El cómic francófono tiene sus días en La Habana

Por: Haziel Scull

La Habana, en la pasada semana, fue el escenario de uno de los eventos más interactivos en el área cultural de los últimos años: la Jornada de la historieta francófona.

Auspiciada por la Alianza Francesa de Cuba, la Casa Víctor Hugo, el centro cultural Vitrina de Valonia y la oficina del Historiador de la Ciudad; y el apoyo de las embajadas de Bélgica, Francia, Suiza y la oficina del Gobierno de Québec; entre los días 12 y 15 de enero, se respiró un ambiente diferente entre los artistas del cómic cubano y los artistas foráneos invitados.

Las jornadas estuvieron marcadas por conferencias relativas al panorama actual del cómic, tanto en el universo francófono, como en nuestro país. El reto del proceso editorial, la representación femenina en el medio y el impacto de la pandemia de Covid-19 en la creación, fueron los temas sobre los que se estuvo discursando en Vitrina de Valonia, la Alianza Francesa, y en la casa Víctor Hugo respectivamente, lugares donde se estuvieron realizando el grueso de las actividades.

Sugerencia del autor: Roxana Díaz es un nombre de hoy

Paralelo al evento teórico, en esos mismos espacios, se encontraban las exposiciones Plan de 3 (una mirada al cómic contemporáneo francófono europeo, compuesta por obras de artistas belgas, franceses y suizos), Heroínas (sobre historieta francesa)y Hoy (una muestra del cómic quebequense). Estas exposiciones, vistas como una totalidad, son el resultado de un trabajo de coordinación y organización que logró traer una visualización de qué se estaba haciendo en el universo francófono y a dónde deberíamos ir los cubanos con nuestro arte. Son, evidentemente, una ventana al amplio cosmos creativo allende al mar.

En el marco de esta jornada, y como parte del los resultados del taller que el artista belga Etienne Schréder imparte en Vitrina de Valonia hace más de cinco años, el miércoles 12 se presentó el quinto número de la revista de historieta Kronikas-El inventario imaginario, una publicación anual que realiza la Maison Autrique, en Bélgica, que consiste en una compilación de cómics realizados por artistas de diversas partes del mundo, en los que están incluidos una decena de cubanos, que abordan el patrimonio Art Noveau desde el 9no Arte.

Cada día en la tarde y como parte de un proceso de retroalimentación, se realizaron talleres de creación destinado a aficionados y artistas profesionales, impartidos por la multipremiada historietista francesa Maurane Marzars, el ilustrador y editor belga Dimitri Piot y la experimentada diseñadora gráfica y dibujante suiza Héléne Becquelin quienes, además, formaron parte junto a creadores cubanos, de paneles que tuvieron en esos días como tema central, los retos del cómic actual y las diferentes estrategias que se toman para promocionarlo correcta y exitosamente.

En la tarde-noche del día 14, como cierre de las actividades de la Jornada, tuvimos el placer de observar un espectáculo multimedial, interactivo y fantástico en la terraza de la Casa Víctor Hugo: un concierto dibujado, en el cual artistas cubanos de la talla de Alexander Izquierdo y Ana Roxana Díaz, compartieron el espacio con los historietistas francófonos invitados y, acompañados por la música en vivo de una banda que interpretó obras del patrimonio musical cubano, dejaron en la memoria plástica cubana un momento inolvidable.

Sugerencia del autor: Alexander Izquierdo, a la derecha del cómic

Las impresiones que ha dejado esta Jornada, pospuesta desde el año 2020, han sido positivas y esperanzadoras. La red de colaboración que estuvo detrás de la organización y realización de este evento sonreía feliz ante el cumplimiento, al fin, de tan añorado momento.

Comentaba Marc Sagaert, director general de la Alianza Francesa en Cuba, espacio donde el sábado 15 se realizó un importante intercambio entre los estudiantes y los artistas invitados, que la consumación de este evento era la consumación de una idea que llevaba tiempo esperando para ser llevada a la práctica y marcar un antes y un después en el género. Una idea que iba traería cosas muy positivas para los creadores y público cubanos. Nos hablaba sobre la experiencia que nos deja y las redes de colaboración que se han establecido, que difícilmente desaparezcan en lo adelante.

Por otro lado la casa Víctor Hugo, en la persona de su director Deivy Colina, se congratulaba de haber podido ser parte de un evento añorado y necesario, en donde por primera vez se reúnen un grupo de artistas con la idea de mostrar lo que hacen y de ver qué se hace fuera de nuestras fronteras.  

Lysbeth Daumonth, especialista principal del centro Vitrina de Valonia, institución que promociona la cultura belga y específicamente el cómic, hablaba del compromiso que tenía con la realización de este evento desde el momento en que se concibió su realización. Tenía el sueño de lograr un espacio donde coinciden artistas del mundo francófono, junto a artistas cubanos, con un lenguaje común: el lenguaje de las viñetas. Decía sentirse satisfecha con lo visto, con las alianzas que se dieron de manera espontánea entre los creadores y la sinergia que esto puede imbuirle al género en Cuba.

Lastimosamente los artistas quebequenses que estaban invitados no pudieron asistir, aún así, Suzette Ferrás, oficial de asuntos económicos y públicos de la oficina del Gobierno de Québec, no solo participó activamente con su presencia e intervenciones en cada momento de la jornada, sino que transmitió los mensajes de felicidad y aliento al movimiento cubano de cómic que enviaron los canadienses.

Estuvieron presentes en estos días de jolgorio historietístico representantes de proyecto de diversas partes del país, con el espíritu de poder replicar las experiencias que se llevan en sus respectivos espacios. Rocío Cruz, de Mangakure-San en Santiago de Cuba; Eddislén Escobar, de Arte Cómic, en Camaguey  y Daniel Sánchez junto a Haziel Scull, del capitalino proyecto KrystApp, interactuaron con artistas e invitados sobre el estado de sus trabajos y disertaron sobe cómo hacerlo más cercano al público y expansivo de sus territorios. También estuvieron presente Jesús Rodríguez y Yury Díaz Caballero, ilustradores de la casa Editora Abril y profesores del taller de cómic en la casa Alejandro de Humboldt, del Centro Histórico de la Ciudad.

Termina una Jornada exhaustiva pero exitosa, en un año en el que el mundo del cómic cubano tiene la esperanza de poder realizar más actividades presenciales, sobre todo el evento Arte Cómic en Camaguey, virtual desde el 2020. Se quedan las mancomunidades establecidas en estos días y la idea de que no sean estas las últimas Jornadas que se realicen.

El cómic francófono, que va más allá de Asterix y Tintín, tiene mucho para ofrecerle a los creadores cubanos. No solo por su calidad, sino por la influencia tan grande que tiene sobre los lectores de la isla. Las notas tomadas en las conferencias y talleres impartidos han de convertirse en puntos de partida para toda la comunidad historietística cubana. Los ejemplos de vida y las trayectorias artísticas de quienes nos visitaron deben ser una forma de enfocar la vida y el cómic nacional también.

La Jornada que concluyó este 15 de enero debe ser el inicio de un intercambio constante de trabajo y de ideas. Debe, como esperaban y lograron sus organizadores, ser el punto de partida de una relación que no puede acabar jamás.

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