Elpidio Valdés regresa a La Manigua

Por: Maya Quiroga

En el imaginario popular cubano ocupa un lugar muy especial ese pillo manigüero e insurrecto mambí que ama entrañablemente a la joven María Silvia y constituye la mayor pesadilla del español Resóplez. Su nombre es Elpidio Valdés y en este 2020 se cumplen cinco décadas de su creación por el inolvidable caricaturista Juan Padrón Blanco (29 de enero de 1947- 24 de marzo de 2020).

Fue el 25 de marzo de 1970 cuando lo dibujó como una suerte de exorcismo para espantar la nostalgia cuando se encontraba lejos de su patria. Los niños cubanos conocieron por vez primera de sus hazañas, meses después, a través de la revista Pionero, en la publicación del 14 de agosto de ese mismo año.

Elpidio Valdés– considerado como uno de nuestros grandes patrimonios del cine de animación–, simboliza a todos aquellos mambises que en el siglo XIX lucharon heroicamente para poner fin al dominio colonial español en la Mayor de las Antillas.

El personaje del coronel Valdés saltó de la historieta a otros soportes como carteles, juegos de mesa, aviones de papel y papalotes ilustrados hasta que su progenitor pudo materializar el sueño de convertirlo en un “muñequito”, precisamente el primer largometraje de animación realizado en esta ínsula caribeña (Elpidio Valdés, 70 minutos, 1979).

Sin dudas es nuestro héroe animado más entrañable y carismático, pletórico de simpatía y amor por su patria querida. Si establecemos una especie de paralelo tiene, para los naturales de Cuba, el mismo valor que para los franceses su serie Asterix y Obelix, protagonizada por dos líderes de un pequeño pueblo galo que resiste a los invasores romanos en el año 50 a.C. Es que en ambos audiovisuales están presentes el sentido de lo lúdico y la exaltación del patriotismo.

Elpidio constituye una lección de historia que no debemos desaprovechar porque para su realización Padrón Blanco estudió profundamente esa etapa de nuestras gestas libertarias –incluyendo batallas, vestuarios, armamentos, momentos trascendentales– para recrearlos desde el lenguaje del audiovisual con un tono jocoso que enaltece a los mambises y ridiculiza a los españoles.

Cada quien ha hecho suyo un episodio de la saga, con sus dicharachos y frases que hoy forman parte de la memoria de la nación. En lo particular, siempre recuerdo con agrado uno en el que un grupo de internacionalistas de varios países llegan al campo de batalla para sumarse a las tropas de los mambises y un chinito–de los que nunca fueron traidores y si muy leales al pueblo que los acogió– luego de hablar en su idioma natal, enarbola en su mano una banderita y dice: ¡Viva Cuba!

Sin importar el paso de los años, Elpidio Valdés conserva la frescura de la primera vez y lo mismo niños que adultos disfrutan con las ocurrencias de uno de los padres de la animación cubana de todos los tiempos.

Para que nunca olvidemos la impronta de quien recibiera en vida los Premios Nacionales de Cine y de Humor verá la luz el Centro Cultural y Creativo La Manigua, en las naves industriales de una antigua gasolinera emplazada en 35 y Paseo, en la barriada habanera de La Timba.

La iniciativa que lidera la joven psicóloga e investigadora social Silvia Padrón Durán, Máster en Cooperación Internacional, es el resultado de alianzas entre el Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC), el Ministerio de Cultura (Mincult) y el Gobierno Provincial de La Habana.

“Nos hemos imaginado un sitio que reúne un poco el espíritu de la obra de mi padre. En ese sitio va a haber mucho humor y estarán los mejores valores de la cubanía”, dijo a la prensa la Coordinadora general de la campaña #MuchoMachetePorDarTodavía que, apoyada por el Mincult, el FCBC, el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic), con sus Estudios de Animación, se extenderá hasta finales de año.

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