cohl, interrumpe sus estudios y continúa en ellos sólo de manera autodidacta. Como ilustradora, se inserta en la prensa para jóvenes e ilustra para Histoire junior y J´aime lire. Su comienzo en el universo del cómic es de la mano de Raphael Baud, a quien le dibujó guiones de varias antologías colectivas (Contes et légendes des pays celtes en bandes dessinés, Michael Jackson en bandes dessinés y Poémes érotiques). Pero es sobre los guiones de Joris Chamblain, que nace su primer libro de historieta: Les carnets de Cerise, una serie multipremiada y que le valió, en el 2014, el premio juventud en el Festival Internacional de cómics de Angulema.

Poseedora de un trazo sensible y carismático, Neyret explota las posibilidades del color y la expresividad de sus personajes; busca, en cada viñeta, captar el alma de lo que representa y finalmente tener un resultado que provoque impacto en el lector.

En su visita a La Habana, y como parte de la Jornada, formó parte del panel Presencia de los personajes femeninos en la historieta, donde disertó sobre su experiencia como ilustradora e historietista en un espacio tradicionalmente masculino; impartió talleres en la Alianza Francesa y en el proyecto Akokán, en Marianao y participó en el concierto dibujado que se realizó como conclusión del evento.

Cuando la hallamos, un poco tostada por el sol del Caribe, pero sonriente y amable, nos contó sobre sus impresiones, no solo de la Jornada, sino del universo del cómic en cubano en sí.

Sorprendida por el despliegue de artistas que encontró en la isla, compartió con ellos en talleres más informales en el patio de la Vitrina de Valonia, centro cultural de la Oficina del Historiador que vela por el desarrollo del 9no arte nacional. Interés especial sintió por el trabajo de Roxana Díaz y el proyecto Aquelarre, espacio que han creado un grupo de historietistas e ilustradoras cubanas. Fue en ese mismo momento cuando donó una colección de su obra a la biblioteca especializada de la vitrina de la que dijo que es un pequeño gran espacio para la historieta cubana.

Aurélie conoció La Habana y a sus artistas. Trabajó y colaboró con ellos en diferentes espacios y, como colofón, compartió en el cierre que tuvo lugar en la Casa Víctor Hugo de La Habana Vieja en un inmenso concierto dibujado que contó con la presencia de destacados historietistas del patio. Se llevó, dijo, un hermoso recuerdo de la capital y su gente soñando regresar un día para seguir extendiendo los brazos hacia el arte insular.

Enlace relacionado: Cuando la memoria de la historieta no muere

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